Mostrando entradas con la etiqueta estoicismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estoicismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de junio de 2017

Homosexualidad en Roma: De la bisexualidad al pecado

Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad
3.- Homosexualidad femenina en la antigüedad clásica
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)


----------------------------------------000000000----------------------------------------


EVOLUCIÓN DE LA MORAL SEXUAL RESPECTO A LA HOMOSEXUALIDAD

Si en nuestra entrada anterior estudiamos el concepto de homosexualidad existente en la cultura romana, en la entrada de hoy vamos a analizar como ese concepto fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a su total rechazo con el triunfo de la moral sexual cristiana.

A grandes rasgos podemos hablar de 4 grandes fases respecto a la moral sexual, aunque como ya hemos advertido antes, cada provincia romana tendrá sus propias costumbres sobre la homosexualidad, y seguramente dentro de cada una de estas fases hubo épocas de más o menos permisividad, según modas, gobernantes, crisis políticas o económicas, etc...

1.- La virtud romana: Monarquía y República
2.- El triunfo de eros: S II a.C - I d.C
3.- La condena de la pasión: S.II - III d.C.
4.- El nacimiento del pecado: S.IV-V d.C.

Pintura mural pompeyana. Escenas sexuales en el Nilo.


1.- LA VIRTUD ROMANA: MONARQUÍA Y REPÚBLICA.

Bulla etrusca en forma de corazón.
Roma en sus inicios fue un pueblo de pastores y eminentemente agrícola, de costumbres rústicas y una moral sexual bastante severa. Muy alejada de las costumbres más refinadas de las polis griegas e incluso mucho más restrictivos en su moral sexual que los etruscos, pueblo del que proviene gran parte de su cultura.

En este época, la visión de la homosexualidad tuvo que ser bastante severa, aunque se pudiese aceptar que el pater familias tomase a algún joven esclavo para satisfacer alguna necesidad sexual, como bien nos señala Plutarco, cuando responde a la pregunta: ¿Por qué adornan a los niños con los amuletos que llaman "bullas"?

[...] ¿o no era deshonroso ni vergonzoso entre los antiguos amar a esclavos que estuvieran en la flor de su edad, como aún ahora atestiguan las comedias, mientras que se apartaban rigurosamente de muchachos libres y, para que no dudaran, aun cuando se los encontrasen desnudos, los jóvenes llevaban este distintivo?
- Plutarco, Cuestiones romanas, 101.

Pero si algo nos llama la atención sobre esta época fue la conocida como LEX SCANTINIA, la primera ley que conocemos del mundo romano que intentaba regular las conductas sexuales, aunque no está claro cuando fue promulgada, parece ser que nos movemos en un arco temporal entre el 225 a.C. y el 149 a.C.

A pesar de no conocerse exactamente el texto de ley, parece que regulaba ciertas formas de sexualidad, castigando cualquier forma de sexo con muchachos romanos libres y aquellos casos en los que un ciudadano ejercía un papel pasivo en prácticas homosexuales, ya fuese sexo anal o la felación.



Otro tipo de sanción diferente era forzar a cualquier tipo de sometimiento contra su voluntad a cualquier ciudadano romano, fuese cual fuese su condición.

El mejor ejemplo de esta ley nos lo da Valerio Máximo (V,1,9) quién nos relata que durante las guerras samnitas (343 - 290 a.C), un joven ciudadano romano llamado Veturio tuvo que venderse a sí mismo como esclavo para pagar algunas deudas. Su comprador fue un tal Plotio que enamorado de su nueva adquisición no dudó en intentar tomarlo. Al negarse el joven Veturio a satisfacer las necesidades de su amo, Plotio lo hizo azotar. Así que Veturio llevó el caso al Senado que no dudó en encarcelar a Plotio por intentar corromper la pureza de la sangre romana.

Pintura erótica pompeyana.
Termas suburbanas. Escena Lésbica.
Las penas podían variar desde una multa hasta la pena de muerte, según los casos, ya vimos, en el anterior post, como las denuncias de sodomía dentro del ejército eran castigadas de forma mucho más severa. Aunque parece que la sanciones en el ámbito civil eran fundamentalmente económicas, pudiendo llegar hasta los 10.000 sestercios.

Pero seguramente peor condena que la económica era el estigma social que recaía sobre esa persona, ganándose el apelativo de impudicus, haciéndose acreedor del desprecio más absoluto, ganándose el rechazo y la discriminación de los de su clase. Por lo que en una sociedad tan clientelista como la romana eso podía suponer la ruina de tus negocios, de tu carrera política y de algo tan importante como el prestigio de tu familia.

En resumen, dos cosas llaman la atención de esta ley:
- Primero, no hay regulación contra las formas activas de homosexualidad hacia personas de rango social inferior, por lo que se sobrentiende que estaban permitidas.
- Segundo: el hecho que haya que regular este tipo de comportamientos puede ser una señal de que, las relaciones homosexuales eran más habituales de lo que podemos pensar y de que el (mal)llamado "vicio griego" (sexo con jóvenes adolescentes libres) empezaba a ser una práctica habitual en la sociedad romana, por lo que se vieron forzados a promulgar este tipo de leyes para frenar su extensión.

En los baños romanos. Fyodor Bronnikov

Por último, si nos fijamos en las fechas de estos casos, y como bien se señala en 'Eros romano': "La atracción por los jóvenes siempre había atormentado a los romanos, incluso antes del siglo II y de la influencia griega, por más que les pese a algunos historiadores. Al contrario que la mujer, el hombre había tenido, desde un principio, libertad para satisfacer sus apetencias sexuales, independientemente del sexo, a condición de conformarse con los esclavos".

Es decir, la bisexualidad romana NO fue importada por influencias orientales ni griegas, siempre estuvo ahí presente. Otro argumento a favor de esta teoría nos lo trae el gran comediógrafo latino Plauto (254 - 184 a.C), ya que en sus comedias aparecen esclavos (y no sólo de edad púber) que son amenazados en ser sodomizados por sus amos. Además, también menciona como existe ya la prostitución masculina, relatando como los prostitutos esperaban a sus clientes en plena vía Toscana.


Como conclusión podemos deducir que casos de impudicia existieron siempre. Los anteriores a la Lex Scantinia se juzgarían como casos aislados. Pero la existencia de esta ley nos hablaría de la necesidad de promulgar sobre unos hechos que empezaban a ser algo más que simples casos aislados.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que antes de la II Guerra Púnica (218 a.C) la presencia de esclavos en Roma era bastante escasa y estos eran utilizados sobre todo en labores agrícolas, por lo que se puede deducir que, aunque en esta primera etapa, la homosexualidad activa estaba integrada dentro de la moral sexual romana no fue un fenómeno muy extendido.

Habrá que esperar a que Roma de su gran salto imperialista para que la presencia de esclavos en la sociedad romana fuese cada vez más alta, y es a partir de este momento, cuando se puede decir que la bisexualidad se convierte en un rasgo típico de la sociedad romana.




2.- EL TRIUNFO DE EROS: Finales de la República y primeros siglos del Imperio.

A medida que Roma iba expandiéndose y conquistando a los pueblos vecinos su moral sexual se fue relajando, más y más, especialmente después de imponerse a su más temible enemigo, Cartago. Su posición hegemónica sobre el Mediterráneo trajo consigo riquezas, prosperidad y nuevas costumbres, especialmente por el influjo y admiración que siempre tuvo Roma del mundo griego.

Se puede decir que entre finales de la República y primeros siglos del Imperio, la sociedad romana se erotizó, la prosperidad, el comercio, trajo consigo un estilo de vida refinado, lujoso, se cantaba a la vida, al amor, las mujeres abandonaron su antiguo papel de sumisas amas de casa y tomaron mucha relevancia en la sociedad, se produjo una cierta liberalización de la mujer, también de las costumbres. Lo que antaño se hacía en el interior del hogar, ahora se hacía públicamente.

La lujuria, el desenfreno, la pasión, la perversión, la corrupción de las viejas costumbres, se había instalado en el seno de la sociedad romana.


La decadencia romana, Thomas Couture

Y esto era según muchos escritores el origen de la crisis romana, las primeras grietas sobre ese gran edificio que fue el Imperio Romano.

Como bien señala Blázquez "con la expansión romana el llamado vicio griego se extendió por toda la sociedad romana. La homosexualidad de tipo griego se generalizó en Roma ya en la época de Catulo. Se extendió la costumbre del muchacho favorito, o la pandilla de jóvenes esclavos. Se planteó el problema de tener jóvenes libres o de buenas familias, y de convertir los gimnasios en escuelas de aprendizaje amoroso. En la realidad, el amor a los muchachos nobles estuvo tan extendido como en Grecia. La homosexualidad era muy frecuente en las escuelas en época de Horacio. Estaba admitida. Lo que estaba mal visto era la posibilidad en el acto amoroso de los muchachos libres. Los padres se informaban de en qué gimnasio los hijos libres corrían más peligro. El amor a la griega no era un resultado de la helenización de Roma. En Roma, el amor a los muchachos no fue un problema sexual, sino ético."

Relieve romano. Pedagogo y sus alumanos. S. III a.C.

Un cambio de la moral influenciado por el éxito del pensamiento epicúreo, una visión de la vida hedonista, en una búsqueda constante del placer.


Pero, poco a poco, el aburrimiento fue invadiendo invadido el alma romana, este cambio de paradigma había sumida a los ciudadanos romanos en una vida regalada, lujosa, pero sin ningún tipo de aspiración vital. La religión oficial no ofrecía una respuesta capaz de paliar esa angustia vital. Si lo comparamos, se vive una situación similar a la que ya relatamos en este post sobre el Japón de época Edo, donde una burguesía y una clase media adinerada, sin posibilidad de participar en la política, se refugió en el mundo del placer, en los llamados mundos flotantes.
Busto de César Augusto.

Dentro de este contexto, no nos puede extrañar que Augusto promulgase toda una serie de leyes, las famosas "LEX IULIAS", para intentetar recuperar los tradicionales valores de la familia romana, especialmente preocupado por la baja natalidad dentro de las familias romanas y la preeminencia de esclavos y libertos en la sociedad.

Por todo ello, promulgó una serie de leyes (sin mucho éxito) que buscaban fomentar el matrimonio (Lex Iulia de Maritandis Ordinibus), y regular la moral sexual de sus ciudadanos (Lex Iulia de Adulteriis Coercendis), castigando el adulterio, el estupro y dificultando el divorcio.

Aunque no parece que estas leyes afectasen directamente a la homosexualidad, ya que la bisexualidad no afectaba directamente a la natalidad, ni era vista como una práctica vergonzante en esa época.

La homosexualidad en esta época no era contraria a la moral.


Por lo que nada mejor que citar a Horacio, que encarna todos estos valores de la nueva Roma, hijo de un liberto, educado en las corrientes filosóficas epicúreas y coetáneo de Augusto cantaba en uno de sus poemas:

"Ya no me gusta, como antes, escribir pequeños versos sobre el violento golpe que me asestó el Amor, el Amor que se ensaña consumiéndome sobre todo por los muchachos de cuerpos delicados y por las jovencitas"
- Horacio, Epodos, X

Pero si traemos a colación estas leyes augusteas sobre la moral sexual es por dos motivos:
- Primero, y muy importante, casi revolucionario, estas leyes venían a sancionar públicamente relaciones interpersonales que hasta ahora se resolvían en la intimidad del hogar. Es decir, el Estado, el derecho público, tenía capacidad para entrometerse en la vida privada de sus súbditos, por lo que no nos puede extrañar el fuerte rechazo que provocaron estas leyes.
- Segundo, todo este corpus jurídico fue acompañado de una campaña de adoctrinamiento que vino a reforzar el pensamiento estoico. Por lo que, progresivamente, gran parte de la sociedad romana, fue asimilando gran parte de los principios morales que pregonaba esta doctrina.

Mosaico romano.



3.- LA CONDENA DE LA PASIÓN: EL ESTOICISMO.

Y así llegamos a esa tercera fase, que se mueve alrededor del siglo II d.C., con la búsqueda de la regeneración moral de la sociedad romana, impulsada especialmente desde un movimiento filosófico, el estoicismo. Con la llegada de las crisis parece que la solución siempre suele ser la misma, aludir a los valores fundamentales de la antigua patria... y eso hicieron los romanos. Un buen número de filósofos, intelectuales e incluso emperadores, no dudaron en intentar reconducir a la sociedad romana bajo unos nuevos valores morales y sexuales.

*Cambios políticos, morales...
 
Estos cambios morales vinieron de la mano de un importante cambio político e incluso mental se podría decir, ahora Roma ya no era una república entre iguales, el pater familias no era ya un poderoso señor dueño de sí mismo, libre de someter a su autoridad (y a su sexualidad) a cualquier persona de un rango social inferior. 

Bajo el Imperio, esos antiguos y poderosos señores estaban al servicio del emperador, esa mentalidad que había caracterizado a los romanos, la de poseer, dominar, la de conquistar... se había diluido, lo que antiguamente era orgullosos linajes familiares, ahora se habían transformado en simples funcionarios de un aparato burocrático al servicio del Imperio.

Boda Aldobrandini. Siglo I a.C. Roma. Museos Vaticanos

Con las primeras crisis del Imperio nacía un nuevo hombre romano, y con él una nueva moral sexual, estaba perdido y necesitaba encontrarse a sí mismo, este nuevo hombre necesitaba aferrarse a algo nuevo, y encontró su respuesta, en la revisión de las antiguas corrientes filosóficas (neoplatonismo, neopitagorismo, estoicismo, escepticismo) y las respuestas que le ofrecían las nuevas religiones mistéricas. 

Los esclavos, ya no eran simples objetos, también eran personas; la mujer ya no debía obediencia ciega a su marido, ahora era un igual; el matrimonio ya no era un simple acuerdo económico, estaba naciendo el mito del amor conyugal; nuestra actual idea de lo que es el matrimonio, por lo que la infidelidad conyugal por parte del marido ya no era vista como algo aceptable, tampoco la homosexualidad.


... y sexuales.

Todo esto se traslada al campo de la moral sexual. En los períodos anteriores cada clase social estaba sujeta a su propia moral sexual. En este nuevo período, estoicos, primero; y cristianos, después, pregonarán que la moral sexual tiene que ser igual para todos, ya seas esclavo, liberto o ciudadano romano. Pero extendiendo la moral sexual restrictiva que imperaba en las clases bajas o populares a las clases dirigentes romanas.

La prudencia y la moderación son los valores máximos que han de gobernar la vida, la casa y la sexualidad de este nuevo hombre. La abstinencia sexual fue puesta en valor por esta nueva moral, apoyada en comentarios de médicos y filósofos. Todo ello les encaminará a ensalzar la monogamia, la fidelidad, cambiando la forma de entender el sexo y el placer.

 Escena de matrimonio. Casa de la Farnesina. 21 a.C. Roma. Museo de las Termas

⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓⇓
*Para todos aquellos que quieran profundizar en estos cambios transcendentales en la moral de la sociedad romana, en los siguientes post hablamos de ellos desde diferentes perspectivas:
⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑⇑
 

Con bien resumen E.Cantarella en su libro 'Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo':
[...] la moral sexual romana se había transformado de una bisexualidad de estupro en una heterosexualidad de reproducción. La sexualidad tardo-pagana, en otros términos, tendía a limitarse a las relaciones matrimoniales. La castidad (fuera del matrimonio) se había convertido en una virtud. Los matrimonios se multiplicaban. Las relaciones matrimoniales habían cambiado: los esposos debían amarse. Había nacido, en suma, la "moral de pareja".

Este discurso, que después será aprovechado por el cristianismo, se ve muy bien reflejado la obra de Apuleyo 'De Platonae', ya que distingue varios grados de amor: el amor de las almas sombrías que "son movidas por el deseo de gozar de unos cuerpos y aplacar su ardor a través de la voluptuosidad", y el amor de las albas buenas que ayuda "a la gente de bien a ser mejores y más eminentes". Uno es el amor terrenal, indigno, sucio; el otro es el amor divino, promovido por la razón.

¿Os va sonando a algo este discurso? El estoicismo irá abriendo camino a muchos de los dogmas cristianos: la lucha entre la carne y el espíritu, la condena a la pasión, la exaltación de la virtud, de la templanza, de la continencia sexual, incluso la condena al placer sexual

Así, de manera progresiva se irá instaurando una censura moral contra la homosexualidad. Un buen ejemplo de ello son los astrólogos de época bajoimperial, como Manilio o Fírmico, cuya visión de la homosexualidad empieza a ser bastante negativa:

"Si esta conjunción se produce en los signos trópicos, entonces toda la impureza de la impudicia se desarrolla en el cuerpo afeminado de los hombres experimentando los ardores de la sensualidad femenina, mientras en el naufragio de su honor y de su renombre, se ven manchados por una impureza deshonrosa".
- Fírmico, Libro VI. 
 
Mosaico romano con motivos astrológicos. S.III d.C.


4.- La condena a la homosexualidad: el cristianismo

Como vemos el cristianismo se apropió del discurso pagano para difundir con mayor facilidad su fe, además el gran acierto del cristianismo es que supo llegar a todos los sectores de la sociedad, desde los más humildes a los grandes emperadores.

No hace falta decir que impuso desde el principio una moral sexual estricta y exigente, condenando toda actividad sexual fuera del matrimonio, y sólo permitida bajo fines reproductivos. Por lo que la homosexualidad fue considerada muy pronto como uno de los mayores pecados.


"Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por unas relaciones contra natura. Y los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se consumieron en pasiones los unos por los otros, hombres que hacen con otros hombres cosas infames, recibiendo en sí mismos el pago que cumple su extravío"
- Pablo, Epístolas a los romanos.

En cuanto a la homosexualidad, aunque antes del siglo IV d.C., no hubo ninguna disposición específica sobre ella, todo parece indicar que su práctica se fue castigando con más severidad con el paso de los años.

Mosaico de Justiniano.
Basílica de San Vital (Rávena)
Filipo el Árabe, en el siglo III intentó prohibir la prostitución masculina sin mucho éxito. Más tarde, los hijos de Constantino parece ser que promulgaron leyes que castigaban la homosexualidad pasiva con la castración. Con Teodosio I (390 d.C.) se condenaba a los prostitutos masculinos a expiar en las llamas la gravedad de sus pecados. Teodosio II hizo extensible este castigo a todos los homosexuales pasivos, fuesen prostitutos o no. Hasta llegar a Justiniano, quien en el año 533 d.C., legisla oficialmente la pena de muerte a todos los homosexuales, ya fuesen activos o pasivos, ya que no sólo ofendía a los hombres sino también a Dios.

Como señala Jean-Noel Robert en su magnífico "Eros romano": "Por vez primera la homosexualidad estaba claramente presente en un texto constitucional como un crimen contrario a la religión, que ofendía a Dios".

La Iglesia dividió la moral entre lo puro y lo impuro, y todo aquello que era considerado impuro caía en una prohibición radical, y no sólo condenaba a los pecadores a una eternidad en el infierno, sino que según iban acaparando el poder, fueron imponiendo sus creencias bajo el peso implacable de la ley.

El cristianismo condenó a los hombres, durante miles de años, a reprimir su sexualidad, otorgándole una visión negativa a su cuerpo, a su sexualidad, a su placer, a sus sentimientos. 






BIBLIOGRAFÍA

ÁNGELA, ALBERTO; “Amor y sexo en la Antigua Roma”. La esfera de los libros. Madrid, 2015.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; El mundo amoroso de Catulo y de la Roma de finales de la República, Gerión, 2007, Vol. Extra 277-310.


CANTARELLA, E.; Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991.

GRIMAL, P.; El amor en la antigua Roma, Ed.Planeta 

MARCIAL, Epigramas Eróticos,Aldebarán, 2000.

VEYNE, P.; La Homosexualidad en Roma, en: Sexualidades Occidentales, Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1987, pp. 51 – 64

MACÍAS VILLALOBOS, C.; La homosexualidad y las conductas sexuales pervertidas desde la perspectiva de la astrología antigua,  Minerva: Revista de filología clásica, Nº 19, 2006, págs. 215-246


domingo, 10 de enero de 2016

Moral sexual romana IV: El desnudo

Moral sexual romana:
- Parte I: Los besos
- Parte II: La virginidad
- Parte III: La infidelidad
- Parte IV: El desnudo

---o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o---

En este capítulo nos adentraremos en el significado del desnudo físico para los ciudadanos romanos  ¿Qué actitud tenían ante el desnudo? ¿Una mujer se podía mostrar desnuda delante de su marido? ¿Cómo fue evolucionando el concepto de desnudez dentro de la moral romana?

Por cuestión de tiempo y espacio dejaremos aparte el análisis de las representaciones artísticas del desnudo, aunque lógicamente realizaremos algunas menciones específicas que nos ayuden a comprender algunos de los aspectos comentados.

Lo primero que hay que apuntar, que en el caso de la sociedad romana, estamos hablando de una cultura que pervivirá durante más de un milenio, por lo que sus conceptos morales variarán a lo largo del tiempo. Así aunque parezca una obviedad es importante señalar que la mentalidad (y la moralidad) del ciudadano romano variará enormemente a lo largo de todos estos siglos, por lo que hemos decidido hacer una división por períodos, algo genéricos, pero donde pretendemos que queden bien reflejados estos cambios en la moral de los habitantes de la ciudad del Tíber.

Nuestro primer apunte sobre la moral sexual romana relativa a la desnudez nos servirá para romper algún tópico... aunque los romanos no mostrasen ningún tipo de vergüenza ante un cuerpo desnudo, esto no quiere decir que se exhibiesen públicamente.

Además la sociedad romana tuvo unas normas morales muy estrictas en la esfera pública, ya vimos en el post dedicados a los besos, como una muestra de cariño hacia su mujer en un lugar público le costó el puesto a un senador. Pero en cambio, en la esfera privada el ciudadano romano gozó de gran libertad, por lo que pudo dar rienda suelta a los vicios, modas o gustos más atrevidos.

Mural de Pompeya de Venus Anadiomena

En cuanto a las representaciones artísticas, simplemente apuntar que desde tiempos prehistóricos casi todas las sociedades y culturas han proyectado su visión del hombre a través de la representación del cuerpo humano, una visión muy vinculada a su propia cosmovisión del universo y la posición del hombre en él.

Por lo que la creación de las imágenes artísticas, desnudos incluidos, responden a una serie de relaciones de poder, donde las clases gobernantes reflejan su ideología imperante. Es decir, la representación del desnudo en el arte tiene un claro componente ideológico, que puede albergar tanto un componente positivo (representación de héroes o dioses míticos) como negativos (esclavos o guerreros vencidos).

En este caso, también nos gustaría extirpar otro falso tópico, ya que aunque existió cierta permisividad respecto a la representación de desnudos, la mayoría de las veces, éstos no tenían por qué tener una carga erótica, simplemente representan un elemento ornamental más o estaban asociados a una serie de valores.

Como bien señala Luz Neira en su estudio sobre los desnudos en los mosaicos romanos, por regla general, el desnudo femenino exaltará la belleza, la carnalidad y el erotismo; mientras que el desnudo masculino se asocia a ideas como la determinación, la fuerza y el poder.


Parte I: La pudicitia romana: Los valores de la antigua República.

Claudio como Júpiter.
Cubierto por  una toga
El desnudo masculino

Una de las principales diferencias de la cultura romana frente a la griega fue que los latinos conservaron un sentido más estricto del carácter sagrado de la desnudez. Este hecho queda reflejado en la representación de los desnudos masculinos en el arte. Mientras que el arte griego está repleto de ejemplos de esculturas de jóvenes atletas o héroes desnudos, el arte romano mucho más sobrio y pudoroso cubría los cuerpos de sus ciudadanos más ilustres con uno de sus símbolos más representativos... la toga.

Por otro lado, la Roma republicana siempre rechazó la introducción de los juegos atléticos griegos, ya que consideraban que era un culto al cuerpo gratuito, una exhibición innecesaria, que además incitaba a la pederastia. Roma prefería entrenar soldados para la guerra que púgiles para espurias exhibiciones, así Tácito se preguntaba ¿Qué ventaja había en quedarse desnudo para luchar en combates estériles sobre el servicio de las armas?

Este pudor itálico parece provenir de tiempos antiguos, Plutarco nos dice que para los primeros romanos era vergonzoso exponer sus cuerpos a los más jóvenes, este hecho parece quedar demostrado en que desde los etruscos la práctica de ejercicios se realizaba cubriendo genitales y nalgas mediante una especie de calzón, denominado subligaculum.

El calzoncillo romano era una especie de pañal que cubría los genitales
y parte del vientre, siendo sujetado por un cinturón.
Esta prenda utilizada en principio sólo entre las clases populares (esclavos y plebeyos) por motivos prácticos a la hora de trabajar, pronto fue adoptada por soldados y gladiadores, hasta acabar extendiéndose al resto de la sociedad.

Por lo que parece probable que desde muy pronto la representación de la desnudez tuvo connotaciones negativas en la sociedad romana, imágenes asociadas a los guerreros vencidos y a la esclavitud, ya que normalmente los esclavos eran vendidos completamente desnudos.

Este concepto quedó reflejado en la opinión de algunos filósofos y escritores así Quinto Ennio pensaba que "la exposición de cuerpos desnudos de los ciudadanos es el principio de la vergüenza pública", incluso Catón se avergonzaba de bañarse en presencia de su hijo, la misma idea que refleja el escritor Valerio Máximo que dijo que la moral romana prohibía a los hombres de la misma familia bañarse juntos ya que "ha de concederse tanto respeto a los vínculos de sangre y de parentesco como a los mismos dioses inmortales".

El desnudo femenino

Mosaico 'Triunfo de Neptuno'
Museo del Bardo. Túnez.
En cuanto a la consideración del cuerpo desnudo de la mujer, hay que diferenciar entre las distintos tipos de mujeres existentes en la sociedad romana: por un lado, tenemos a las matronas romanas, mujeres cuyo virtud era sagrada y por lo tanto su desnudez siempre estuvo marcado bajo la idea de la "pudicitia". Por otro lado, tenemos a las esclavas o las libertas, cuyo cuerpo no dejaba de ser un objeto propiedad de su amo, por lo que su cuerpo, desnudo o no, no tenía mayor consideración.

Así vemos como una moral estricta protegía la desnudez de la mujer romana, tal era así, que durante este período se mantuvo la prohibición de hacerle el amor a tu mujer a la luz del día (con la única excepción del día posterior a la boda) así como iluminar el acto sexual mediante el uso de candiles o lucernas.

Plutarco defiende esta hecho debido al profundo respeto que un marido dispensa a su esposa, respetando el pudor y no tratándola como a una cortesana.


Parte II: El descubrimiento del cuerpo. Roma conquista el mundo.

Pero todo esto no nos debe hacer olvidar que la presencia de cuerpos desnudos o semidesnudos en la sociedad romana era habitual y aceptada, especialmente a partir del dominio mediterráneo de Roma, que traerá la llegada de las corrientes filosóficas y morales griegas.

El triunfo de Roma trajo consigo un cambio en la moralidad de la sociedad romana, los antiguos romanos se entregan al culto a la belleza, al cuerpo y al erotismo.

Pintura mural.
Villa de los Misterios, Pompeya.
Así durante el primer siglo del Imperio encontraremos  los mejores ejemplos de este cambio de moralidad y esta nueva concepción del cuerpo desnudo. Incluso se puede hablar de una abundancia de imágenes erotizadas, sólo hay que darse un paseo por las calles y casas de Pompeya para descubrir la naturalidad del desnudo y del erotismo en la sociedad romana del siglo I d.C.

Además hay que apuntar que este tipo de imágenes no sólo estaban en lugares públicos como termas o prostíbulos, sino que también las encontramos dentro de las villas, en estancias abiertas a la recepción de visitantes. Tal vez el mejor ejemplo sean los frescos de la Villa de los Misterios que nos hablan por un lado, de la pasión por retratar los cuerpos semidesnudos; y por otro, de la naturalidad con la que estos temas se representaban.

Otro ejemplo lo encontramos en las termas, donde acudían y se entremezclaban gente de toda clase y condición. Este nuevo culto al cuerpo queda muy bien reflejado en algunos de los Epigramas de Marcial que permiten intuir el ambiente reinante en estos baños públicos, cargado de miradas lascivas y deseos eróticos, un ambiente donde incluso se podían mezclar hombres y mujeres (se conoce la existencia de termas mixtas en Roma), y donde aquellos mejores dotados presumirían de su virilidad y donde el flirteo sería la principal diversión dentro de estos baños.

Ten cuidado, curioso
Nos miras fijamente, Filomuso cuando nos bañamos y luego preguntas que por qué tengo unos esclavos imberbes que la tienen como Príapo. Contestaré sin rodeos a tu pregunta: Les dan por culo a los curiosos, Filomuso.
- Marcial XI, 63


Los honores de rigor
Cuantas veces, Flaco, oigas en los baños públicos un aplauso, has de saber que la verga de Marón está presente.
- Marcial IX, 33

Como apunta Jean-Noel Röbert esta abundancia de imágenes mantenía "el fantasma erótico en la mente de los romanos". El descubrimiento del cuerpo fue sin duda una de los ritos amorosos que más anhelaban los romanos, posiblemente porque fue una de sus más interiorizadas prohibiciones de época republicana. Así el gran poeta Ovidio aconsejaba a la mujer no dejar que la luz de la luna entrase por la ventana y donde el poeta Propecio se lamentaba amargamente que su mujer le obligase a "entregarse a sus arrebatos entre tinieblas (ya que) sería profanar a Venus"

El desnudo femenino

A pesar de esta abierta sexualidad de la sociedad romana imperial e incluso con su tolerancia en exhibir la desnudez en público hay un tabú que paradójicamente se mantiene en este época... una mujer honrada nunca debía mostrarse completamente desnuda ante su pareja.

Mosaico. Leda y el Cisne.
La causa de este tabú puede tener diferentes explicaciones, aunque seguramente tenga un poco de cada una de ellas: por un lado, se especula que se deba a un pudor ancestral muy arraigado en la sociedad latina, aunque también es probable que el motivo sea algo más fútil como ocultar a la vista del amante algún 'defecto' físico, también están aquellos que lo achacan a una cuestión de estatus social, ya que es más propio de las meretrices quedarse completamente desnuda ante un hombre. Por último, también podemos apuntar que esa actitud de ver y esconder, no deja de ser un juego para envolver al encuentro de un halo de misterio y sensualidad añadida.

A pesar de lo dicho, es importante señalar que en esta época las mujeres van a lograr emanciparse de la rígida tutela masculina, que irá acompañada de una conquista de su propia sexualidad y donde la desnudez de la mujer se convierte en un avance más para sus libertades.

Esta nueva moralidad de la mujer romana queda muy bien reflejado en este pasaje de Ovidio:

La Siesta

 “He aquí que llega Corina, vestida con una túnica sin ceñir, su cabellera peinada en dos mitades cubriéndole el blanco cuello (…)

Le arranqué la túnica, aunque por lo fina que era apenas suponía estorbo; ella sin embargo luchaba por taparse con la túnica; y luchando como si no quisiera vencer, fue vencida, más sin dolerse de su rendición. Cuando quedó erguida sin vestiduras frente a mis ojos, en ninguna parte de todo su cuerpo encontré defecto alguno; ¡qué hombros!, ¡qué brazos tan hermosos vi y toqué!, ¡cuán a propósito era la forma de sus senos para apretarlos!, ¡qué liso su vientre bajo el terso pecho!, ¡qué anchas y estupendas sus caderas!, ¡qué juvenil su muslo!

¿Para qué contarlo todo minuciosamente?: nada vi que no fuera digno de elogio, y desnuda la estreché contra mi cuerpo. ¿Quién no adivina lo demás? Fatigados luego, estuvimos descansando los dos.
¡Ojalá tenga yo muchos mediodías como éste!”
- Ovidio, Amores, I, 5


Pintura erótica pompeyana.

A pesar de todo ello, la moralidad sobre la desnudez femenina imperaba de tal modo en la sociedad romana que en sus representaciones artísticas son escasos los ejemplos donde encontramos desnudos integrales.

Por regla general, tanto pubis como los senos aparecen tapados, aunque a veces de forma tan sutil y elegante que pasa casi inadvertido, un brazo, un velo o una mano tapan la visión del sexo, otras veces es la perspectiva la que impide la visión de sus partes más íntimas.

Mamillare, el sujetador de las romanas.
Incluso en las atrevidas pinturas eróticas pompeyanas, las prostitutas siempre llevan alguna prenda que impiden ver a la mujer completamente desnuda, ya sea llevando, la faja-sujetador denominada strophium o mamillare o un simple velo que les cubre el sexo.

Como bien señala Alberto Angela en su obra 'Amor y sexo en la antigua Roma' estas representaciones se pueden comparar a nuestras actuales fotos de modelos que aunque la mayoría de las veces aparecen casi desnudas son fotos más elegantes que obscenas, muy alejadas de las fotografías que podemos observar en una revista pornográfica.


Parte III: Estoicismo. Una nueva moral para un Imperio

Pero a partir del siglo II, con la difusión de la nueva moral estoica (Séneca, Plutarco,...) se pondrán en alza una serie de valores como la templanza, el autocontrol, el desprecio de las pasiones, el amor conyugal, la fidelidad e incluso la castidad... donde ya no habrá cabida para las pasiones que habían dominado los siglos anteriores... el placer y el erotismo quedarán relegados como vicios pasados.

El nuevo hombre romano aunque aún no se avergüenza del cuerpo desnudo, sí que impone una nueva concepción del cuerpo desnudo como una peligrosa fuente de corrupción moral, que ponían en peligro la integridad moral de las personas. Así por ejemplo, a partir de Adriano se prohibieron los baños mixtos en las termas, regulando la entrada de hombres y mujeres a través de diferentes horarios.
Mosaico.

No nos extenderemos mucho sobre estos trascendentales cambios, puesto que ya hemos dedicados algunos post sobre este tema. Simplemente apuntar que el hombre romano fue perdiendo algunas costumbres que naturalizaban el concepto de desnudez. La fidelidad a la esposa y la idea del amor romántico, dejaron atrás el concubinato, por lo que el marido se acostumbró a tener sexo con sólo una mujer, su esposa.  A esto hay que sumar ideas como la templanza o el autocontrol que ayudaron a difundir el concepto de la procreación sólo para concebir.

Todo esto hizo que progresivamente la aristocracia romana se autoimpusiese un cierto pudor sobre la desnudez, una vuelta a los valores tradiciones republicanos pero con una gran diferencia, el hombre había dejado de ser un pater familias que gozaba libremente de su sexualidad, ahora había escogido vivir en igualdad con su esposa y entregarse a la idea de amor familiar y la fidelidad.


Parte IV: Cristianismo. El pecado del cuerpo

Los cristianos aprovecharon estas doctrinas paganas (estoicismo, gnósticos) para articular su moral sexual. La Iglesia según se va afianzando en las estructuras del poder regulará y legislará muchos de estos componentes morales, añadiendo algunos conceptos novedosos como los sentimientos de miedo, culpa o pecado, y criminalizando algunas costumbres como la homosexualidad, el adulterio, la prostitución o el divorcio.

Adán y Eva. Catacumba de Priscila.
Así los padres de la Iglesia de los siglos IV y V como Jerónimo, Gregorio, Niseno, Juan Crisóstomo o Agustín de Hipona impondrán una moral basada en dos principios básicos: lo puro y lo impuro, sancionado de manera radical todas aquellas costumbres catalogadas como impuras.

Bajo estas premisas, el cuerpo humano, se convirtió en algo impuro, en comparación con la pureza del alma, por lo que la carnalidad pasó a ser considerada un símbolo de pecado, algo rechazable, ya que era fuente de tentaciones y deleite de los sentidos.

La representación del cuerpo en el arte paleocristiano adquirirá formas más sencillas, menos realistas, más abstractas, buscando transmitir un mensaje pedagógico, huyendo de la transmisión del deleite visual.

Esta nueva moral será difundida y amplificada porsteriormente por los nuevos representantes del Cristianismo, tales como Alberto Magno o Tomás de Aquino.






Bibliografía

Luz Neira. Desnudo y Cultura: "La construcción del cuerpo en los mosaicos romanos" (coordinación y edición). Creaciones Vincent Gabrielle (CVG), Madrid, 2013.

https://elcuerpoylaimagenenlahistoriadelarte.wordpress.com

https://menearte.wordpress.com/2015/02/03/el-desnudo-masculino-en-la-escultura-clasica-muy-diferentes-los-romanos-de-los-griegos/





sábado, 27 de septiembre de 2014

Poder, Moral y Sexualidad en Roma

Parte I:  El concepto de Amor y matrimonio en el mundo romano
Parte II: Poder, Moral y Sexualidad en Roma
 ____________________________________________________

En esta entrada vamos a profundizar en los cambios morales, sexuales y políticos que se produjeron en Roma con el paso de la República al Imperio. Si en otro post, ya explicamos algunos de estos cambios, centrándonos en el papel del estoicismo, en este, vamos a sumergirnos en los entresijos de la sociedad romana y sus relaciones de poder; veremos como las profundas transformaciones políticas de las élites supusieron también un cambio en sus conceptos de moralidad y por consiguiente en todos los temas relacionados con la sexualidad, como el matrimonio, el aborto, el concepto de amor o la fidelidad.

LA SEXUALIDAD EN ROMA

A pesar de que hablemos de cambios en la concepción de la sexualidad en Roma, hay un dato que nunca variará, la sociedad romana es muy patriarcal y por lo tanto muy machista, así que el patrón de la sexualidad vendrá marcada por este factor. El romano es un hombre caracterizado por su promiscuidad, agresividad y violencia, que asume sin ningún pudor una sexualidad activa.


Roma es el centro del mundo y al romano se le educa para conquistar, a someter a todos.  Y por lo tanto su ética política se traslada a su ética sexual. El modelo de la sexualidad romana era la relación del amo con sus subordinados (esposa, pajes, esclavos), es decir, el sometimiento. El ejemplo más claro de esta conducta lo tenemos en su bisexualidad, permitida siempre que la parte activa (el que somete) sea el amo, y el sometido sea un inferior. Someter era loable, ser sometido era vergonzoso solamente si se era un varón adulto libre. Si se era mujer o esclavo era lo natural
 
Si al ciudadano romano se le educa en una sexualidad activa, a la mujer se la orienta hacia una sexualidad pasiva, sometida al control masculino, tanto dentro como fuera del matrimonio. La función de la matrona es engendrar y educar ciudadanos romanos. Su sexualidad y sus deseos  no importan, son completamente ignorados. A pesar que las leyes las protegen y disfrutan de relativas libertades sociales, esto se debe a que es una casta que el estado romano desea proteger. Estas matronas desprecian a los grupos de mujeres con menos o ningún derecho como son las libertas, esclavas o prostitutas.

Las fuentes con las que contamos, sobre todo el material literario, nos aporta una visión de la mujer sesgada, bajo un prisma masculino, patriarcal y machista, por lo que casi siempre, el comportamiento sexual femenino retratado se debe más al imaginario y al deseo masculino que a su realidad.

Los textos clásicos también van imponiendo otros modelos de comportamiento, sobre todo para la mujer, así Plutarco, en sus ‘Deberes del matrimonio’ elogia a la mujer casta, fiel a su marido, capaz de controlar su sexualidad, pero capaz de entender la infidelidad de su marido e incluso su agresividad por su carácter viril. Es decir, a la mujer hay que educarla en la moderación sexual, por lo que el marido debe limitarse a tener sexo con su mujer sólo para la procreación. Ya que hasta el simple deseo sexual por parte de la mujer hacia su marido se puede considerar una degradación moral de la mujer.

CAMBIO POLÍTICOS, CAMBIOS MORALES

Los códigos morales sobre la sexualidad se fueron transformando, sobre todo a partir de los siglos I y II d.C., que es cuando se da un cambio más radical en las relaciones sexuales y en la concepción del amor conyugal. Estos cambios en el ámbito doméstico son un reflejo también de los cambios en las relaciones de poder de la sociedad romana entre el emperador y la aristocracia romana.
Mosaico del museo de Sousse, Túnez.

Es el paso de una aristocracia competitiva a una aristocracia de servicio. En la Roma Republicana hay una competitividad entre los clanes por hacerse con el poder, a partir del Imperio hay una competitividad menor, ya que todos los nobles pasan a ser funcionarios imperiales donde el mejor camino para prosperar es el entendimiento con los otros señores.

Esto se traslada a su moral sexual, antes, el patricio republicano era el señor y amo de su mujer, de sus esclavos y de sus posesiones. Ahora es un noble igual que los demás, respetuoso con sus pares y por supuesto también con su mujer que es tan noble como él.

Es decir, se pierde la autoridad que surgía de la propia figura del pater familias, esta autoridad venía garantizada por los valores de la sociedad republicana. Bajo el Imperio estos altos funcionarios necesitan y buscan una nueva ley moral ante la pérdida de los valores tradicionales.

CAMBIOS MORALES, CAMBIOS SEXUALES

Ya hemos visto como los enormes cambios políticos que sufrió el Imperio romano provocó al mismo tiempo y de manera muy sutil, unos cambios en la moralidad de las clases gobernantes que se vieron reflejados en el uso y costumbres sexuales.

Los principales cambios respecto a su sexualidad fueron el pasar de una bisexualidad orientada al placer, a una heterosexualidad de reproducción; el otro  cambio es que pasamos de una sociedad donde el matrimonio es una institución menor, a una sociedad donde el matrimonio se transforma en su principal institución, todo ello gracias al nacimiento de la idea del amor conyugal y el concepto de pareja que tenemos actualmente.

Viñeta del cómic Murena, nº2 Sangre y Arena,

AMOR CONYUGAL

Uno de los mayores cambios es la invención del mito del amor conyugal, por medio del cual la mujer obedece y se somete al esposo, más que por un dominio concreto y físico del hombre sobre la mujer, por el amor que existe entre ambos y, sobre todo, el de la mujer hacia el esposo. Este sometimiento se va interiorizando y actuando de forma psicológica hasta el punto de que se vive y se siente como algo natural, único y necesario entre los sexos. Pero no deja de ser una estrategia que busca la dominación real del hombre sobre la mujer. 

Retrato de El Fayum
Esto no significa que no sea un amor elegido libremente, pero los moralistas de la época interiorizaron la visión del amor conyugal como el mejor modelo posible. Además, poco a poco, se fue relacionando este modelo de amor conyugal bajo un fin exclusivamente reproductivo, lo que implicaba un autocontrol y autorrepresión de la pasión sexual.

Es importante señalar, que esta sexualidad encaminada únicamente a la procreación dentro del matrimonio tiene otro objetivo, minimizar los riesgos de la mortalidad femenina ante los posibles partos, por lo que la mujer ante la ineficacia de los métodos anticonceptivos, se sentiría bastante aliviada por el bien de su salud reducir al máximo el número de partos.

Elementos como la castidad y la fidelidad masculina se elevaron al rango de virtud, convirtiéndose el matrimonio como una institución relevante para toda la sociedad y como modelo de convivencia ideal para la pareja.

MATRIMONIO

Como ya dijimos en anteriores posts, en la sociedad pagana nadie se casaba, no era necesario casarse para tener sexo, la castidad no era una virtud. El matrimonio era una cuestión económica, una institución destinada a formalizar la transmisión de la herencia o bienes a los posibles herederos, de ahí la preocupación de las autoridades romanas en fomentar los matrimonios entre los patricios. Es decir, las clases plebeyas, al no tener bienes que transmitir, no se casaban y los esclavos tenían prohibido casarse.

Retrato de El Fayum
Con el establecimiento de la nueva moral, la institución del matrimonio se extenderá a todos los sectores sociales, y las narraciones novelescas, cumplirán un papel propagandístico de estas nuevas formas de concebir y expresar la sexualidad.


Como venimos repitiendo en este artículo las relaciones privadas son un reflejo de las relaciones de los súbditos frente al poder imperial. El emperador es un buen señor que procura lo mejor para su pueblo, al igual que el buen marido cuida de su esposa, ambos, tanto el pueblo como la esposa, le deben profesar un amor incondicional a su señor.

Para resumir, tomamos las palabras de Paul Veyne, “Las relaciones privadas pretendían ser una réplica de las relaciones públicas y desde el poder se intentaba que pudiesen servir de modelo propagandístico para la consolidación de los cambios que se producían en la sociedad romana.
La pareja casada es una réplica del orden cívico, para seguir manteniendo y reproduciendo a nivel imaginario las relaciones de dominación en el marco de la familia y de la ciudad.”

OTROS CAMBIOS

Un fenómeno ligado a esta nueva morales que la vida sexual comienza cada vez en edad más tardía, la sexualidad de los adolescentes desaparece, ya no se inicia a los jóvenes cuando toman la toga viril a los 14 años, se tiende progresivamente a iniciarse en el sexo con el matrimonio.

Otro fenómeno es que algunas prohibiciones o tabúes se sacralizan, acciones que antes podían considerarse motivo de burla o estar mal vistas, pasan a estar completamente prohibidas y levantar un auténtico horror religioso, tales como el incesto o el aborto

CRISTIANISMO

Recordar que estas transformaciones de la sexualidad y de la conyugalidad no tienen nada que ver con el cristianismo, ya vimos que esta nueva moralidad vino impulsada por el pensamiento estoico.
La moral sexual cristiana, se limitará a apropiarse del programa de moral sexual nacido entre la aristocracia imperial romana. Ya que la moral sexual popular siempre fue bastante más represiva, conceptos como el aborto y la homosexualidad nunca fueron bien vistos entre las clases populares, es decir, el cristianismo elevó hasta la aristocracia esta moral plebeya.

BIBLIOGRAFÍA

Hidalgo de la Vega, M.J.; Usos sexuales y amorosos de las mujeres en el Imperio Romano.¿Imagen o realidad?, Sexo, muerte y religión en el mundo antiguo, Ediciones Clásicas, Madrid, 1994.

Veyne, P.; La sociedad romana, Mondadori, Madrid, 1990.



martes, 2 de septiembre de 2014

El concepto de Amor y matrimonio en el mundo romano

Parte I:  El concepto de Amor y matrimonio en el mundo romano
Parte II: Poder, Moral y Sexualidad en Roma
____________________________________________________

En este post, no pretendemos explicar los aspectos formales del matrimonio romano, sino nuestro objetivo es adentrarnos un poco más allá y bucear en sus aspecto más psicológico o sociológico ¿porqué se casaban? ¿qué concepto tenían del matrimonio? ¿qué era para ellos el matrimonio?

Cuando hablamos de matrimonio romano, hay que remarcar que hablamos de un segmento de la población, quizá el más visible pero el menos numeroso, ya que la mayoría de la documentación se refiere a la clase rica de los patricios, por lo que se suele dejar al márgen al resto de fragmentos de la población, no sólo esclavos y libertos, sino también la población rural, campesinos, pequeños propietarios de tierras, etc.

El matrimonio romano era un acto privado e informal, no se celebra delante de ninguna figura religiosa ni pública. Era un acto, no escrito, sólo existía un contrato de dote (cuando la mujer tenía dote), por lo que no tenía ninguna connotación solemne, simplemente era obligatorio la presencia de testigos.

El matrimonio creaba efectos de derecho, ya que los hijos nacidos de estas bodas eran legítimos, por lo que continuaban el linaje familiar y recibían su parte de herencia.

Matrimonio romano.

EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE FAMILIA: PATRIA POTESTAS

Antes de adentrarnos en este tema, merece la pena señalar que la historia de Roma es muy larga, y es que el mismo concepto de familia y matrimonio fue evolucionando, así en un primer período desde el 753 a.C. hasta las Guerras púnicas (202 a.C.) las familias estaban regidas bajo la poderosa influencia de un potente patriarcado, donde la poliginia o concubinato estaban mal vistos y la figura de padre controlaba a toda la familia, hijos, propiedades y matrimonio.

El segundo período arranca con las Guerras Púnicas y se extiende hasta el siglo III d.C., las mujeres, ante la ausencia de sus maridos, se vieron obligadas a tomar el control de los bienes familiares, por lo que las relaciones de poder en la pareja y en la familia cambiaron. Las mujeres se negaron a someterse a la potestas de sus maridos y/o padres, reduciéndose también el poder de los padres sobre los hijos.


MATRIMONIO Y DIVORCIO

"Sarcofago dei Fratelli"
Museo Archeologico di Napoli.
Así durante este segundo período, el matrimonio deja de ser una obligación sagrada y pasa a convertirse en una cuestión de satisfacción personal. Las razones para contraer el matrimonio se vuelven de carácter económico, para enriquecerse y aumentar el patrimonio con la dote, también podemos añadir un motivo político, ya que el matrimonio también podía permitir el aumento de la influencia de un determinado linaje al establecer alianzas con otras familias patricias.

Por último, tenemos que imaginar, que sobretodo la gente se casaba por costumbre, quizá una explicación tan poderosa como funcional, continuar con la tradición, el querer tener hijos y el sentido del deber cívico y es que para los romanos era una obligación el casarse y tener hijos para perpetuar el cuerpo civil, la base donde se asentaba el Estado Romano.

Aunque, a pesar de todo esto, muchos ciudadanos preferían vivir en soltería, como demuestra el hecho de que Augusto se vió obligado a promulgar diferentes leyes para fomentar el matrimonio (Lex Iulia de maritandis ordinibus, 18 a. C. y la Lex Papia Poppaea,. 9 a. C.) ante el escaso interés de contraer matrimonio entre los ciudadanos más jóvenes.
 

El divorcio era tan fácil de obtener legalmente y tan informal como el matrimonio. Tanto el hombre como la mujer podían divorciarse por iniciativa propia, ni siquiera estaban obligados a avisar al futuro ex-cónyuge. La esposa se marchaba con plena libertad, llevándose consigo su dote, aunque los hijos se quedaban siempre con el padre.

De esta forma un tanto satírica nos describe Juvenal, a principios del S. I. d.C. los numerosos divorcios que se producían en Roma: "No es a la esposa lo que ama el esposo, sino solamente a su cara. Basta que se dibujen en la cara de Bíbula tres arrugas, que la piel se estire y se seque y que los dientes se endurezcan y los ojos se achiquen, para que su marido Sertorius se vaya en busca de nuevos amores. Y no será el marido mismo, sino un esclavo o un liberto quien dará la noticia a la esposa abandonada: “¡Junta tu ropa y márchate! Tu nariz es demasiado húmeda. Tengo ya otra con nariz seca.”



CAMBIO EN EL CONCEPTO DE MATRIMONIO

Entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C. vemos como el concepto de matrimonio sufre un profundo cambio, dando lugar al nacimiento del mito de la pareja. Antes de este cambio, el matrimonio no era visto como algo romántico, el concepto de amor romántico era visto como algo ridículo, ya que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional. Los romanos no ligaban, sino fornicaban.

a) En la vieja moral civil, la esposa era apenas una herramienta del ciudadano, del padre de familia, la mujer engendraba hijos y redondeaba el patrimonio.

Paquius Proculus y su esposa.
Acuarela de Pompeya, siglo I.
La esposa era considerada como uno de los muchos bienes que tiene un señor. Los señores trataban sus asuntos entre ellos, la opinión de la esposa no era tenida en consideración. La esposa reinaba sobre la servidumbre, y sobre los asuntos domésticos, aunque era considerada como una subalterna, una niña grande a la que el hombre estaba obligado a tratar con respeto por su extracción noble y su dote. Es decir, para la vieja moral el matrimonio era un deber cívico y un acuerdo doméstico.

Hacia el año 100 a.C., un censor declaraba ante la asamblea de la ciudad: "el matrimonio es una fuente de preocupación todos los sabemos. Pero no por ello, hay que dejar de casarse, por civismo".

El matrimonio era una opción más en la vida, no era la fundación de un hogar el eje de la vida. Tal es así que Augusto dictó leyes especiales para animar a los ciudadanos a casarse.

b) Con la nueva moral, la mujer se convirtió en una compañera para toda la vida y aunque elevada al rango de los amigos inferiores, se la seguía considerando una mujer-niña obediente de su marido, "la mujer como ser inferior, debe obedecer a su marido.". El buen marido debe respetar oficialmente a su mujer, interiorizándose cada vez más el matrimonio monógamo. Como señala Veyne el concepto de pareja nació en Occidente.

¿A qué se debe este cambio? Según Paul Veyne, el principal impulsor de este cambio de moralidad fue el estoicismo, la más extendida secta de sabiduría o filosofía, con una influencia tan grande como tienen entre nosotros actualmente las ideologías o las religiones.

ESTOICISMO, SEXO Y MATRIMONIO

Para los estoicos el hombre debe vivir de acuerdo con la razón por lo que tiene que evitar las pasiones, que no son sino desviaciones de nuestra propia naturaleza racional. Las reacciones, como el dolor, el placer o el temor, pueden y deben dominarse a través del autocontrol ejercitado por la razón.

Así, para los filósofos griegos, como Platón, Aristóteles o Hipócrates, las relaciones sexuales, aunque necesarias para la procreación y de por sí buenas y fuente de placer, eran presentadas también como algo difícil de controlar, peligrosa, a veces dañosa para la salud y debilitante, por la pérdida de energía vital que se supone que tenía el semen.

Aunque es importante señalar que en la Antiguedad clásica, todos los problemas de moral relacionados con la sexualidad no eran censurados bajo el concepto de pecado, sino bajo la visión de la virtud del hombre racional, capaz de controlar sus pasiones.

Los estoicos condenaban toda relación sexual extramatrimonial y exigían fidelidad a ambos cónyuges. Además el celibato era visto como una de las mayores virtudes para el espíritu.  
Séneca.
Dibujo de JW-Jeong

Séneca, preceptor de Nerón (y muerto por orden suya en el 65), afirma que "amar a la esposa en forma excesiva es algo vergonzoso, pues el sabio debe hacer valer la razón y no la pasión, y se opone al asalto de las pasiones y no se deja llevar a una relación pasional con la propia mujer. No hay nada más torpe que amar a la propia mujer como se amaría a una adúltera".

Otro estoico como Musonio Rufo consideraba inmoral toda actividad sexual que no estuviera destinada a la procreación y dentro del matrimonio, criterio que será asumido por los teólogos cristianos. También se pronuncia contra la anticoncepción y la homosexualidad, muy difundidas en el imperio romano helenista; y considera que el amor entre esposos es el vínculo humano más fuerte.

De esta forma aunque se puede ver una amplia convergencia entre los estoicos y los cristianos en muchos puntos de vista morales y éticos, y aunque es muy probable que el cristianismo primitivo recogiese varios de estos dogmas morales, estas convergencias son solamente exteriores, pero no se puede decir que existiese una equivalencia en sus contenidos doctrinales.


BIBLIOGRAFÍA

Musitu, G.Familia, amor y violencia: una historia de desigualdades. Lección Inaugural Curso 2008-2009. Universidad Pablo Olavide de Sevilla, 2008.

Veyne, P.,  Sexo y poder en Roma, Paidos Ibérica, 2010.