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martes, 17 de octubre de 2023

Afrodisíacos y viagras en el Antiguo Egipto

Para cualquier sociedad agrícola uno de los recursos más importantes, quizá el que más, es la mano de obra, por lo que para los egipcios aportar hijos a la sociedad era de vital importancia, incluso un elemento de cierto prestigio social si eras capaz de mantener una familia numerosa.

Así que uno de las peores cosas que te podía suceder en el Antiguo Egipto era contraer matrimonio y no ser capaz de embarazar a tu mujer inmediatamente. Pronto empezarían las habladurías, los rumores, recayendo cierto estigma social sobre el varón de esa familia. Por ello, en estos casos lo ideal era una rápida y discreta adopción, seguir perpetuando la familia y aportando nuevos brazos a la sociedad.

 "No eres un hombre desde el momento que eres incapaz de dejar embarazadas a tus esposas como tus compañeros" se puede leer en un fragmento de ostracon (piedra caliza) conservado en el Museo de Berlín datado en el reinado de Ramsés III o IV.

Incluso en los casos que la esposa muriera era recomendable volver a contraer nupcias y seguir "cumpliendo" con la nueva mujer. Por lo que tuvieron que ser frecuentes los matrimonios con grandes diferencias de edad entre el hombre y la mujer.

Por todo ello, no nos debe extrañar la preocupación del hombre egipcio por mantener su virilidad durante toda su vida.  

Los varones con problemas de erección o de fertilidad no dudaron en recurrir a remedios de toda índole: desde soluciones más materiales como brebajes, pociones e ungüentos, pasando por recursos más espirituales como fórmulas mágicas, encantamientos y plegarias a los dioses.

 

AFRODISÍACOS

Las plantas y algunos alimentos afrodisíacos o con sustancias psicoactivas tuvieron gran importancia en algunos rituales religiosos del Antiguo Egipto, así como en la vida sexual de sus ciudadanos. Este tipo de plantas con propiedades afrodisíacas y opiáceas normalmente se vincularon a dioses de la fertilidad como el dios Min, el dios itifálico de la cultura egipcia. 

Representaciones del dios Min. Dios de la fertiliadad egipcio.
 

Entre las plantas más utilizadas como estimulantes de la libido tenemos el lirio azul, una planta de la que se ha descubierto que contienen fosfodiésteres, uno de los ingredientes activos de la viagra.  El hinojo, las granadas, el jengibre o los rábanos también tuvieron fama de productos afrodisíacos, y por su puesto, la miel, empleada en cientos de recetas para aumentar la virilidad del hombre.

Una de las plantas más sorprendentes que asociaron a la fertilidad fue una que seguro tienes en tu frigorífico... una planta alargada, vigorosa, con un tallo duro que al romperse desprende un líquido blanco, y que por todo ello estuvo asociada al dios Min y fue retratada en numerosos templos egipcios... ¿aún no sabes cuál es? Pues ¡¡la lechuga!! 

Para los egipcios tenía múltiples beneficios. Para las mujeres aumentaba su fertilidad, mientras que a los hombres su consumo propiciaba un mayor deseo sexual..

Otro planta muy utilizada en ceremonias religiosas, elixires de amor y pociones de fertilidad fue la mandrágora. El intenso aroma de su fruto era considerado un poderoso afrodisíaco, estimulando tanto el deseo sexual masculino, como la fertilidad de las mujeres. Se introdujo en Egipto desde el Oriente Próximo en época del Imperio Nuevo y alcanzó gran popularidad, cultivándose en los jardines de los miembros de élite de la sociedad egipcia y representada también en numerosas pinturas egipcias como elemento relacionado con el amor, la fertilidad y la sexualidad.


Estela de Los enamorados, Neues Museum, Berlín.
La princesa Meritatón, hija de Akenatón, ofrece los frutos de la mandrágota a su esposo Semenkhare
.



UNGÜENTOS Y REMEDIOS CONTRA IMPOTENCIA 

Muchas de estas plantas fueron utilizadas en diversos y muy variados remedios para aumentar el vigor masculino, así como para propiciar la fertilidad de los cónyuges.

En un papiro del Reino Medio se puede encontrar un ungüento formado a partir de hojas de abrojo, hojas de acacia y miel, todo ello se molía creando una pasta que se aplicaba sobre el pene a través de un vendaje.

Este tipo de remedios se siguieron aplicando durante milenios, ya que 2000 años más tarde podemos leer en un papiro fechado en el siglo III d.C. una fórmula para mantener feliz a la mujer:

"Cómo hacer que una mujer ame a su marido. Machaca semillas de acacia con miel unta tu falo con esto y duerme con la mujer"

 

SEXO EN LA OTRA VIDA

Esta importancia de la procreación en la vida del hombre, también se trasladó a su vida después de la muerte, ya que cuando el difunto fallecía también debería cumplir con sus obligaciones amatorias en el más allá. Por lo que no son raros los textos mágicos que buscaban otorgar virilidad en el otro mundo. Incluso algunas esculturas femeninas halladas en el interior de algunas tumbas se han identificados como amuletos para cargar de energía sexual al difunto o como figuras relacionadas con la fertilidad.

 

Figura mujer. Período Badariense. Museo Británico.


Bibliografía:

Kate Bosse-Griffiths, “The Fruit of the Mandrake in Egypt and Israel”, en Amarna Studies and Other Selected Papers (ed. por J. Gwyn Griffiths), págs. 82-96, Orbis Biblicus et Orientalis 182 (Friburgo, Suiza y Göttingen, 2001).



domingo, 18 de diciembre de 2016

El matrimonio en el Antiguo Egipto

Para entender el concepto de matrimonio en el Antiguo Egipto debemos desprendernos de nuestra idea de matrimonio, ya que para los egipcios el matrimonio era un acto privado sin ningún tipo de connotación religiosa o civil detrás de él.

Aunque más bien se puede decir que lo extraño a lo largo de la historia ha sido el concepto sagrado del matrimonio que nos ha transmitido nuestra tradición judeo-cristiana.

Así pues el matrimonio en el Antiguo Egipto era un acto privado, donde no intervenía ningún tipo de autoridad religiosa o civil para refrendar dicho acuerdo. Simplemente bastaba el mutuo acuerdo de la pareja y el acto simbólico de convivir bajo un mismo techo, siendo normalmente la mujer la que se trasladaba a la casa del hombre. Esta concepción se plasma clarísimamente es su lenguaje donde el acto del matrimonio se puede traducir como "fundar una casa" o "entrar en casa de la pareja".

Este concepto laico del matrimonio no significa que no tuviese importancia, ya que el matrimonio era una institución básica en el mundo egipcio, además como en cualquier acto importante en la vida de una persona este matrimonio sería celebrado por ambas familias mediante una fiesta, y conociendo el gusto de los egipcios por la cerveza, podemos afirmar que sería una celebración bastante animada.

También, y como ha sucedido hasta tiempos bien recientes, es bastante probable que fuesen los padres quienes se preocupaban de buscar la pareja adecuada para sus hijos o hijas, atendiendo a motivos económicos, patrimoniales o sociales, pero aquellos padres más comprensivos podían atender también a razones sentimentales.

The Family of Neferherenptah from the Mastaba of Neferherenptah at Giza


Matrimonio por amor

Aunque retrocedamos varios milenios atrás en el tiempo parece evidente que el amor es uno de las fuerzas más poderosas del ser humano, por lo que los egipcios no fueron ajenos a este sentimiento y también nos hablaron del amor, de parejas de enamorados, de jóvenes atrapados en las llamas de la pasión que sólo desean estar el uno con el otro hasta el final de los tiempos...

Los testimonios sobre el amor en el matrimonio son enormemente variados: desde poemas  a canciones amorosas, ya sea escrito en papiro o esculpido en la roca, ya fuese mediante hermosos y sensibles versos, o a través de frías instrucciones:

"Si eres sabio, guarda tu casa, ama a tu mujer sin restricción. Llena su estómago, viste su espalda, esos son los cuidados que hay que proporcionar a su cuerpo, acaríciala, satisface sus deseos durante todo el tiempo de su existencia, se trata de un bien que honra al señor de la casa".
- Máximas de Ptahhotep


Todo esto es fácilmente comprobable visitando cualquier museo que albergue arte egipcio, no será muy difícil encontrar en estas colecciones estatuas o pinturas que muestren signos de amor entre parejas: maridos y mujeres con sus brazos alrededor de su cintura, sujetándose las manos u ofreciéndose mutuamente flores o comida. Por lo que podemos concluir que el amor y el afecto era una parte importante en el matrimonio Egipto.

Meryt, mujer de Sennefer, se presenta ante él con flores de loto.
También sabemos por textos egipcios que una mujer era libre de escoger a su futuro marido, por lo que en cualquier caso, y aun contradiciendo la opinión de su familia siempre se podía negar a aceptar a un cónyuge impuesto. Aunque esto último sólo se daría en casos muy aislados, principalmente porque las mujeres se casaban a edades muy tempranas, por lo que dudamos que se atreviesen a ir en contra de la opinión familiar.

Que mejor forma de terminar este apartado que con este bonito texto inscrito en una estatua, el cual es un claro reflejo de ese amor dentro del matrimonio:

"Deseamos reposar juntos
Dios no puede separarnos.
Tan cierto como vives, no te abandonaré
Antes de que de mí te canses.

No queremos más que estar sentados, cada día, en paz,
Sin que ocurra nada malo.
Juntos hemos ido al País de la Eternidad,
Para que nuestros nombres no sean olvidados.

Cuan bello es el momento
En el que se ve la luz del sol,
Eternamente,
Como Señor de la necrópolis."

Pintura de una tumba donde se muestra el reencuentro de matrimonio en la otra vida.
Los evidentes gestos de afecto nos hablarían de que el matrimonio por amor tenía gran importancia en la cultura egipcia.


Institución básica de la sociedad.

Y aunque este primer acercamiento al concepto de matrimonio egipcio nos pueda parecer que se tratase de un asunto trivial y sin importancia, no hay que engañarse, el matrimonio era de vital importancia en la sociedad egipcia, ya que su principal finalidad era aportar hijos a una sociedad siempre necesitada de excedentes demográficos.

 “Toma esposa cuando seas joven, para que te dé un hijo. Debe engendrar para ti mientras eres joven, el mundo debe ser poblado. El hombre con una gran familia es feliz, se le admira por su descendencia”.

Además los hijos como bien explica Parra Ortiz en su libro 'Vida amorosa en el Antiguo Egipto' "eran básicos en el pensamiento egipcio porque de ellos dependía, no sólo el bienestar de los padres durante la vejez, sino el mantenimiento del culto funerario de los progenitores, sin el cual su existencia eterna quedaba comprometida".

Edad

Como en todas las sociedades antiguas la edad para contraer matrimonio era muy temprana, especialmente en el caso de las mujeres.

La edad adecuada para que un joven contrajese matrimonio estaría entre los 17 y 20 años, una vez que había demostrado que era capaz de mantenerse por sí mismo. Dependiendo de la profesión del joven se casaría a una edad más temprana o tardía, así podemos suponer que un agricultor se casaría mucho antes que un escriba, cuya formación llevaba más años.

En las 'Máximas de Ankhsheshonq' podemos leer: "Toma una mujer cuando tengas veinte años, para que puedas tener un hijo cuando todavía seas joven".

Por contra a las mujeres se les buscaría matrimonio una vez alcanzada la pubertad, a los 14 o 15 años, la mayoría de las veces sin tener muy en cuenta la diferencia de edad, ya que su futuro marido podía ser mucho más mayor que ella.

Senedyem y su esposa, ante una mesa de senet en su tumba de Deir el-Medina (dinastía XIX).


La ceremonia

Uno de los misterios más curiosos sobre la civilización egipcia es la completa ausencia de información sobre el acto de casarse. La mayor parte de información que nos ha llegado sobre las bodas en el Antiguo Egipto son del período ptolemaico, donde sí que se nos habla de su carácter festivo y de su ceremonia, pero apenas sabemos nada sobre la ceremonia del matrimonio durante el Imperio Antiguo, si es que hubo alguna.

Podemos concluir que antes de la boda ambas familias se reunían para acordar los términos del matrimonio. Normalmente este trámite en sus primeros pasos se dejaba en manos de las mujeres de ambas familias, y cuando ellas daban el visto bueno sobre el futuro cónyuge entraban los hombres a negociar un acuerdo matrimonial.

Este tipo de acuerdos giraban en torno a la dote que recibiría la novia, normalmente una suma de dinero y algún que otro regalo lujoso como compensación de la pérdida de la virginidad de la mujer.

Una sirvienta coloca el cabello de su señora.
Tumba de Djeser, dinastía XVIII.
Y aunque hemos dicho que el matrimonio era un acto sencillo, la importancia de este paso en la vida de los cónyuges era celebrado mediante una pequeña fiesta. Y sabiendo el gusto de los egipcios por la cerveza y su preocupación por la belleza podemos suponer que todos lucirían sus mejores galas y se maquillarían con sus cosméticos más caros.

Los testimonios más recientes nos hablan de que el día previo a la boda las mujeres de la familia del novio visitaban a la futura esposa, donde imaginamos que aparte de vestirla y maquillarla con pinturas corporales le darían importantes consejos para la noche de bodas. Los hombres también se reunían en un ambiente festivo donde la música y la cerveza estarían muy presentes.

El día de la boda la novia era conducida a casa del marido, podemos suponer que rodeada de una comitiva y acompañada de música, cantos y algún que otro chascarrillo de carácter obsceno, ya hemos hablado en otros post como era muy habitual en numerosas culturas antiguas la presencia de símbolos fálicos durante los festejos de matrimonio así como cánticos subidos de tonos como elementos propiciatorios de la fertilidad.

Una vez que la novia se trasladaba a casa de su futuro marido se oficializaba el matrimonio mediante la firma de un contrato matrimonial (los primero datan del siglo IX a.C.) donde se registraba la fecha, los nombres de los contrayentes así como el de sus familiares más cercanos, al profesión del marido y el nombre de algún otro testigo. Este documento era firmado en presencia de alguna autoridad religiosa que era el encargado de registrar dicho contrato.

Una vez finalizadas todas estas formalidades y actos simbólicos se iniciaría un banquete que se prolongaría, a buen seguro, hasta altas horas de la madrugada.

Músicas y bailarinas. Tumba de Nakht en Tebas (dinastía XVIII).

Igualdad de la mujer

Uno de los aspectos más llamativos de la cultura egipcia era la posición que ocupaba la mujer en su sociedad, y es que la igualdad entre hombres y mujeres alcanzó cuotas sorprendentes. La mujer tenía total libertad de acción, era dueña de sus propias tierras y dote, podía dirigir negocios de toda clase así como recibir y dar herencias a su libre voluntad.

La ley también contemplaba esta igualdad por lo que las mujeres podían presentarse ante un tribunal ya fuese como querellante, defensora o testigo, por lo que también eran juzgadas con la misma severidad que los hombres.

Un claro reflejo de todo esto son los contratos matrimoniales, y aunque éstos no eran necesarios sí que existen un gran número de ellos, por lo que parece que a partir del siglo IX a.C. fue una práctica cada vez más extendida entre clases acomodadas.

Lógicamente las clases más pobres no firmarían este tipo de acuerdos, primero por que el escaso valor de sus posesiones no requerían de tales acuerdos, y por otro lado, por que la firma de un documento de este tipo suponía un desembolso demasiado elevado para estas clases populares, ya que el coste del papiro y de un escriba sería prohibitivo.

El objetivo de estos contratos prenupciales era establecer los derechos y posesiones de cada miembro de la pareja durante el matrimonio y su reparto en caso de divorcio. Era tal la igualdad entre hombres y mujeres que los cónyuges se unían en régimen de separación de bienes, y por lo tanto, ¡la mujer podía disponer de sus bienes cómo a ella se le antojase sin contar con el permiso del marido!



Divorcio

El enano Seneb y su familia. Dinastía VI.
Museo de El Cairo
A pesar de que el matrimonio se entendía como un contrato para toda la vida, al no estar ungido por imposiciones religiosas, tanto la mujer como el hombre, podían divorciarse simplemente abandonando el hogar familiar. Por lo que podían casarse de nuevo si así lo deseaban.

Aunque bajo esta aparente sencillez se esconden algunos escollos económicos y sociales que dificultaban en realidad este hecho, por lo que realmente el número de divorcios no fue muy numeroso. Como curiosidad apuntar que como en la actualidad se podían firmar contratos de divorcio o ruptura, muy importantes éstos para las mujeres, ya que se aseguraban de no ser acusadas de infidelidad si iniciaban una nueva relación.

Con todo ello, el principal problema de un divorcio era el económico, ya que la justicia egipcia protegía especialmente a la mujer para evitar casos de repudio o de abandono. Por lo que la cuantía a pagar por el hombre era bastante abultada, ya que debía devolver la dote de la mujer más un tercio del total de los bienes gananciales.

Incluso se conocen contratos prematrimoniales aún más onerosos para el marido para evitar estos casos de abandono, ya que la mujer, sino contaba con protección familiar, podía quedar en una situación bastante desamparada.

Los motivos más esgrimidos para el divorcio eran los malos tratos, el adulterio (de la mujer) y la falta de hijos, aunque también se han encontrado documentos donde se aferran a motivos algo más terrenales como la presencia de una suegra malvada o los chismorreos del vecindario.


Matrimonios múltiples, poligamia y concubinato:

Debido a la facilidad con la que un egipcio podía divorciarse, de forma llana y somera, cogiendo sus bártulos e yéndose a otra casa, es muy probable que existiesen personas que se casaran dos y tres veces a lo largo de su vida sin existir un divorcio "oficial" entre ellos.

Por otro lado, si tenemos en cuanta la baja esperanza de vida en el Antiguo Egipto, especialmente entre las mujeres que daban a luz, es fácil comprender la existencia de numerosos monumentos donde se reflejan estos matrimonios múltiples, es decir, esculturas donde aparece el marido sentado con las esposas que tuvo en vida.


Wekhotpe (propietario de la tumba C.1 en Meir) con sus dos esposas, Khnemhotpe y Nebkau (reinado se Sesotris II óIII) Museo de Boston.

Y es que en el antiguo Egipto no había ninguna ley que censurase el concubinato ni la poligamia, y aunque parece claro que la mayoría de los egipcios eran monógamos, un hombre era libre de casarse con cuantas mujeres quisiese, eso sí! siempre que su economía se lo permitiese.

Además normalmente estas segundas mujeres solían ser concubinas o esclavas, por lo que sólo las clases más elevadas podían permitirse el lujo de mantener varias esclavas y acarrear los posibles gastos generados de mantener a más de una familia.

Uno de los testimonios más conocidos sobre poligamia es la de un ladrón de tumbas de Tebas que durante la dinastía XX fue capturado y juzgado. Durante su juicio se hace mención a que tenía cuatro esposas, dos de ellas estaban vivas en el momento del juicio ya que en el papiro se puede leer:

"la ciudadana Herer, esposa del vigilante del tesoro del faraón, Paaemtawemet y la ciudadana Tanefrery, su otra esposa, siendo ésta la segunda.” y también dice: “soy una de sus cuatro esposas, dos murieron, pero otra aún vive”.


Aunque una cosa es la poligamia y otra el concubinato, ya que parece fuera de toda duda que las relaciones sexuales con sirvientas o esclavas de clase inferior fueron bastante frecuentes entre las clases adineradas. Así en numerosas tumbas aparecen mujeres, que no son la esposa oficial, acompañadas de sus hijos, por lo que suponemos que eran los hijos que el señor había tenido con sus concubinas o esclavas.

El hecho de aparecer retratados en estas tumbas nos hablaría que estos niños eran aceptados dentro la familia, ya fuese manteniendo su condición de esclavos o bien siendo adoptados por el matrimonio y pasar a ser considerado hijo legítimo.

Algo similar ocurría con las propias concubinas que a ojos de la burocracia seguían siendo simples esclavas, sólo mediante la comprar de su libertad o su adopción por parte de otro pariente estas mujeres podían alcanzar el rango de esposa y legitimar su matrimonio.

Con todo ello, podemos deducir que aunque la poligamia estaba socialmente permitida fueron muy pocos los hombres que se permitieron tal lujo, a excepción clara de los faraones y sus famosos harenes, aunque ese tema es harina de otro costal.



Bibliografía:

Parra Ortiz, J.M.; La vida amorosa en el Antiguo Egipto, Aldebarán, 2013.

http://amigosdelantiguoegipto.com/?p=687

http://elcajondeherramientas.blogspot.com.es/2013/03/el-matrimonio-en-el-antiguo-egipto-i.html


sábado, 22 de octubre de 2016

Papiro erótico de Turín

El Papiro Erótico de Turín es una de las piezas más singulares de todo el arte egipcio, ya que se considera uno de los mejores documentos para desentrañar el oculto universo sexual del antiguo Egipto.

Y es que si por algo destaca este papiro es por las atrevidas escenas de carácter sexual que se desarrollan en él, la variedad de posiciones que podemos contemplar ha llevado a que sea conocido como el kamasutra egipcio.

Y aunque su significado sigue siendo un misterio a día de hoy, su importancia radica en que se trata de un documento directo que nos habla sobre cómo concebían la sexualidad y el erotismo los egipcios de hace más de 2000 años.


Reconstrucción coloreada del Papiro erótico de Turín.


Hallazgo

Este curioso documento fue hallado en el poblado de obreros de Deir-el-Medina situado cerca del famoso valle de los reyes en Egipto. Fue encontrado bastante deteriorado en el interior de una vasija y desde el mismo momento de su aparición fue objeto de controversia por el alto contenido erótico o casi más bien pornográfico de sus escenas.

Todo ello hizo que se convirtiese en un objeto de deseo por parte de coleccionistas, anticuarios y egiptólogos, por lo que fue pasando de mano en mano y siempre de forma clandestina hasta finalmente recaer en el Museo Egipcio de Turín, donde hoy en día se puede contemplar. Aunque hay que aclarar que durante la mayor parte de su existencia ha estado oculto en los almacenes del Museo, ya que habrá que esperar hasta ¡1973! para que se diese a conocer tan importante documento al público en general.

Para hacernos una idea del impacto que causó este papiro en su día recogemos las palabras del gran egiptólogo Jean-François Champollion cuando pudo estudiar el papiro a principios del siglo XIX quien lo describió como "una imagen monstruosa, obscena, que me dio una impresión muy extraña acerca de la sabiduría y la compostura egipcia".

Otro ejemplo de la mojigatería con el que la ciencia ha tratado siempre este tipo de objetos nos lo brinda el egiptólogo suizo Joseph Omlin, quien ya en pleno siglo XX, avergonzado de describir lo que sus ojos contemplaban decidió hacerlo en latín para que el público no docto no tuviese acceso a tan inmoral documento.


Reconstrucción ideal de las escenas eróticas del Papiro erótico de Turín.


Características

El papiro erótico de Turín es un rollo de papiro de 2,59 metros de longitud y 25 cms. de ancho, fechado en torno al reinado de Ramsés II (1279-1213 a.C.).  Las escenas están dibujadas con trazos de color rojo o azul-negro, sin rayas de separación entre escenas y con algunas líneas de texto en escritura hierática.
Fragmentos del papiro expuestos en el Museo de Egipcio de Turín
El papiro está dividido en dos partes en formato horizontal: La parte superior, la más divulgada históricamente, está compuesta por ilustraciones de animales que narran distintas fábulas. Aunque la que nos interesa a nosotros es la parte inferior, donde podemos ver con todo lujo de detalles hasta 12 posturas sexuales de todo tipo en el interior del que se supone un prostíbulo egipcio, las llamadas casas de la cerveza, y es que muchas de estas escenas de sexo están acompañadas por numerosas jarras de cerveza.

De esta manera la sección erótica del Papiro está compuesta por 12 viñetas, destacando su viñeta central donde aparecen una mujer yaciendo sobre una cama y debajo de ella un desfallecido hombre, a partir de ella se despliegan tanto a izquierda como a derecha las restantes escenas eróticas. Esta disposición parece corresponder para facilitar su lectura y desenrollar el papiro de manera más ágil y cómoda.
Escenas del Papiro erótico de Turín.

En cada una de ellas aparece un hombre de aspecto grotesco (con un gran falo, descuidado físicamente o con actitud de desfallecimiento) manteniendo relaciones sexuales con atractivas y bellas mujeres. Las mujeres que aparecen prácticamente desnudas serían las prostitutas de una de estas 'casas de la cerveza'.

Las escenas reflejan posturas sexuales de gran variedad algunas rozando lo caricaturesco, aunque eso no quita ningún mérito a la gran calidad artística con la que están representadas, dibujos de gran belleza y dinamismo, tanto si analizamos las viñetas de forma individual como si lo hacemos en su totalidad.

Este hecho ha llevado a los investigadores a aseverar que el propietario del Papiro tuvo que ser un personaje de gran poder adquisitivo, quién encargó este trabajo a algún artista de gran renombre, seguramente para mostrar dicho pergamino en fiestas a sus distinguidos invitados.

Detalle del Papiro Erótico de Turín. Escena central del papiro con un claro componente humorístico: Un hombre exhausto, ya sea por el alcohol o por la actividad física del encuentro amoroso, se ha caído de la cama, por lo que la meretriz intenta darle ánimos para proseguir con el encuentro.


Elementos 

El papiro, a pesar de su componente erótico-humorístico, no deja de ser un fiel reflejo de la cultura de la civilización egipcia, plasmando algunas de las características más comunes de sus representaciones artísticas. Lugar destacado adquieren los elementos asociados a la belleza y al cuidado personal como pelucas, perfumes, maquillajes, flores de loto, tatuajes, un arcón para cosméticos... incluso en alguna escena vemos como la prostituta se maquilla antes de su encuentro erótico.

Meretriz egipcia maquillándose antes de su encuentro erótico.

Otros de los elementos más característicos asociados al erotismo y a la sexualidad humana son algunos elementos vegetales.

 Por un lado tenemos la flor de loto, que aparece sobre la cabeza de las mujeres, esta era una flor con un claro simbolismo sexual, ya que aparte de ser un símbolo de fertilidad, una vez esnifada proporcionaba sensaciones sicotrópicas, por lo que su consumo se ha relacionado con fiestas y rituales de alto componente sexuales. Otra planta que aparece en el pergamino y guarda a su vez un alto contenido erótico son las ramas de convólvulo.
Sistro.

Algunos objetos musicales también están asocaidos al erotismo, ya que entre las funciones de las cortesanas estaba entretener a sus invitados con música y cantos. Por lo que algunos elementos musicales como arpas, sistros o flautas están claramente vinculados a la actividad de dichas mujeres.

En el papiro destaca la presencia de una especie de sonajero denominado 'sistro', instrumento relacionado con la diosa Hathor, diosa del amor, la música y la fiesta.

La presencia de animales como los monos tampoco es casual ya que este animal también tenía un claro significado erótico.

Por último destacar la presencia en algunas escenas de unos pequeños frascos que seguramente contuviesen algún tipo de lubricante natural, por lo que su aparición puede ser una pista para indicarnos una penetración anal.


Textos

Los fragmentos de textos que han sobrevivido y aún son legibles no aportan ningún dato que pueda ayudarnos a descifrar el objetivo de este papiro, ya que están relacionados con expresiones de goce y lujuria. Aunque puede ser que fuesen añadidos posteriores ya que están escritos apresuradamente en los márgenes del pergamino.

"... Ven detrás mío con tu amor, ¡Oh Sol, has encontrado mi corazón exaltado, ejercita mi deleite ..."

"Mira, ven detrás de mí. Contengo tu placer, tu falo está conmigo...".

Significado

1.-  Hay quienes creen que es un registro de la vida de los dioses. El doctor Richard Parkinson, curador de exposiciones de Egipto y Sudán para el Museo Británico, afirma que “de alguna manera, los egipcios eran muy diferentes a nosotros. Ellos son muy discretos sobre la actividad sexual humana, pero cuando se trata de los dioses, la iconografía, para nosotros, parece ser simplemente pornográfica”. Esta teoría se apoya especialmente en la similitud de la escena VIII con las representaciones del coito entre Geb y Nut tan habitual en el arte egipcio.

2.- Otros investigadores han apuntado que el pergamino podría tratarse de una especie de ritual de alquimia sexual o un simple manual de amor. Ya hemos visto en otros post como los egipcios utilizaban todo tipo de amuletos y objetos mágicos, por lo que este pergamino podría tener un fin similar.

3.- Finalmente hay quienes prefieren dejar el misticismo de lado y sostienen que el pergamino erótico de Turín simplemente es el equivalente a una revista erótica del antiguo Egipto , en cuyo caso pudo ser encargada a artistas por alguien de estatus elevado, pues la fina ejecución de los dibujos testifica que fue realizado por manos hábiles.

Por lo que la opinión más extendida es que el papiro podría ser la simple representación de un burdel en Tebas, especialmente por la presencia de las flores de loto sobre la cabeza de las mujeres y otros elementos asociados directamente con la vida de las cortesanas.

4.- Por último, están aquellos que ponen su foco de atención en el componente satírico del documento, por lo que opinan que se trataría de un pergamino de tintes humorístico y con cierta crítica social, ya que los clientes del prostíbulos, representados siempre con grandes barrigas y falos enormes, probablemente fuesen altos dignatarios de la corte o grandes sacerdotes, apareciendo siempre en posturas poco dignas, de desfallecimiento y cansancio ante la prolongada vida disoluta que llevan.

 


Bibliografía

Parra Ortiz, J.M.; La vida amorosa en el Antiguo Egipto, Aldebarán, 2013.

 http://www.elmundo.es/cronica/2014/08/10/53e61004e2704ebc0d8b4577.html

 http://www.bloganavazquez.com/2011/05/27/el-papiro-erotico-de-turin/comment-page-1/








sábado, 30 de julio de 2016

Museos con mucho sexo: Ashmolean Museum, Oxford

Museos con mucho sexo:
- Ashmolean Museum (Oxford)
- British Museum (Londres)
- Museo del Prado (Madrid)

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Esta nueva sección nace por una anécdota que me pasó este fin de semana visitando el Ashmolean Museum de Oxford. Se puede decir que por defecto "profesional", cada vez que visito un museo me es imposible no buscar y detenerme en aquellas obras, que nuestra moral y educación, considera de claro carácter erótico o sensual.

Y claro, cualquier museo que exponga cerámicas griegas y romanas, te propone un divertido juego de buscar y encontrar aquellas cerámicas de carácter más "pornográfico", porque haberlas, haylas! Así que descubro un kylix griego (una copa), con una representación de un sympossio griego, es decir, de un gran banquete: hombres tumbados en sus divanes, bebiendo vino y escuchando música, el tono festivo de la copa viene resaltado por la representación de una Gorgona con actitud burlesca, mostrando con descaro su lengua al espectador... Y cual es mi sorpresa cuando me dispongo a observar la copa por detrás y descubro que la base donde se apoya este kylix son unos testículos y un falo.

Cámara en mano, me dispongo a efectuar la foto de rigor, cuando escucho detrás de mí, el típico soniquete de negación, me giro y me veo a un señor mayor, negando con la cabeza y reprochándome casi con la misma cara burlona de la Gorgona que sacase esa foto...

Kylix de figuras negras, Atenas. 550-500 BC.
Ashmolean Museum, Oxford.
Así que decidí, no sólo sacar la foto, sino publicar todas aquellas piezas de carácter erótico que se exponen (o se esconden) en aquellos museos que voy visitando, para que así nuestros lectores, cuando visiten algunos de estos museos, se animen a buscar estas eróticas piezas.

Lógicamente esta nueva sección 'Museos con mucho sexo' está íntimamente hermanada a la sección 'Las salas secretas de los Museos', ya que a pesar de nuestra aparente modernidad, aún seguimos arrastrando algunos de la tabúes y clichés sobre la sexualidad que marcaron el nacimiento de estas salas secretas.

Porque a pesar de que ya no existen estas salas reservadas, ya que estas piezas han sido repartidas por las diferentes secciones de los museos, diluyendo el efecto provocador que guardaban todas en conjunto, sí que podemos asegurar que un gran número de museos aún "esconde" en sus almacenes numerosas piezas de claro carácter pornográfico.

Y aunque algunos museos, expongan abiertamente algunas de las piezas eróticas más llamativas, como puede ser el caso de la 'Copa Warren' en el British Museum, la mayor parte de estas piezas suelen estar camufladas entre otras colecciones, por lo que sólo el visitante más pausado podrá deleitarse con tan magníficas obras.

Cara 'B' de la Copa Warren. British Museum.

Es más, creemos que la más clara muestra de la mojigatería de la mayor parte de museos es que ninguno dedica una sección en particular a la sexualidad y al erotismo (a excepción de contadas exposiciones temporales). Así por ejemplo, podemos ver secciones dedicadas a aspectos tan concretos como la música, los oficios, los espectáculos, las divinidades, la muerte, la vida cotidiana o las mujeres... pero nunca, una sección destinada a algo tan importante y fundamental en vida de un ser humano como es el SEXO.

Por último, invitar a nuestro lector que colabore activamente con esta sección, ya sea proponiéndonos otros museos, o señalándonos otras piezas destacadas por su erotismo...


Ashmolean Museum of Art and Archaeology, University of Oxford.

Este museo, situado en Beaumont Street, en pleno centro histórico de Oxford, se caracteriza por ser el primer museo universitario del mundo, ya que se creó a finales del siglo XVII para albergar la colección de curiosidades que Elias Ashmole donó a la Universidad de Oxford.

Por lo que este pequeño, aunque coqueto, museo aún mantiene cierto aire de gabinete de curiosidades que, mezclado con su carácter de museo moderno, le confiere una atmósfera especial, convirtiéndolo en una parada obligatoria si visitas esta prestigiosa ciudad universitaria.

Entrada al Ashmoleam Museum.


Egipto

Nuestro recorrido erótico no puede tener un mejor inicio, ya que nada más entrar al museo, a mano izquierda, dos colosales estatuas de Min, dios de la fertilidad egipcio, nos dan la bienvenida (agarrándose con su mano a un erecto aunque desaparecido falo) a las colecciones del mundo antiguo.

Esculturas del dios egipcio de la fertilidad Min


Templo de Min, Koptos
Y es que, como le ha pasado a muchas otras esculturas de la Antigüedad, sus falos fueron destruidos casi en el mismo momento de su descubrimiento para salvaguardar la moral de su posible público.

Ambas estatuas son del período predinástico (3300 a.C), y provienen del Templo de Min en Koptos, destacando por su tamaño, unos 4 metros, y por la llamativa oquedad que queda, dónde en su día tuvo que haber un enorme y erecto falo de piedra caliza. Este culto al dios de la fertilidad fue de gran importancia en el antiguo Egipto, ya que el museo nos muestra un relieve del mismo Templo, realizado más de 1500 años después, bajo el reinado del Faraón Intef V, donde también podemos observar la figura itifálica del dios Min.

Chipre

Entre las colecciones más destacadas del museo están las piezas pertenecientes a la cultura chipriota y su amplia colección de cerámica griega y minoica. Entre las piezas más llamativas de estas culturas mediterráneas antiguas están los pequeños ídolos de diosas de la fertilidad, asociados a cultos primigenios a Afrodita, o a la diosa egipcia Hathor, o la babilónica Astarté.

Estatuillas de diosas de la fertilidad-amor.
Izquierda: Placa de la región de Canaán, Astarté, con atributos de Hathor.
Derecha: Escultura de Afrodita-Astarté de Chipre.

Estas figurillas de diosas desnudas con  atributos sexuales marcados tienen una larga tradición por todas las culturas mediterráneas, por lo que es bastante habitual encontrarlas expuestas en las vitrinas de muchos museos: algunas más arcaicas, otras más realistas, y aunque mucho se ha discutido sobre su significado y funcionalidad, muchas comparten una evidente carga erótica o sexual.

Grecia

Y así llegamos a las sugerentes y sorprendentes salas de cerámica griega y romana, dónde siempre nos encontramos alguna sorpresa escondida entre el resto de piezas expuestas. Por lo que animo al visitante a localizar estas dos cerámicas griegas del Asmolean tan representativas de la sexualidad griega:

- Por un lado tenemos una cerámica ateniense de figuras rojas, atribuida al pintor Byrgos y hallada en la ciudad de Vulci, en Italia. En ella podemos encontrar una clara representación de un tema tan controvertido y polémico como la pederastia griega. Aunque como queda bien patente en la imagen es un tema polémico pero innegable, fundamental en la educación formativa de la juventud aristocrática griega.

Cerámica de figuras rojas, con escena de pederastia.

En ella, podemos ver la imagen de un adulto que acerca su mano a la zona genital de un joven que a cambio de estos "favores sexuales" recibe un regalo.

- Y finalmente llegamos a la cerámica causante de esta entrada, un cerámica, esta vez de figuras negras, fechada en torno al 550-500 a.C y que representa una escena de un famoso banquete griego, aunque para descubrir la sorpresa hay que asomarse (aunque discretamente) por detrás de la vitrina...

Kylix de figuras negras.

Roma

Y para finalizar este paseo por el occidente del mundo antiguo nada mejor que localizar dos de las piezas más explícitas expuestas en el museo, como no! se tratan de dos fragmentos de cerámica romana, dos fragmentos de terra sigillata del siglo I y que representan a una pareja copulando en diferentes posiciones.

Sigillatas romanas con escenas de copulación.

India

Seguimos nuestro recorrido por el mundo antiguo pero ahora viajamos al siempre exótico y sensual oriente, a la sala dedicada a la India, a ojos de un occidental todo aquí rezuma sensualidad: y es que su concepción abierta y positiva del sexo y de la sexualidad hace que cualquier sala dedicada a la India contenga imágenes que hasta prácticamente el siglo pasado estuvieron censuradas en todo tipo de museos: diosas de exuberantes formas, bailarinas de sinuantes caderas, y escenas donde se celebra el amor, el sexo y la pasión amorosa...

Así podemos encontrar objetos tan maravillosos como la sensualidad contenida de esta bailarina, o la ternura de una pareja de amantes abrazados...

Aunque también podemos contemplar obras mucho más explícitas como esta placa de marfil con una representación de una pareja copulando:

Este de la India, S. I- II a.C
© Ashmolean Museum, University of Oxford
Jack of Hilton

Y llegamos a la que sin duda es la estrella de este recorrido erótico por el Asmolean Museum, tanto por su peculiaridad como por dónde y cuándo fue fabricado, siendo toda una celebridad en el mundo del arte erótico inglés, estamos hablando ni más ni menos que del famosísimo 'Jack of Hilton'.

Para encontrarlo debemos descender a la planta baja, a la sala número 8 dedicada al nacimiento de este museo, ya que esta figura descansa en este museo desde el mismo momento de su fundación.


Jack of Hilton, Ashmolean Museum, Oxford.

Esta inusual escultura de bronce es un aeolipile o un avivador. Su funcionamiento era bastante básico, se rellenaba de agua y se colocaba cerca de la chimenea, ya que al calentarse, el vapor de agua surgía a través de un pequeño orificio que servía para avivar las llamas.

Esta figura conocida con el nombre de Jack de Hilton fue hallada en Hilton Hall, en el condado de Staffordshire y causó un gran revuelo en el siglo XVII, ya que parece ser que toda Inglaterra había oído hablar de ella, no sólo por ser una de las mejores obras de orfebrería del siglo XIII, sino también por la extraña ceremonia que se celebraba cada Año Nuevo en torno a esta figura.

Su atrevida fisionomía y el espectacular silbido que emitía cuando entraba en ebullición atrajo a toda clase de curiosos, científicos y anticuarios. Entre ellos estaba incluido el Dr. Plot, naturalista y el primer profesor de Química de la Universidad de Oxford.

La sorpresa de encontrarnos con esta original pieza, nos ha obligado a investigar más sobre ella, por lo que muy pronto ampliaremos los datos sobre este Jack of Hilton, y otras eolípilas, aparecidas en Inglaterra. Además os explicaremos en qué consistía el curioso y estrafalario ritual que se daba en presencia de Jack of Hilton...

¡Os esperamos!













sábado, 16 de enero de 2016

Historia de los Azotes y el Spanking

Historias de los Azotes:
- Historia de los azotes I: Los azotes en la historia
- Historia de los azotes II: Los usos médicos de los azotes
- Historia de los azotes III: El vicio inglés

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La entrada de esta semana está realizada en colaboración con el blog de la Tienda erótica Pussycat Boutique Erótica, ya que nos pidió ayuda para investigar sobre los orígenes de una modalidad sexual bastante curiosa... el spanking, también conocido como disciplina inglesa.

¿Pero qué es el Spanking?

Es una parafilia sexual basada en una flagelación de carácter erótico, un acto sexual de gran componente fetichista que consiste en dar azotes en el culo, ya sea mediante la mano o cualquier otro instrumento, como una fusta o una pala. Aunque muchas veces se le ha vinculado al mundo del BDSM, puede disfrutarse de manera independiente, ya que la práctica de azotar las nalgas de tu pareja en una relación sexual, no se puede considerar un comportamiento extraño, ya que un cachete en el culo puede ser bastante estimulante y erótico.

Una historia del azote y la nalgada.

Por motivos de tiempo y espacio nos centraremos en realizar un breve repaso a la historia del azote o la nalgada, dejando esbozadas algunas líneas de investigación que nos permitirán en el futuro realizar una investigación más exhaustiva sobre la historia de las flagelaciones en general, que nos lleven a hablar del sadomasoquismo, la dominación o la sumisión en la historia.

Investigar sobre sus orígenes y su recorrido histórico no ha sido una labor sencilla ya que, al ser una modalidad sexual tan concreta, apenas hemos encontrado testimonios directos, por lo que haremos un breve repaso a la historia de los azotainas y las nalgadas hasta llegar a la Francia del siglo XVIII, cuando gracias al testimonio de los libertinos franceses nos encontramos las primeras fuentes que nos hablan directamente del placer obtenido en recibir este tipo de "castigos" en las posaderas.

Venus y Cupido, de Hans Zatzka.
A pesar de ello, y como veremos a continuación, podemos suponer que obtener placer de recibir azotes en el culo se ha podido dar desde tiempos inmemoriales. Incluso, no nos debería extrañar que con el alto grado de sofisticación que alcanzaron los burdeles en la Roma Antigua existiese alguno especializado en sadomasoquismo.

Y aunque no tengamos ningún testimonio de la existencia de ese tipo de burdeles, algunos investigadores han querido interpretar bajo ese prisma una serie de epigramas recogidos en el Libro V de la 'Antología Palatina'. En uno de estos epigramas de carácter votivo se puede leer como tres prostitutas ofrecen a la diosa Venus unos exvotos representativos de sus habilidades eróticas. Estos exvotos serían una fusta, unas bridas y unas espuelas. Y aunque la mayoría de los autores defienden que son simples metáforas relacionadas con la acción de "cabalgar" al amante, otros han querido preguntarse si realmente no serían objetos utilizados en algún tipo de sesión sadomasoquista.

"Lisídice, a ti, Cipris, dedica esta espuela ecuestre,
aguijón de oro de su bello pie, con el que a tantos
corceles domó bajo su monta; pero jamás sus muslos
se ensangrentaron, pues liviano era su meneo
y hasta la meta llegaba sin falta de picar con espuela
Así en la puerta central te cuelga el arreo de oro
."

Pero aunque no exista ningún testimonio directo sobre el placer obtenido al ser azotado en las nalgas antes del siglo XVIII, sí que hemos encontrado numerosos ejemplos de nalgadas a lo largo de toda la historia de la humanidad...


Azotes y Educación

Siguiendo algunas tesis sobre la sexualidad humana podemos afirmar que la sexualidad está muy ligada a la conducta observada en la infancia, por lo que algunos casos de condicionamiento entre violencia y excitación sexual se han podido desarrollar por factores acaecidos durante la infancia.

Por lo que a pesar de la ausencia de testimonios directos imaginamos que los orígenes de esta parafilia se remontan al mismo origen del hombre... y de su educación. Y es que parece evidente que hay una estrecha relación entre culo y azote, ¿a quién no le han pegado sus padres algún cachete en el culo? Es más, si hay una parte de nuestro cuerpo diseñada para ser azotada ese parece ser nuestro trasero, ya que no alberga ningún órgano vital y viene protegido por una abundante grasa corporal, que hace que, aunque la azotaina nos pique, no nos duela por mucho tiempo.

De esta forma podemos asegurar que las azotainas han formado parte de la educación del ser humano desde tiempos muy remotos, ya en la misma Biblia se aconseja en varios pasajes azotar a los hijos con una vara para educarlos correctamente:  Así en Proverbios podemos leer: "El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia" (13:24), y unos versículos más adelante vuelve a decir: "No escatimes la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol" (23:13-14).

Con todo ello, podemos deducir que la inmensa mayoría de culturas de la humanidad han permitido y aprobado el uso de la violencia en la educación de los hijos. Uno de los primeros testimonios gráficos de una azotaina lo encontramos en el Antiguo Egipto, en el interior de la Mastaba de Akhet-hetep-her donde podemos ver la imagen de un adulto azotando a un joven en las nalgas con una especie de objeto plano.

Adulto pegando a un niño. Mastaba de Akhet-hetep-her. Reino Antiguo.
Ilustración extraída del libro 'Vida amorosa en el Antiguo Egipto'

Pero si queremos encontrar los mejores ejemplos de azotainas en el mundo antiguo vinculados con el mundo de la educación tenemos que viajar a la Antigua Roma. Y es que su sistema educativo, ya desde la escuela primaria, estaba regido bajo una férrea disciplina, donde los castigos corporales estaban bien vistos, ya que se seguía la máxima de que "la letra con sangre entra".

Por eso no nos debe extrañar los numerosos relatos donde diversos autores latinos aluden a la severidad de los maestros, y al uso frecuente que hacían de la férula (pequeña vara de madera) para 'corregir' los errores de sus alumnos, tanto por las faltas cometidas en clase como por las gamberradas realizadas fuera de la escuela. Incluso contamos con varias representaciones artísticas de estas nalgadas, tanto en pinturas murales como en objetos de arte mueble.

Reproducción de un fresco pompeyano en un grabado del siglo XIX.
Maestro castigando a un alumno con azotes en posición catomus (sobre los hombros) en una clase en el foro. 

Pero aunque el método de disciplina más habitual y aceptado en las scholae fuese el castigo físico, ya fuese con la scutica, la ferula o las virgae, hubo algunos intelectuales como Séneca, Juvenal o Quintiliano que se opusieron a estos métodos. Unos, por considerar el recibir azotes una pena más propia de esclavos que de ciudadanos libres, otros como Quintiliano por considerar que era un método cruel y poco efectivo, advirtiendo de las terribles secuelas que podía acarrear.

"A esto añade que por dolor o por miedo ocurre con frecuencia a los vapuleados muchas cosas feas de mencionar y que luego serán cosa de avergonzamiento: esta vergüenza quebranta y abate el ánimo, y ordena huir de la misma luz del día y el hastío"   [Quint. I, 3, 16.]

Una advertencia que, según como se lea, puede advertir sobre los peligros de la excitación sexual bajo este tipo de práctica.


Espejo de bronce. Roma. Siglo I. Probablemente de Asia Menor.
Representación de un castigo escolar mediante azote en las nalgas.

A pesar de las recomendaciones de algunos pedagogos latinos, los azotes en la educación siguieron siendo cosa habitual durante todo el Medievo, así numerosos autores renacentistas como Erasmo o Roger Ascham nos trasladaron una visión muy negativa de la educación durante la Edad Media, denunciando sus altas dosis de brutalidad y violencia.

No nos podemos resistir a incluir el magnífico grabado del artista alemán Hans Holbein, el joven, que ilustra esta visión negativa del medievo, a través de una azotaina en el culo de niño. Una visión, seguramente bastante exagerada, como contraposición a las nuevas formas de educación que estaban surgiendo en la Europa Renacentista de la mano de humanistas como Erasmo o Luis Vives.

Grabado de Hans Holbein, el joven, para Elogio de la locura (1511), de Erasmo de Rotterdam


La magia de los azotes.

Aparte de su función punitiva, los azotes también tuvieron desde tiempos muy temprano un componente mágico o ritual. Especialmente famosos fueron los ritos de fertilidad y purificación del mundo antiguo, donde las mujeres estériles eran azotadas por sacerdotes. Entre todos estos ritos podemos destacar la Fiesta romana de las Lupercales, donde unos adolescentes vestidos con simples pieles de animales corrían por la ciudad azotando con tiras de cuero a todo aquel que encontrasen a su paso, sobre todo a las mujeres. Y es que las Lupercales era una fiesta de purificación colectiva, donde se usa la flagelación como símbolo para transmitir las energía fecundadora y la virilidad del macho cabrío, personificado en los jóvenes Lupercos, como portadores de una vitalidad relacionada con la naturaleza salvaje.

Representación de la festividad romana de las Lupercales.

Aunque si queremos rescatar uno de los testimonios iconográficos más evidentes de la relación entre sexo y fustigamiento tenemos que viajar al mundo etrusco, donde existen varios ejemplos muy explícitos en diferentes soportes, y cuyo ejemplo más extraordinario es la llamada Tumba de los Fustigamientos, una rica tumba del siglo V a.C., donde una mujer es penetrada por un hombre al mismo tiempo que es azotada con una vara.

Detalle de la Tumba de los Fustigamientos.

Este carácter mágico de la flagelación vendría confirmado en algunos textos de Juvenal o Petronio que nos relatan como los azotes eran recomendados como tratamiento para curar la impotencia... Así en el 'Satiricón' (Capítulo 131) de Petronio nos relata como el joven Encolpio, aquejado de impotencia recurre a los servicios de una sacerdotisa, cuya solución es flagelarlo con ramas de ortiga.

La vinculación entre azotes y sexualidad siguió vigente hasta bien entrada la Edad Moderna, ya que alrededor del 1600 el médico alemán Meibom escribió un tratado denominado "Del uso de la vara en la cosa venérea y en el oficio de los lomos y de la riñonada", donde se sigue manteniendo vigente la idea que aplicar azotes en las nalgas, transmite calor a las zonas productoras de semen, aumentando la fertilidad y la virilidad.


Azotes cristianos.

Ya vimos al principio como en algunos pasajes de la Biblia se recomendaba azotar a los hijos, por lo que no nos puede extrañar que tanto los azotes como las flagelaciones hayan tenido un importante peso a lo largo de la historia de la Iglesia Católica. Más aún, si tenemos en cuenta el gran componente sadomasoquista que, en el fondo, albergan casi todas las religiones monoteístas.

Por lo que algunos expertos no han dudado en equiparar ciertos ritos de flagelación con la búsqueda no sólo de un éxtasis espiritual sino también carnal. Y es que la flagelación en las nalgas o muslos provoca la acumulación de sangre en zonas cercanas a los órganos sexuales, pudiendo provocar erecciones e incluso orgasmos.

Adam Johann Braun (1748-1827)
Por otro lado, es conocida la afición que tomaron muchos confesores por aplicar ellos personalmente el castigo de la flagelación sobre sus feligresas, a las que hacían descubrir sus vestiduras para después azotarlas por sus pecados cometidos. Este tipo de penitencias despertaban tantas sospechas entre el clero romano, que muy pronto se prohibió a los sacerdotes castigar personalmente a los penitentes.

Por todo ello, no nos puede extrañar que la Inquisición pusiese especial ahínco en perseguir a los curas que, al imponer la flagelación como penitencia, la aplicaban ellos personalmente u obligaban a una mujer a que los azotase. Como si el Santo Oficio ya intuyese una especial asociación entre la flagelación religiosa y ciertas sensaciones sexuales 'pervertidas'.

De esta forma , y por motivos similares, el Papa Clemente VI, en el siglo XIV, prohibió los grupos y las procesiones de flagelantes, ya que estas procesiones podían terminar en arrebatos místicos creando un ambiente de fuerte erotismo. Aunque lo que de verdad preocupaba al Papa era que estos grupos empezaban a cuestionar el papel de la Iglesia como única intermediaria para la salvación de las almas.

Una procesión de flagelantes, de Francisco Goya y Lucientes (1812–1819)

Pero a pesar de estas prohibiciones algunos elementos de tintes sadomasoquistas han seguido estando muy vigentes hasta prácticamente la actualidad, sólo hay que ver las automortificaciones realizadas por los miembros del Opus Dei con el cilicio, o la larga y extendida tradición de la azotaina y la nalgada en numerosas escuelas religiosas. Una forma de educación donde algunos investigadores advierten ciertos tintes sádicos y de autosatisfacción sexual a través de juegos de sumisión y dominación.

Ilustración del cómic
'Los infortunios de Janice'

Los Libertinos franceses

Pero habrá que esperar a los llamados 'libertinos franceses' provenientes de los ambientes Ilustrados de la Francia prerrevolucionaria para encontrar los primeros testimonios literarios que nos hablen abiertamente del placer obtenido al recibir unos azotes, y es que estos hombres no dudaron en plasmar con su pluma algunas vivencias personales con gran componente sexual.

Entre todos estos testimonios destacar el de filósofo ilustrado Rousseau, quién nos relata en primera persona el placer obtenido al ser azotado cuando era pequeño por su cuidadora y cómo ese hecho marcó para siempre sus gustos sexuales:

"¿Quién creería que este castigo de chiquillo, recibido a la edad de ocho años, por mano de una
mujer de treinta, fue lo que decidió mis inclinaciones, gustos y pasiones por todos los días de
mi vida y precisamente en sentido contrario del que podría naturalmente imaginarse? Mientras
por una parte se despertaron mis sentidos, tomaron tal giro mis deseos que se limitaron a lo
que había experimentado."
- Confesiones I, Rousseau.

Así corría el año de 1723, el joven Rousseau vivía en Bossey, una pequeña localidad a los pies de los Alpes, acogido en la casa de un pastor calvinista y donde su hija hacía las funciones de madre:

"El cariño, propio de una madre, que la señorita Lambercier nos profesaba, la revestía de la autoridad de tal, y algunas veces usaba de ella imponiéndonos castigos merecidos. Durante mucho tiempo se concretó a la amenaza, pareciéndome espantosa la prometida pena, nueva enteramente para mí; pero desde que la sufrí me pareció mucho menos terrible de lo imaginado. Y lo más particular es que aquel castigo aun me aficionó más a lo que me lo había impuesto, de modo que fue necesaria mi natural dulzura y toda la verdad del afecto que le profesaba para que no tratara de conocer la repetición del mismo, mereciéndolo, porque encontré una mezcla de sensualismo en el deber y en la vergüenza del castigo, que me hacía desear recibirlo otra vez de la misma mano. Es verdad que había en ello cierta precocidad instintiva de sexo y, por lo tanto, el mismo tratamiento practicado por su hermano no me habría parecido tan gustoso."
- Confesiones I, Rousseau.

Poco años después, con el estallido de la Revolución Francesa, se dieron numerosos espectáculos públicos de azotamientos y flagelaciones, donde la gente acudía para “regodearse e incluso para hacer el obsceno inventario de todos los culos acumulados".


El vicio inglés

Pero sin duda alguna, si hay un país y una época donde la práctica del spanking ha alcanzado mayor extensión ese ha sido la Inglaterra victoriana. Tal es así, que incluso sus liberales vecinos franceses no dudaron en tildar esta práctica como "el vicio inglés".

Fue una práctica, la del azote o la nalgada, tan recurrente en todas las capas de la casta y puritana sociedad victoriana, que convirtieron al Reino Unido en el país por antonomasia del spanking y la flagelación. Como bien resume Ian Gibson en su obra "El vicio inglés":

"A mi juicio, ninguna discusión sobre la sexualidad británica es posible sin tener en cuenta el sistema de azotes que, originándose en las public schools, se extendió a todas partes. Impotentes sin recurrir a los azotes, real o imaginariamente, las innumerables víctimas del sistema no sólo se vieron abocadas a una vida de deseos avergonzados e inconfesables, que hacía difícil, si no imposible, una relación matrimonial satisfactoria, sino que su condición dio origen a un auténtico océano de pornografía en la cual se recreaban ad-infinitum las añoradas escenas juveniles y sus ramificaciones".
Por todo ello, hemos decidido dividir nuestra breve historia de los azotes en dos partes y dedicarle un capítulo en exclusiva al conocido como 'vicio inglés'.

Así que no seáis malos y os esperamos en el próximo capítulo....



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Bibliografía

Gibson, Ian; El vicio Inglés, Editorial Planeta, 1980.

Jiménez Salcedo, J.R.; Las "Cartas" de Cabarrús (1808) y la tradición reglamentarista europea en materia de prostitución, Anales de filología francesa, Nº. 16, 2008 (Ejemplar dedicado a: 1808), págs. 129-140

Luc Hennig, J.; Breve historia del culo, Principal de los Libros, 2010.

Montgomery Hyde, H.; Historia de la Pornografía, Editorial Pleyade, 1969.

Moro Ipola, M.; Quintiliano de Calahorra: didáctica y estrategias educativas en la antigua Roma, Foro de Educación, Nº. 9, 2007, págs. 125-132

Ruben Solís, K.; La cultura de Eros: Antologia Ilustrada Del Libertinaje, Robinbook, 2008

La imagen literario del Eros en la Antalogía Palatina:
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero23/im_eros.html


Sobre la flagelación:

http://www.mercaba.org/FICHAS/Enciclopedia/F/flagelacion.htm

http://www.angelfire.com/ex/ecstagony/info/artinst/birch.htm


http://www.spurcitia.com/tag/en-roma/
http://alfonsodelavega.com/?p=15230
http://bdewm.blogspot.com.es/2013/05/arte-bdsm-bdsm-art-gaston-noury.html
http://ramirofeijoo.com/gabinete-de-curiosidades/?p=178