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lunes, 8 de septiembre de 2014

Literatura Erótica en la Antigua Roma

Índice de Capítulos:
I.- Literatura erótica en la Grecia Clásica (en preparación)
II.- Literatura erótica en la Antigua Roma
       - Príapo y los Carmina Priapea      
       - Versos Fesceninos
       - El arte de amar (próximamente)
 III.- Literatura erótica Árabe

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LITERATURA ERÓTICA EN ROMA

La literatura romana relacionada con la sexualidad es abundante y variada, desde textos legales, a tratados de medicina, poesía, oratoria, fiolosofía, pero los que nos aportan una mayor información son los textos con menor prestigio cultural como las comedias, las sátiras, los poemas, graffitis, hechizos mágicos, inscripciones o pinturas murales. Aunque el auténtico boom de lo que podemos denominar 'literatura erótica' romana se da entre los siglos II a.C. y principios del siglo I d.C.

Aunque hay que aclarar que la novela de la antigüedad clásica se caracteriza por su variedad de narraciones, estilos y géneros dentro de una misma obra, y donde el tema amoroso es el núcleo fundamental en gran parte de estas novelas. Por este motivo, se puede observar un contenido erótico en casi todas las obras de los grandes escritores latinos: desde las comedias de Plauto y Terencio, a las sátiras de Horacio y Juvenal, como en la poesía de Ovidio, Petronio y Marcial.

Virgilio acompañado de las musas.
Así vemos como casi todos los grandes autores constribuyeron con sus textos a entender más y mejor la sexualidad romana:
  • el dramaturgo cómico Plauto, cuyas obras giran en torno a las aventuras y desventuras de jóvenes amantes.
  • el estadista y moralista Catón el Viejo, también nos ofrece datos sobre la sexualidad.
  • el poeta Lucrecio, que presenta un tratamiento extendido de la sexualidad epicúrea en su trabajo filosófico De rerum natura.
  • De Petronio, destacar su Satiricón, el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea.
  • Apuleyo, nos brinda su imaginativa e irreverente, El asno de oro, una novela que nos narra las ridículas aventuros de un joven viril obsesionado con la magia.
  • Catulo, cuyos poemas abarcan el erotismo en todas sus gamas, desde el más refinado romanticismo a la pornografía más obscena.
  • Cicerón, cuyos discursos judiciales nos aportan una visión sobre la conducta sexual de la élite romana y en cuyas Epistulae ad Familiares nos ofrece todo un recital de palabras obscenas.
  • Los poetas de época Augusta Propercio y Tibulo, que nos acercan al concepto del amor con sus poemas sobre amantes.
  • Ovidio, destacando sus obras Amores, Ars amatoria y Remedia Amoris. Su Ars amatoria fue un auténtico boom en su época, pero le costó el destierro a su autor, ya que la regeneración moral que quiso imponer Auguto le condenó por su osadía.
  • Marcial, cuyas observaciones de la sociedad están repletas de descripciones sexualmente muy explícitas.
  • el escritor satírico Juvenal, quien arremete contra las costumbres sexuales de su tiempo.

También debemos destacar los Priapeos o 'Carmina Priapea', una colección de poemas erótico-festivos en torno a la figura del dios Príapo, de carácter anónimo, escritos en un elegante latín desmadrado. A estos Priapeos pronto le dedicaremos un post especial.

Además hay numerosas referencias sobre la existencia de textos, hoy perdidos, con todo tipo de material obsceno: manuales de sexo griego, de alto contenido pornográfico, que se publicaban bajo el nombre de famosas prostitutas, el más conocido es el Milesiae fabulae relatos pícaros y eróticos mezclados con chistes verdes, reunidos por Arístides de Mileto que influyeron poderosamente en la obra de Petronio y Apuleyo y muy célebres en todos los rincones del Imperio.

También se conocen otras copias griegas, escritas por hetairas, que conciben el amor como un arte, y reflejan su experiencia en diferentes tratados como el de Artyanassa o el de Filenis de Samos sobre posturas, o el de Elefantis, cuyo libros devoraba con pasión Tiberio.

Sobre estos libros nos advertía Marcial:  “los cachondísimos libritos de Musecio, que rivalizan con los de Sibarita. Sumérgete en sus páginas saladas pero procura tener al lado a tu amante para no entonar el canto nupcial con tus manos lujuriosas, como marido sin mujer” -Epigramas (XII, 95)

Dentro de la literatura latina, destaca el considerado como el libro pornográfico más antiguo, "Los diálogos de las cortesanas", escrito en el siglo II a.C., atribuido a Luciano y cuyo autor emplea por primera vez el término de lesbianismo para definir la homosexualidad femenina.

"Me besaban como los hombres, no sólo pegándome los labios, sino entreabriendo la boca, y me abrazaban y apretaban los pechos. Demonasa además me mordía mientras me besaba apasionadamente."
 - Diálogo V , Los diálogos de las cortesanas.

En el siglo II d.C. se observa un auge de la literátura romántica pero también de la erótica, tanto en textos escritos en latín como en griego. Pero con el establecimiento del cristianismo la literatura con carga erótica desaparecerá, reduciéndose a tratados médicos y a observaciones restrictivas de la sexualidad humana por parte de los teólogos cristianos.

Sólo destacar posteriormente al poeta galo-romano Ausonio, que aunque bajo el prisma cristiano retomó en parte el humor obsceno de Marcial.

Marte y Venus. Pompeya.
CATULO

Uno de los mayores representantes de esta literatura erótica fue Catulo, y es que el autor latino fue capaz de escribir uno de los versos más bellos sobre el amor verdadero, como el que a continuación transcribimos, y al mismo tiempo, el considerado como el poema más obsceno de la literatura antigua, que ya vimos en este post, todo ello como respuesta a las críticos que tildaban sus poemas de suaves y ligeros.

Es importante señalar, que muchos autores consideran a Catulo el primer poeta que escribe versos sobre poesía amorosa, y es aunque nos parezca sorprendente, el nacimiento del mito de la pareja, se desarrolló en su época bajo la influencia del estoicismo.

Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
y démosles el valor de un as
a los rumores de los ancianos severos.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
sólo nos quedará una noche eterna
que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
y después otros mil y otros segundos cien,
y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
y para que nadie sienta envidia
al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

MARCIAL

Otro de los mejores ejemplos de 'literatura erótica' lo encontramos en Marcial que a través de sus Epigramas nos acerca de manera muy natural a la sociedad romana, criticando de forma muy lúcida e inteligente a la sociedad de su época, y ofreciéndonos numerosos epigramas de marcado tinte erótico, incluso él mismo fanfarronea de que sus página están repletas de lujuría.

Epigramas de Marcial. Edición de 1490
Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón.
Todos leerán estos versos

Lector que eres demasiado estricto, a partir de ahora puedes irte de aquí
adonde te plazca: dejo advertido esto para la gente de orden;
desde aquí mis páginas se encalabrinan con los versos de Lámpsaco
y hacen sonar los crótalos con la mano tartesia.
¡Ay, qué de veces golpearás tu manto con la vena tiesa,
aunque seas más estricto que Curio y que Fabricio!
También tú, muchacha, aunque seas de Padua, leerás
–mojadita- las desvergüenzas y chanzas de mi librito,
pero porque llegó Bruto; Bruto, márchate: lo va a leer.

                                                                                        - Libro XI, XVI

En sus epigramas encontramos referencias a casi cualquier aspecto de la sexualidad humana, desde condenas a la homosexualidad femenina, a la mofa hacia los afeminados, desde la crítica a las lujuriosas a epigramas dedicados al dios Príapo.


Éstas son las que me gustan 

Quiero a la que va de mujer fácil, a la que hace la calle ligera de ropa;
quiero a la que ya antes se ha entregado a mi esclavo;
quiero a la que se compra por entero con un segundo denario;
quiero a la que ella sola da abasto a tres a la vez.
A la que exige dineros y habla con palabras altisonantes,
que se la tire una picha de la grosera Burdeos.

                                                                                  - Libro IX, XXXII


Haz lo que quieras, pero con recato 

Sin guardar, Lesbia, y abiertas siempre tus puertas, pecas y no ocultas tus devaneos y te causa más placer un mirón que un adúltero y no te son gratos los goces, si se quedan ocultos algunos. En cambio, una meretriz aleja a los testigos con la cortina y el cerrojo y son raras las rendijas abiertas en un prostíbulo del Summenio. De Quíone, al menos o de Yade, aprende pudor: hasta los mausoleos esconden a las más degeneradas y a las zorra. ¿Acaso mi reprensión te parece demasiado dura? Te estoy prohibiendo que te sorprendan, Lebia; no que se te tiren.

                                                                                        - Libro I, XXXIV



En próximas entradas iremos viendo y ampliando la información sobre alguno de estos textos eróticos así como el contexto social donde se desarrollaron, también nos adentraremos en el mundo griego que aportó obras repletas de erotismo, ya que muchas sirvieron de base e inspiración para el mundo romano, incluso nos acercaremos a las primeras obras de literatura erótica que se conocen provenientes del mundo egipcio. Os esperamos!



BIBLIOGRAFÍA

Columbié E.;  ¿Erótico o pornográfico?, Un estudio en busca de los lindes literarios. Parte III., en http://conexos.org/2014/08/02/5361/ [Última consulta 02/09/2014]

Fedeli, P.; La poesía de amor en la Roma antigua. La mujer, la pareja, el amor: nuevos roles y nuevos modelos del cancionero de Catulo. Traducción de Arturo Álvarez Hernández en http://hablardepoesia.com.ar/numero1/la-poesia-de-amor-en-la-roma-antigua/ [Última consulta 02/09/2014]

Fortuny Previ, F.; En torno al vocabulario erótico de Marcial, MYRTIA, Rev. de Filologia Clásica de la Univ. de Murcia. 1988.

http://centrodeartigos.com/articulos-informativos/article_61144.html


domingo, 20 de julio de 2014

Festividades Sexuales Romanas: Las Lupercales

Índice de Capítulos:
1.- Cultos y festividades sexuales romanas:
     1.1.- El culto al falo en la antigua Roma
     1.2.- Las Bacanales
     1.3.- Las Lupercales
     1.4.- Las Floralia
     1.5.- Veneralia (próximamente)


Uno de los rituales de la antigua Roma con más carga sexual y cuya finalidad era la exaltación de la fertilidad, era la festividad de los Lupercales, que cada 15 de Febrero se realizaban en torno al monte Palatino.

Su nombre deriva de lupus (lobo), en referencia al Fauno Luperco, romanización del griego Pan, dios de los bosques, la agricultura y el pastoreo. Luperco era el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada, dotado de una gran potencia y apetito sexual.

Significado de las Lupercales


En esta festividad se entroncan los mitos fundacionales de Roma así como con los ritos de purificación y preparación ante la estación de fertilidad que se avecina. Ya que el 15 de Febrero  marca el final del invierno y la proximidad de la primavera, por lo que es necesario celebrar ritos propiciatorios para obtener una buena cosecha.

Es decir, la Lupercalia es una fiesta de purificación colectiva, donde se usa la flagelación como símbolo para transmitir las energía fecundadora y la virilidad del macho cabrío, personificado en los jóvenes Lupercos, como portadores de una vitalidad relacionada con la naturaleza salvaje.

Reconstrucción del panel de las Lupercales del Ara Pacis.

Como curiosidad añadir que el origen del nombre del mes de Febrero está relacionado con esta festividad, ya que se baraja que su nombre viene o de las tiras de piel, denominadas Februa, utilizadas en este ritual, o de la deidad sabina Februo o del sobrenombre de Juno Februalis, la que purifica.

El ritual
Representación de unción durante el ritual.
El inicio de este ritual se da en la gruta del Lupercal, en la cual Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba. En esta gruta, situada en el monte Palatino, se sacrifican varias cabras y un perro [Ovidio (Fasti II, 361)], ambos considerados como animales impuros.

Después del sacrificio, dos jóvenes se acercaban al altar, y eran ungidos en la frente con la sangre del cuchillo utilizado durante el sacrificio [Plutarco (Romulus, 21,10)], a continuación se les limpiaba la sangre con un pedazo de lana empapado en leche, y los dos jóvenes entonaban unas carcajadas rituales.

Con la piel de los animales sacrificados se realizaban unas tiras de cuero denominadas februa. Así los Lupercos, vestidos con las pieles de los animales sacrificados [(Justiniano 43, I, 7)], o bien desnudos según otros autores (Ovidio, Fasti II, 267, 300), iniciaban una carrera frenética alrededor del monte Palatino donde azotaban y fustigaban con sus februa a todo aquel que encontrasen a su paso, sobretodo a las mujeres, para asegurar su fertilidad, ya que ser azotado por los Lupercos era un acto de purificación, denominado februatio.


Representación del rito de fustigamiento.

Podemos imaginar que el clima general durante la celebración de estas carreras era de desenfreno y frenesí, así algunos autores como Cicerón se avergonzaban de haber visto participar a conocidos suyos en esta festividad. Además seguramente esta festividad estuviese acompañada también de un banquete ritual con la carne de los animales sacrificados y regada de bastante vino  [Valerio Máximo (II, 2,9].

El origen de esta festividad según nos relata Ovidio (Fasti II, 425-452) se sitúan en el reinado de Rómulo y Remo, donde las Sabinas tras ser raptadas por los latinos, perdieron su esterilidad. Tras consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió: " Italidas matres, inquit, sacer hircus inito!" (Que un cabrío sagrado penetre las mujeres de Italia), por lo que un adivino etrusco reinterpretó esta enigmática frase dando inicio al citado ritual.

Los Lupercos constituían una cofradía de sacerdotes, elegidos anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad. En los orígenes de esta festividad debían ser adolescentes que habían vivido de la caza y el merodeo en el bosque, es decir, como lobos-humanos, en su etapa de transición a la edad adulta.

A pesar de que en el año 100 a.C., algunos autores ya consideraban esta festividad como “licenciosa”, ya que es una festividad con una alta carga de sexualidad, durante los años de gobierno de Augusto, las Lupercales recobraron gran importancia, debido a su preocupación ante la falta de nuevos nacimientos entre los ciudadanos romanos.  De la importancia de esta festividad también nos hablan algunos textos, ya que nos dicen que la efectividad de estos azotes para la fertilidad de la mujer era mucho más poderosa que cualquier otro conjuro o poción.

También cuenta la tradición que durante estas fiestas las jóvenes introducían en una caja prendas de ropa femenina, después los muchachos iban sacando las diferentes piezas y se emparejaban con su dueña.


El fin de las Luparcales

Es con el emperador Teodosio, con el decreto del año 345 d.C. cuando las lupercales empiezan su fin, ya que declaraba ilegal el paganismo, condenando a muerte la adoración de ídolos y la realización de sacrificios a los dioses antiguos. Por lo que el colegio de Lupercos desaparece y la fiesta comenzó a distorsionarse, y aunque la festividad se seguía celebrando, ésta fue perdiendo su esencia siendo sustituida progresivamente por actos y cantos de carácter festivos pero permitidos.

A pesar de todo esto, su desaparición oficial no se dio hasta un siglo después, bajo el papado de Gelasio (492-496) quien volvió a decretar la desaparición absoluta de esta festividad, aunque para ello, tuvo que cristianizar esta festividad, instituyendo la fiesta de “San Valentín”, mártir cristiano muerto en el año 270 d.C.

sábado, 22 de marzo de 2014

Diccionario Sexual Latino


En la lengua española contamos con un amplio repertorio para referirnos a cualquier término relacionado con el sexo, cualquiera es capaz de utilizar más de cinco palabras diferentes, para referirnos al pene o al acto sexual; como veremos a continuación los romanos no se quedaban atrás, la cultura latina despliega un lenguaje bastante prolífico, en cuanto a su lenguaje sexual, lleno de palabras groseras, impúdicas y obscenas,pero también alcanzando grandes dotes de originalidad e ironía.

Las Fuentes:

Príapo.
Una de las principales fuentes de este tipo de lenguaje proviene de los poetas satíricos, sobretodo las obras de Catulo y Marcial, este último nacido en Bilbilis, la actual Calatayud. Otra fuente esencial pra conocer el lenguaje utilizado en torno al sexo son los Priapeos (Carmina priapea), unos elegantes poemas de carácter erótico-jocoso que tienen como protagonista al dios Príapo, también son una fuente esencial para conocer el lenguaje utilizado en torno al sexo.

Otro autor que nos aporta numerosas groserías latinas es Cicerón que en sus "Cartas a mis amigos" (Epistulae ad Familiares) confirma la condición de profanas y obcenas de muchas palabras. Por otro lado, los textos medicinales y naturales también nos aporta vocabulario técnico sobre algunas palabras relacionadas con el sexo.

Y finalmente, mencionar los grafitos pompeyanos, que son el mejor ejemplo de este lenguaje coloquial y obsceno que utilizaban en la antigua Roma, ya que son expresiones espontáneas que nos señalan la afición de los romanos por plasmar en las muros de su ciudad, multitud de anécdotas de su vida cotidiana. Las que nos interesan a nosotros en esta entrada son las de carácter obsceno, los anuncios de prostitutas, las anécdotas sexuales de algunos sus ciudadanos, las bromas, insultos y declaraciones de amor que van desde el lenguaje más burdo y simple hasta textos de gran agudeza mental e ingenio.

Breve Diccionario Sexual Latino

Mentula: Polla
Verpa: Picha (si está descapullada)
Mentula languida: Picha floja
Mentula rigida: Polla dura
Culus, Clunis:Culo
Cunnus: Coño
Landica, Crista: Clítoris
Coleus: Cojón
Muccus: Semen
Tesiculus: Testículo
Futuo: Follar
Emucare, Frui, Eiaculari: Correrse
Fello: Felación
Basiare, Dare Basia: Besar
Cunnum linguere: Lamer el coñoAnum linguere: Annilingus
Capite demisso: Bajar al pilón
Pedes tollere: Abrise de patas
Coxim : Poner el trasero
Frico, sollicito, masturbor: Masturbarse
Irrumatio: Meterla en la boca
Petere Summan: Buscar la boca
Prurire, Crissare, Perpruriscere,
Sollicitare
: Estar cachondo
Moechari: Cometer adulterio
Tractare: Masturbar

















 Vamos a detenernos en algunas de ella:

CUNNUS: El coño

Los romanos utilizaron un gran cantidad de metáforas para referirse a la vulva de la mujer: Desde Oppidilum (la ciudadela) para Petronio, porque está bien escondido; pasando por metáforas más agrícolas como "sulcus" (surco), labrado por el "vomer", que es la reja del arado. Aunque la palabra más corriente, y vulgar, para referirse a la vulva, vendría ser nuestro coño de toda la vida, el "cunnus", palabra que no sólo reflejara en innumerables graffitis pompeyanos, sino recogida en la plumas de los más altos autores romanos como Cicerón, Catulo o Marcial.

Por otro lado, se consideraba lo natural tener pelo, ya que el rasurado del cunnus era más propio de prostitutas, respecto a esta postura tenemos a un poeta callejero pompeyano que nos dejó en un graffiti está categórica frase:"Un coño peludo se besa mejor que un coño afeitado".

EXSORBERE Y EXPATRARE: Correrse, para una mujer o para un hombre.
 
Para los romanos, el placer sexual se consideraba algo normal y natural, por lo que tuvieron diferentes palabras para denominar el orgasmo femenino y masculino. 
 
Para ellas, utilizaron "exsorbere", culminar; y para ello, "expatrare", eyacular. Aunque no nos engañemos la sociedad romana era muy machista, por lo que el placer del hombre romano, era todo lo que articulaba la cultura sexual, por eso fue tan polémico "El arte de amar" de Ovidio, ya que entre otras cosas, osó equiparar el placer femenino con el masculino.

Aunque hablando de orgasmos y placer no podemos dejar de referenciar la historia de Tiresias, un hombre que intervino en una discusión entre Zeus y Hera sobre quién disfrutaba más en el sexo, si hombres o mujeres. Y es que el truhan de Zeus justificaba sus deslices e infidelidades argumentando que la mujer disfrutaba más que el hombre. Para salir de dudas decidieron preguntarle al sabio de Tiresias, un hombre que por diversas maldiciones había sido covertido en mujer, para posteriormente recuperar su versión masculina. ¿Quién mejor que él que había disfrutado de los placeres siendo de los dos sexos para zanjar esta discusión?
 
Cuando Hera y Zeus le preguntaron sobre cuál de los dos sexos obtenía mayor goce, Tiresias no dudó: «La mujer experimenta nueve veces más placer que el hombre».

Hera, ofendida por haber descubierto su secreto, lo castigó dejándolo ciego. Cuando Zeus se enteró de ello, quiso compensar el maleficio y otorgó a Tiresias una larga vida y el don de la profecía a través de la clarividencia.

 FELLARE: Hacer una felación.

La práctica de la felación, aunque era bastante apreciada para los hombres, muchos otros lo consideraban una perversión, especialmente si la practicaba una mujer, o un hombre, honrado.  Por ello, Catulo cargaba contra Lesbia por practicar felaciones a todo hombre que se cruzase en su camino. Marcial no podía dejar escapar su machismo recalcitrante y decía que lo mejor de las felaciones es que obligabas a la mujer a estar callada.

IRRUMARE:  Obligar a una felación

Esta expresión era uno de los insultos más extendidos, ya que una de las mayores deshonores que un hombre podía sufrir era éste, "ser follado por la boca", es decir, si en la felación la boca es la parte activa del sexo oral, en la irrumación, es el pene la parte activa. Por lo que este término se utilizaba como injuria habitual,

LANDICA: El clítoris

Aunque existen varios términos para referirse al clítoris, uno de los más populares fue el de "landica", que literalmente significa "botón". Otro término muy utilizado fue el de "crista", cresta.

NATES: Culo

El culo de los hombres se suelen denominar "puga", palabra de origen griego. Aunque para las mujeres se suelen utilizar dos conceptos diferentes. "Clunes" se emplea para un trasero redondeado y "Nates" un trasero más pequeño o con una connotación más erótica.

Así Juvenal para referirse a las exóticas y sensuales bailarinas gaditanas clamaba:

"Forsitan expectes ut Gaditana canoro
incipiant prurire choro plausuque probatae
ad terram tremulo descendant clune puellae"

 "Tal vez deberías esperar a las cantantes gaditanas
que empiecen su picante bailes y palmadas,
y las nalgas de las muchachas desciendan temblando hasta el suelo"


 
A continuación ofrecemos algunos de los ejemplos más significativos donde podemos observar el amplio lenguaje en torno a la sexualidad que utilizaba el pueblo romano:


 I.- Priapeo: Un pequeño poema recogido en el priapeo
Qui sum ligneus, ut vides, Priapus
et falx lignea, ligneusque penis,
Prendam te tamen et tenebo prensum Totamque hanc sine fraude,
quantacumque est,

Tormento citharaque tensiorem
Ad costam tibi septimam recondam.
Aunque como ves yo, Príapo,
soy de madera, igual que de madera
son mi hoz y mi pene,
te tomaré y teniéndote así te la meteré,
toda entera, por muy grande que sea,
más tensa que una cítara,

hasta la séptima costilla.










II.- Graffitis pompeyanos
  • Cosmo, hijo de Equicia, gran invertido y mamón, es un pierniabierto.
  • Satir, no te dediques a chupar coños fuera de casa. Hazlo dentro.
  • El que eructa a polla ¿qué crees que ha cenado?
  • ¿Estás fláccido, nabo mío? La jodienda desploma a cualquiera.
  • Llorad, chicas. Mi pene ha renunciado a vosotras. Ahora perfora el trasero de los hombres. Adiós, maravillosa feminidad.
  • Veneria le ha lamido la méntula a Maximo toda la vendimia, dejando sus agujeros vacíos y sólo su boca llena
  • Harpocras folló aquí estupendamente con Drauca por un denario.
  • Aquella muchacha, a quien le he escrito una sola vez y me ha leído, ésa me pertenece con todo derecho: pero la que dice su precio, esa no es mía, sino de todos.

TIBERI LINGE ME
Tiberio, chupámela

III.- Poema de Catulo conocido como Carmen 16; fue escrito en endecasílabos y como respuesta a las críticas de Furio y Aurelio que consideraban su poesía muy blanda, propia de una mujer.

Pedicabo ego vos et irrumabo,
Aureli pathice et cinaede Furi,
qui me ex versiculis meis putastis,
quod sunt molliculi, parum pudicum.
Nam castum esse decet pium poetam
ipsum, versiculos nihil necesse est;
qui tum denique habent salem ac leporem,
si sunt molliculi ac parum pudici,
et quod pruriat incitare possunt,
non dico pueris, sed his pilosis
qui duros nequeunt movere lumbos.
Vos, quod milia multa basiorum
legistis, male me marem putatis?
Pedicabo ego vos et irrumabo.
Os daré por el culo y me la chuparéis,
maricón de Aurelius y Furius el sodomita,
que me considerásteis poco decente
por mis versos, porque son delicados.
Pues es conveniente que casto lo sea
el buen poeta en persona,
pero en nada deben serlo sus versos,
que sólo tienen sal y gracia si son poco decentes y delicados
y pueden excitar los deseos no digo ya de los muchachos,
sino de esos velludos que ni siquiera pueden
mover sus duros lomos.
Vosotros, que habéis leído muchos miles de besos,
¿me considerais un maricón?
Os daré por el culo y me la chuparéis.