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lunes, 8 de septiembre de 2014

Literatura Erótica en la Antigua Roma

Índice de Capítulos:
I.- Literatura erótica en la Grecia Clásica (en preparación)
II.- Literatura erótica en la Antigua Roma
       - Príapo y los Carmina Priapea      
       - Versos Fesceninos
       - El arte de amar (próximamente)
 III.- Literatura erótica Árabe

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LITERATURA ERÓTICA EN ROMA

La literatura romana relacionada con la sexualidad es abundante y variada, desde textos legales, a tratados de medicina, poesía, oratoria, fiolosofía, pero los que nos aportan una mayor información son los textos con menor prestigio cultural como las comedias, las sátiras, los poemas, graffitis, hechizos mágicos, inscripciones o pinturas murales. Aunque el auténtico boom de lo que podemos denominar 'literatura erótica' romana se da entre los siglos II a.C. y principios del siglo I d.C.

Aunque hay que aclarar que la novela de la antigüedad clásica se caracteriza por su variedad de narraciones, estilos y géneros dentro de una misma obra, y donde el tema amoroso es el núcleo fundamental en gran parte de estas novelas. Por este motivo, se puede observar un contenido erótico en casi todas las obras de los grandes escritores latinos: desde las comedias de Plauto y Terencio, a las sátiras de Horacio y Juvenal, como en la poesía de Ovidio, Petronio y Marcial.

Virgilio acompañado de las musas.
Así vemos como casi todos los grandes autores constribuyeron con sus textos a entender más y mejor la sexualidad romana:
  • el dramaturgo cómico Plauto, cuyas obras giran en torno a las aventuras y desventuras de jóvenes amantes.
  • el estadista y moralista Catón el Viejo, también nos ofrece datos sobre la sexualidad.
  • el poeta Lucrecio, que presenta un tratamiento extendido de la sexualidad epicúrea en su trabajo filosófico De rerum natura.
  • De Petronio, destacar su Satiricón, el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea.
  • Apuleyo, nos brinda su imaginativa e irreverente, El asno de oro, una novela que nos narra las ridículas aventuros de un joven viril obsesionado con la magia.
  • Catulo, cuyos poemas abarcan el erotismo en todas sus gamas, desde el más refinado romanticismo a la pornografía más obscena.
  • Cicerón, cuyos discursos judiciales nos aportan una visión sobre la conducta sexual de la élite romana y en cuyas Epistulae ad Familiares nos ofrece todo un recital de palabras obscenas.
  • Los poetas de época Augusta Propercio y Tibulo, que nos acercan al concepto del amor con sus poemas sobre amantes.
  • Ovidio, destacando sus obras Amores, Ars amatoria y Remedia Amoris. Su Ars amatoria fue un auténtico boom en su época, pero le costó el destierro a su autor, ya que la regeneración moral que quiso imponer Auguto le condenó por su osadía.
  • Marcial, cuyas observaciones de la sociedad están repletas de descripciones sexualmente muy explícitas.
  • el escritor satírico Juvenal, quien arremete contra las costumbres sexuales de su tiempo.

También debemos destacar los Priapeos o 'Carmina Priapea', una colección de poemas erótico-festivos en torno a la figura del dios Príapo, de carácter anónimo, escritos en un elegante latín desmadrado. A estos Priapeos pronto le dedicaremos un post especial.

Además hay numerosas referencias sobre la existencia de textos, hoy perdidos, con todo tipo de material obsceno: manuales de sexo griego, de alto contenido pornográfico, que se publicaban bajo el nombre de famosas prostitutas, el más conocido es el Milesiae fabulae relatos pícaros y eróticos mezclados con chistes verdes, reunidos por Arístides de Mileto que influyeron poderosamente en la obra de Petronio y Apuleyo y muy célebres en todos los rincones del Imperio.

También se conocen otras copias griegas, escritas por hetairas, que conciben el amor como un arte, y reflejan su experiencia en diferentes tratados como el de Artyanassa o el de Filenis de Samos sobre posturas, o el de Elefantis, cuyo libros devoraba con pasión Tiberio.

Sobre estos libros nos advertía Marcial:  “los cachondísimos libritos de Musecio, que rivalizan con los de Sibarita. Sumérgete en sus páginas saladas pero procura tener al lado a tu amante para no entonar el canto nupcial con tus manos lujuriosas, como marido sin mujer” -Epigramas (XII, 95)

Dentro de la literatura latina, destaca el considerado como el libro pornográfico más antiguo, "Los diálogos de las cortesanas", escrito en el siglo II a.C., atribuido a Luciano y cuyo autor emplea por primera vez el término de lesbianismo para definir la homosexualidad femenina.

"Me besaban como los hombres, no sólo pegándome los labios, sino entreabriendo la boca, y me abrazaban y apretaban los pechos. Demonasa además me mordía mientras me besaba apasionadamente."
 - Diálogo V , Los diálogos de las cortesanas.

En el siglo II d.C. se observa un auge de la literátura romántica pero también de la erótica, tanto en textos escritos en latín como en griego. Pero con el establecimiento del cristianismo la literatura con carga erótica desaparecerá, reduciéndose a tratados médicos y a observaciones restrictivas de la sexualidad humana por parte de los teólogos cristianos.

Sólo destacar posteriormente al poeta galo-romano Ausonio, que aunque bajo el prisma cristiano retomó en parte el humor obsceno de Marcial.

Marte y Venus. Pompeya.
CATULO

Uno de los mayores representantes de esta literatura erótica fue Catulo, y es que el autor latino fue capaz de escribir uno de los versos más bellos sobre el amor verdadero, como el que a continuación transcribimos, y al mismo tiempo, el considerado como el poema más obsceno de la literatura antigua, que ya vimos en este post, todo ello como respuesta a las críticos que tildaban sus poemas de suaves y ligeros.

Es importante señalar, que muchos autores consideran a Catulo el primer poeta que escribe versos sobre poesía amorosa, y es aunque nos parezca sorprendente, el nacimiento del mito de la pareja, se desarrolló en su época bajo la influencia del estoicismo.

Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
y démosles el valor de un as
a los rumores de los ancianos severos.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
sólo nos quedará una noche eterna
que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
y después otros mil y otros segundos cien,
y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
y para que nadie sienta envidia
al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

MARCIAL

Otro de los mejores ejemplos de 'literatura erótica' lo encontramos en Marcial que a través de sus Epigramas nos acerca de manera muy natural a la sociedad romana, criticando de forma muy lúcida e inteligente a la sociedad de su época, y ofreciéndonos numerosos epigramas de marcado tinte erótico, incluso él mismo fanfarronea de que sus página están repletas de lujuría.

Epigramas de Marcial. Edición de 1490
Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón.
Todos leerán estos versos

Lector que eres demasiado estricto, a partir de ahora puedes irte de aquí
adonde te plazca: dejo advertido esto para la gente de orden;
desde aquí mis páginas se encalabrinan con los versos de Lámpsaco
y hacen sonar los crótalos con la mano tartesia.
¡Ay, qué de veces golpearás tu manto con la vena tiesa,
aunque seas más estricto que Curio y que Fabricio!
También tú, muchacha, aunque seas de Padua, leerás
–mojadita- las desvergüenzas y chanzas de mi librito,
pero porque llegó Bruto; Bruto, márchate: lo va a leer.

                                                                                        - Libro XI, XVI

En sus epigramas encontramos referencias a casi cualquier aspecto de la sexualidad humana, desde condenas a la homosexualidad femenina, a la mofa hacia los afeminados, desde la crítica a las lujuriosas a epigramas dedicados al dios Príapo.


Éstas son las que me gustan 

Quiero a la que va de mujer fácil, a la que hace la calle ligera de ropa;
quiero a la que ya antes se ha entregado a mi esclavo;
quiero a la que se compra por entero con un segundo denario;
quiero a la que ella sola da abasto a tres a la vez.
A la que exige dineros y habla con palabras altisonantes,
que se la tire una picha de la grosera Burdeos.

                                                                                  - Libro IX, XXXII


Haz lo que quieras, pero con recato 

Sin guardar, Lesbia, y abiertas siempre tus puertas, pecas y no ocultas tus devaneos y te causa más placer un mirón que un adúltero y no te son gratos los goces, si se quedan ocultos algunos. En cambio, una meretriz aleja a los testigos con la cortina y el cerrojo y son raras las rendijas abiertas en un prostíbulo del Summenio. De Quíone, al menos o de Yade, aprende pudor: hasta los mausoleos esconden a las más degeneradas y a las zorra. ¿Acaso mi reprensión te parece demasiado dura? Te estoy prohibiendo que te sorprendan, Lebia; no que se te tiren.

                                                                                        - Libro I, XXXIV



En próximas entradas iremos viendo y ampliando la información sobre alguno de estos textos eróticos así como el contexto social donde se desarrollaron, también nos adentraremos en el mundo griego que aportó obras repletas de erotismo, ya que muchas sirvieron de base e inspiración para el mundo romano, incluso nos acercaremos a las primeras obras de literatura erótica que se conocen provenientes del mundo egipcio. Os esperamos!



BIBLIOGRAFÍA

Columbié E.;  ¿Erótico o pornográfico?, Un estudio en busca de los lindes literarios. Parte III., en http://conexos.org/2014/08/02/5361/ [Última consulta 02/09/2014]

Fedeli, P.; La poesía de amor en la Roma antigua. La mujer, la pareja, el amor: nuevos roles y nuevos modelos del cancionero de Catulo. Traducción de Arturo Álvarez Hernández en http://hablardepoesia.com.ar/numero1/la-poesia-de-amor-en-la-roma-antigua/ [Última consulta 02/09/2014]

Fortuny Previ, F.; En torno al vocabulario erótico de Marcial, MYRTIA, Rev. de Filologia Clásica de la Univ. de Murcia. 1988.

http://centrodeartigos.com/articulos-informativos/article_61144.html


sábado, 22 de febrero de 2014

La Sexualidad en Egipto


Los antiguos egipcios estaban bastante familiarizados con el sexo, ya que desde edad muy temprana, se casaban y formaban su propia familia, las mujeres a partir de los 14 y los hombres a partir de los 16 años aproximadamente. Su esperanza de vida era bastante baja, entre los 30 y 40 años de promedio y existía un alto índice de mortalidad infantil.

En el matrimonio ambos cónyuges eran iguales ante la ley y cada uno disponía de sus bienes con entera independencia del otro. El matrimonio no era validado por ceremonias o actos religiosos, aunque sí se realizaban fiestas familiares para celebrarlo, es decir, era un acto privado y de claro matiz económico.

Grupo familiar de Nikara, Museo de Brookly
El enlace se hacía mediante contratos legales, en los cuales se establecían los derechos de ambos cónyuges: la crianza y custodia de los hijos, los bienes materiales que poseían cada uno antes de contraer matrimonio, y hasta la pensión que debía recibir la mujer; todos estos derechos en caso de divorcio. Además, se protegía el derecho del marido de tener una suerte de "esposa secundaria", en caso de no poder tener descendencia con su legítima

Era un sociedad donde apenas existían tabúes sexuales, con un cierto naturismo en sus costumbres, y es que los factores ambientales propiciaba ir ligeros de ropa o  con ropas muy livianas. Los egipcios estarían acostumbrados a convivir casi desnudos, como ocurre en muchas tribus actuales de África, cubiertos apenas con una falda y dejando los senos al aire. También es muy probable que muchos trabajos se realizasen completamente desnudos, ya que podemos encontrar tumbas de casi cualquier época, donde los campesinos aparecen completamente desnudos realizando su trabajo.

Un ejemplo de este naturismo lo vemos en el grupo escultórico familiar de Nikara, donde el padre está cubierto sólo con un corto faldellín , la madre con un vestido de lino transparente y muy ceñido, marcando su torso y el hijo completamente desnudo.

Esta concepción abierto del sexo se trasladaba a su lenguaje, así por ejemplo, el verbo "sdr" que significa pasar la noche era un ideograma de un hombre acostado en una cama o un hombre y una mujer copulando. También los signos fálicos son corrientes en la escritura jeroglífica, incluso sin tener connotaciones exuales.

Representación de un falo en un jeroglífico egipcio.

¿Cómo representaban los egipcios sus propia sexualidad? Pues, como hoy en día, dependía de su clase social. Las clases altas de una forma más refinada, mientras las clases populares representaban la sexualidad de una forma más natural u "ordinaria".

Las clases altas representaban la sexualidad mediante el simbolismo, ya que no existen representaciones oficiales en actitudes íntimas, sólo del paso previo del cortejo. En época del Imperio Nuevo encontramos dos clases de testimonio:

- Poesía amorosa: Es auténticamente erótica, destinada a la gente culta y de gran belleza literaria, es un fenómeno casi único en la historia de la literatura, donde existía bastante libertad lingüística y sin apenas restricciones o tabúes sexuales.

 ¡Mi amor ha regresado, déjame difundir la noticia!
Mis brazos se abren amplios para abrazarla,
Y el corazón hace piruetas en su oscura cámara
Feliz como un pez cuando la noche sombrea la alberca.
¡Tú eres mía, mi querida, mía para siempre,
Mía desde el día que por primera vez musitaste mi nombre!


- Tumbas Tebanas: En las representaciones de banquetes de las tumbas tebanas, abundan elementos de simbolismo erótico: plantas (loto, mandrágora, vid), maquillajes, pelucas femeninas y perfumes, pájaros. Así como música, vino y la cerveza

Detalle de la Tumba de Najt, Tebas.


Las clases populares nos han dejado una amplia variedad de testimonios literarios, en representaciones en grafitos, óstacos y papiros, en objetos de uso cotidiano. Algunos ejemplos los encontramos en los cuentos del "Papiro Westcar" o el "Papiro d' Orbincy, así como en representaciones figuradas como el grafito de Wadi Hammamat, o el ostracón del Museo Egipcio de Turín.

Museo Egipcio de Turín. Ostraca de Bailarina.


Entre todos estos elementos, no nos podemos olvidar del Papiro Satírico-Erótico de Turín, el cual se merece una reseña particular, ya que en él, encontramos todo un catálogo de posturas acrobáticas para copular.

Para finalizar, esbozaremos varios apuntes sobre temas que creemos que merecen la pena ser ampliados en futuras entradas:

- Sobre la prostitución, decir que era una actividad aceptada socialmente. Muchas veces identificadas con músicos y bailarinas, por lo que participaban en fiestas y banquetes. También se las representa en las tabernas, preparando cervezas, en los puertos y en las calles.

- La homosexualidad era tolerada pero estaba mal vista. Aunque hay poco documentación sobre este tema.

- En el mundo divino el sexo ocupa un lugar preeminente, ya que es el creador y motor del cosmos. Además cuenta con numerosas deidades relacionadas directamente con el mundo del sexo como son Atum, Min, Hathor, Bastis o Sacmis



Fuentes:

- Padró J. (2007). La sexualidad en Egipto en La imagen del sexo en la Antigüedad (pp 107-124). Barcelona. Tusquets Editores.