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lunes, 8 de octubre de 2018

Mitos y verdades sobre el sexo en Roma

Sin duda alguna, la cultura romana ha sido la cultura que mayor admiración y asombro ha despertado entre los historiadores de toda índole, todo ello ha contribuido a que a su alrededor se forje una idealización de su cultura.

 Estudiosos de todo signo buscaron entre sus restos arqueológicos y sus fuentes escritas argumentos con los que defender su visión del mundo.


Si a este panorama añadimos el elemento "sexo", tenemos como resultado la construcción de una serie de mitos que, ya sea por el choque con nuestra visión del mundo cristiana; o actualmente, por la contribución de la literatura o el cine; se han venido agrandando. Dando como resultado, la creencia que los romanos eran poco más que pervertidos sexuales que estaban todo el día celebrando orgías.

Pintura pompeyana.

Pero antes de analizar los principales mitos sobre el sexo en Roma, vamos a trazar unas pocas pinceladas que nos permitan comprender cómo y por qué nacieron algunos de estos mitos:

- Sobre la construcción del discurso histórico: En todos mis años de investigación he llegado a una conclusión que en la historia NO EXISTE UNA VERDAD ABSOLUTA, y es que son innumerables los ejemplos de cómo a través de la historia se han querido legitimar ciertas posturas o argumentos, incluso ideas contrarias partiendo desde una misma base. Por lo que muchos (malos) estudios pueden variar enormemente según a las conclusiones que previamente quiera llegar el investigador.

- Sobre la influencia de la moral sexual cristiana: La nueva moral cristiana que surgió tras las crisis del Imperio, una moral de las más estrictas sexualmente hablando de todos los tiempos, quiso representarse como una antítesis de la moral "pagana" anterior, por lo que numerosos autores cristianos la retrataron de forma peyorativa o degenerada.

- Sobre el impacto de la arqueología: Los descubrimientos de Pompeya y Herculano, y toda la cultura erótica allí oculta, causó honda impresión a nuestras generaciones pasadas: falos por doquier, desnudos, un sátiro copulando con una cabra,...  Podemos imaginar como se disparó la mente de los investigadores que durante los siglos XVIII y XIX fueron desenterrando dichos tesoros y la imagen que tuvieron de ambas ciudades del Vesubio.

- Sobre el tiempo histórico: Un error muy frecuente en historia es coger una foto fija de una época determinada, o de las costumbres de una élite social o lo que pasaba en la capital del Tíber y trasladarlo al resto de la sociedad y de la cultura romana.

La cultura romana se extendió durante un período de 1000 años.
Sus costumbres, su moral sexual, su ética, su escala de valores, fue variando a lo largo de los siglos.



I.- ¿Eran los romanos homosexuales?


Cuando la gente te pregunta sobre sexo en Roma lo primero que te suelen preguntar es sobre si es verdad que los romanos eran gays. Y lo primero que pienso es a ver cómo respondo esto si parecer petulante, o si aburrirle explicándole un contexto de 10 minutos.

Así que la respuesta más corta sería... ¡¡NO!! No eran gays, como mucho, bisexuales, y no todos.

Primero, porque hay que recordar que el concepto homosexual o heterosexual es un concepto contemporáneo. Y segundo, porque los romanos no entendían la homosexualidad como la entendemos nosotros, sino más bien bajo los binomios activo/pasivo, amo/esclavo y adulto/joven. Cualquier otra relación homoerótica fuera de esas reglas sí que estaba mal vista, y podía conllevar era motivo de oprobio, vergüenza o incluso penas como la pérdida de la ciudadanía.

Fresco de las Termas Suburbanas de Pompeya, con escena homosexual.

Aunque sobra decir, que en un marco social ciertamente permisivo, era fácil trasgredir estas reglas, siempre que se hiciese en la intimidad del hogar y el ciudadano romano no hiciese público tales gustos.

Como ejemplo citar que de los primeros 12 emperadores, sólo Claudio tuvo un interés exclusivo en las mujeres, por lo que parece claro, que la bisexualidad estuvo muy presente en la sociedad romana, especialmente durante los primeros siglos del Imperio.


II.- ¿Eran los romanos unos salidos?


Se podría hacer la pregunta al revés ¿somos nosotros unos mojigatos? ¿por qué nos ruborizamos si vemos un cuerpo desnudo? ¿por qué a mucha gente le da vergüenza desnudarse en un gimnasio? ¿por qué cambiamos de canal si sale un pecho o un pene y estamos delante de nuestros hijos? ¿es acaso esto más normal?

Por lo que primero habría que entender de donde venimos nosotros. Y venimos de una moral sexual muy restrictiva impuesta por la Iglesia Católica, que no sólo ha visto el placer sexual como algo negativo, sino que durante mucho tiempo a concebido el sexo bajo un fin únicamente reproductivo.

Así que ¡No! La cultura romana tenía una moral sexual bastante estricta, pero concebían el sexo, la desnudez o el placer sexual como algo natural, por lo que, si se disfrutaba de ellos con moderación y mesura, y dentro de sus propias normas morales, no había nada malo en ellos.

Además, como en casi cualquier cultura agrícola, existían numerosos rituales y festividades donde los conceptos de fertilidad, fecundidad, sexualidad, desnudos, falos, sangre, muerte, etc... estaban íntimamente ligados. Por lo que eran habituales los ritos y festividades donde la sexualidad humana se representase de forma bastante explícita para favorecer el ciclo regenerativo de la naturaleza.

Fiesta romana de Las Floralia


III.- ¿Entonces por qué hay tantas representaciones eróticas o pornográficas?


Tintinnabulum.
Porque para los romanos estas imágenes no eran vistas como obscenas, los falos o las imágenes de carga erótica para los romanos tenían un valor protector, para atraer la prosperidad o un valor catártico.

No existen imágenes pornográficas de por sí, sino es la mirada de quien las observa, quien le otorga ese valor.


Fue con la aparición del cristianismo, cuando estas imágenes empezaron a adquirir un valor negativo, estas esculturas, pinturas, cerámicas,... que cantaban a la vida, a la felicidad, a la naturaleza, se tornaron imágenes ofensivas a los nuevos valores cristianos.

Un ejemplo de esto son las tintinábulas, es decir, penes de los que colgaban campanillas y se colocaban en las puertas para alejar el mal de ojo o los maleficios. Resulta por tanto muy curioso pensar que lo que para aquella mentalidad parecería algo muy normal, la sociedad actual lo vería como algo obsceno

IV.- ¿Las mujeres romanas eran tan infieles como sus maridos?


Cualquiera que haya visto alguna de las series ambientadas en Roma, habrá visto como las tramas de seducción e infidelidad son bastantes recurrentes, implicando tanto a hombres como mujeres.

Se puede decir que en este caso el mito es un 50% cierto. Ya que la fidelidad dentro del matrimonio sólo era obligatoria para la mujer. Como ya explicamos en este post sobre la moral sexual romana, el hombre era libre de satisfacer su deseo sexual fuera del hogar, y la sociedad no veía nada malo en ello, ya que su mujer, la matrona romana, estaba para aportar hijos al matrimonio y a la sociedad, no para saciar las pasiones de su marido.

Si una mujer era infiel el castigo podía muy severo. No sólo ponía en riesgo su reputación, y la de su familia, sino que también había manchado la sangre de sus descendientes.


Pero aquí es importante tomar nota sobre la importancia del tiempo histórico donde queremos detenernos, ya que aunque durante la mayor parte de la historia de la cultura romana, la infidelidad de la mujer estuvo severamente castigada, todo parece indicar que durante el primer siglo del Imperio las mujeres romanas fueron adquiriendo mayor independencia y libertad.

Por lo que sus infidelidades aumentaron considerablemente, sino por qué el refinado Ovidio se vanagloriaba de que su mujer nunca le hubiese engañado, o el poeta Horacio, que también proclamaba orgulloso que su difunta esposa nunca le hubiese sido infiel.

Las mujeres se volvieron más desinhibidas y no dudaron en buscar satisfacer sus necesidades sexuales fuera del matrimonio, como bien nos muestra los numerosos testimonios literarios de muy diversos autores.


Podemos destacar el relato que nos hace Juvenal en una de sus sátiras donde narra como la esposa de un senador, llamada Epia, se fuga con su amante, un gladiador, a las playas de Egipto.

"Epia, casada con un senador, acompañó a un gladiador hasta la isla de Faros y el Nilo y las famosas murallas de Alejandría.  Sin tener en cuenta su casa, su esposo ni su hermana; sin importársele nada de su patria, abandonó despiadadamente a sus hijos llorosos".

Pero para que veamos como entienden los romanos la infidelidad de la mujer, a Juvenal no sólo le preocupa que Epia fuese la mujer de todo un senador, y que haya manchado el nombre de su familia, sino lo que más le preocupa es que este acto de impudicia es una afrenta para la dignidad de la misma Roma.

Pintura erótica pompeyana.

V.- ¿Realmente existieron las orgías?


Ya dedicamos una entrada sobre este tema, Orgías en la historia IV: Roma ¿mito o realidad?, y a la conclusión que llegamos es que tuvo que ser un fenómeno muy minoritario, de unas élites sociales muy exclusivas, y dentro un momento histórico muy concreto.

También habría que pensar ¿qué entendemos por orgía?: ¿sexo en grupo? ¿cuerpos desnudos retozando unos con otros? Porque si es esa la idea, aunque seguramente las hubo, fueron muy minoritarias. Si en cambio, entendemos como orgía un tipo de fiesta exclusivamente de hombres, sin la participación de matronas romanas, pero repletas de esclavas y esclavos traídos para estos menesteres, pues seguramente, sí que hubo bastantes orgías.



Estas "orgías" serían fiestas muy subidas de tono, con vino, bailarinas, música o incluso prostitutas traídas para la ocasión, pero más que una orgía de sexo en grupo, lo que se daría es un ambiente erótico muy cargado, pero después cada hombre se retiraría a alguna habitación apartada para satisfacer sus deseos. Ya que por raro que nos pueda parecer, si los hombres romanos ya eran bastante pudorosos para exhibir sus cuerpos desnudos, imaginaos para una sesión de sexo en grupo.


VI.- ¿Eran los emperadores unos depravados?


Este quizá sea un de los mitos más difíciles de desentrañar, porque se mezclan política, poder absoluto, sexo, y un cambio fundamental para el devenir de la cultura romana: el paso de la República al Imperio. Aunque estos nos pueda parecer un simple cambio político, como ya explicamos en este post sobre 'Poder, moral y sexualidad en Roma', supuso mucho más.

Por lo que muchas de las críticas a los emperadores, no sólo es una crítica a su persona, sino a la propia institución imperial que ellos mismos representan o al cómo han accedido a ella. 


Ahora, ya no es una república entre iguales, ahora hay un princeps, el primero de todos los ciudadanos, que acumula todo el poder político, económico y también social.

Por lo que cuando la figura del princeps se torna en tirano resulta sencillo retratarlo como un depravado. Los propios historiadores latinos a la hora de describir a estos emperadores tiranos los retrataban bajo una serie de rasgos compartidos, donde el elemento sexual siempre estaba presente.



La lujuria y la falta de control de sus pasiones son rasgos propios de Nerón, Calígula o Tiberio, emperadores que dieron rienda suelta a todos sus instintos sexuales, y que a sus despóticas medidas políticas hay que sumar una transgresión de todas las leyes morales: incesto, violación, sexo pasivo, fellatios, cunnilingus, pederastia, transexualidad, incluso bestialismo.

Como bien señala la doctora Elena Torregaray: "No se trata de juzgar los comportamientos sexuales en sí, sino la posición social en la que el Emperador pone a las personas que humilla sexualmente. La perversión sexual se utiliza más bien como metáfora de un régimen político que se pretende corrupto y tiránico y que sólo se mantiene gracias al uso de la fuerza."

Otro tanto pasa con las mujeres que tuvieron un importante papel político, los mitos y habladurías sobre la promiscuidad de Julia o Mesalina ¿eran ciertos o buscaban desacreditar el linaje imperial e impedir que sus hijos fueron los siguientes emperadores?

Aunque, quizás, para saber que hay de cierto tras este mito lo mejor sería preguntaros a vosotros ¿qué harías tú en su caso? Es decir, imagínate que está normalizado en la sociedad tener esclavos para uso sexual, súmale que eres casi un dios en la tierra, y ponle que hastiado de las intrigas políticas prefieres dedicarte a una vida de placer y hedonismo rodeado de absolutas riquezas...

¿Serías un ejemplo de conducta moral para el resto de tus ciudadanos? ¿satisfarías tus deseos y fantasías más ocultas? Tal vez, ahora, ya no los veas como unos depravados.... sino simplemente como seres humanos liberados de las barreras morales que la sociedad nos impone.

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¡¡SI TENÉIS CUALQUIER OTRA DUDA SOBRE CUALQUIER ASPECTO RELACIONADO CON LA SEXUALIDAD DE LOS ROMANOS, NO DUDÉIS EN DEJARLA REFLEJADA EN LOS COMENTARIOS, Y SEGUIREMOS AMPLIANDO ESTA SECCIÓN DE MITOS!!

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BIBLIOGRAFÍA


https://www.diariovasco.com/bidasoa/201407/19/sexo-imperio-romano-libre-20140719000521-v.html


https://nmas1.org/news/2018/08/26/sexo-romanos-ciencia




viernes, 25 de mayo de 2018

Los Alumbrados Extremeños: Sexo, lujuria y espiritualidad en el siglo XVI


En la entrada de esta semana os vamos a presentar a los Alumbrados, un movimiento religioso herético que se desarrolló a principios del siglo XVI en pequeñas ciudades de Castilla, y que rápidamente se extendió a amplias zonas de Andalucía y Extremadura. Y aunque al principio se tuvo por un movimiento aislado, su rápida extensión y sus doctrinas, con ciertas semejanzas a las del protestantismo, hizo que la Inquisición interviniese con mano de hierro.

Este tipo de movimiento religiosos reformistas, solían basarse en una interpretación personal de las Sagradas Escrituras, obviando en muchos casos los tratados teológicos "oficiales" de los padres de la Iglesia.


Por lo que eran considerados un peligro por parte de la Iglesia oficial, ya que eran fuente de peligrosas desviaciones teológicas, al rechazar  numerosos dogmas oficiales de la Iglesia de Roma

The Covenanters' Preaching, pintura de George Harvey

Estos movimientos fueron bastante frecuentes a lo largo de la historia, aunque fue en esta época de finales de la Baja Edad Media y principios de la Edad Moderna, cuando eclosionaron por toda Europa, surgiendo grupos de toda clase y condición, desde aquellos que predicaban la pobreza más absoluta, a otros que no dudaron en formar comunidades al más estilo "hippie", donde se fusionaban la religión y el amor libre.

Y aunque normalmente la Iglesia acusaba a estos movimientos herejes de todo tipo de injurias y delitos, poniendo especial hincapié en los terribles delitos sexuales que cometían una u otra secta. Como mejor ejemplo de todo ello podéis ver nuestro post dedicado a sectas cristianas acusadas de organizar orgías durante la Edad Media.


LOS ALUMBRADOS


Estos grupos religiosos surgieron al reunirse pequeños grupos de laicos (conventículos) que leían y estudiaban la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, y daban una interpretación personal de las escrituras, obviando los tratados teológicos de los padres de la Iglesia.

Los alumbrados predicaban la completa pasividad, el abandono, el "dejarse al amor de Dios", por lo que a su personalísima interpretación de la Biblia había que sumar la extravagancia de algunos de sus líderes que animaban a sus fieles a adoptar ciertas actitudes morales aberrantes.

Pensaba que el amor de Dios era tan grande que no hacía falta cumplir las rigurosas y tediosas reglas externas que imponía la Iglesia Católica, por lo que rechazaban sus ritos y ceremonias, sus sacramentos, la reverencia a las imágenes, la penitencia, ... En definitiva, no había que temer el castigo de Dios a ciertas actitudes porque Dios era todo amor.


 

Este tipo de doctrina daba alas a saltarse, y con mucha facilidad, los estrictos dogmas sexuales y morales impuestos por la Iglesia. 


Algunos de estos movimientos iluministas de la Edad Media, así como algunos de los alumbrados españoles, aducían que sus almas habían alcanzado la perfección absoluta, por lo que eran incapaces de pecar, por lo que promovieron una escandalosa promiscuidad sexual:

"Nada en las obras de un hombre se debe a él. El que reconoce que Dios hace en él todas las cosas no peca, pues no debe atribuirse a si mismo sino a Dios lo que hace. Uno puede estar unido con Dios de tal forma que haga lo que haga no puede pecar".


Maqueta del Auto de Fe celebrado en Llerena en 1579.
Museo de Historia de Llerena.

Normalmente estos grupos estaban dirigidos por un confesor que se rodeaban de un círculo de mujeres, aunque no faltaron grupos de alumbrados dirigidos por beatas. Estos párrocos aprovechaban su posición para cometer delitos de solicitación, aunque como ya vimos en este post, este delito estuvo muy extendido en todo el cuerpo de la Iglesia.

Así conocemos el caso del licenciado Jorge Belmar que durante el acto de confesión "alzaba las faldas a las muchachas, las enseñaba sus partes vergonzosas, metía manos en sus pechos, ..., con el pretexto de asegurarlas que en realidad era Nuestro Señor quien las tocaba".

Detalle del 'Éxtasis de Santa Teresa',
de Bernini, Roma.
Otras de las excusas esgrimidas por estos alumbrados para promover la promiscuidad sexual era proclamar que el nuevo Mesías nacería del fruto de una relación entre el clérigo de turno y alguna de sus doncellas.

También estaban aquellos que veían el placer como un don de Dios, y que a través del goce carnal era más fácil que el espíritu alcanzase la divinidad. Esta idea, más que una excusa barata para tener sexo, esconde en realidad una corriente filosófica que puede verse en numerosas religiones, donde la espiritualidad, el goce y la pasión están íntimamente relacionados, como algunas corrientes sufistas dentro del Islam o si quieren algo más palpable, los mismísimos poemas de Santa Teresa de Jesús, que muchos han querido ver como una descripción perfecta del orgasmo.


Expansión del movimiento de los Alumbrados

Muchos autores han querido justificar el éxito de este tipo de movimientos esgrimiendo toda clase de argumentos: desde la escasez de varones por la alta emigración al Nuevo Mundo a la represión sexual a la que estaba sometida la mujer. Aunque la casusa más probable seguramente se debiese al excesivo número de clérigos sin ningún tipo de formación, ni tan siquiera vocación, que aprovechando su posición de poder, en especial en estas comunidades rurales, no dudaron en calmar sus apetitos sexuales.


Persecución contra los Alumbrados


Estos alumbrados en un principio no despertaron demasiado interés a los tribunales de la Inquisición, ya tenían bastante trabajo persiguiendo a otros herejes, judíos, sodomitas,....

Fue la incansable labor de un fraile extremeño, de nombre Alonso de la Fuente, quién alertado por los ritos y blasfemias de estos grupos, denunció, una y otra vez, a sus integrantes ante los tribunales de la Inquisición. 


Juan de Ribera, de
Luis de Morales
Como en un principio estos grupos de alumbrados contaban con el favor de Juan de Ribera, obispo de Badajoz, las quejas de Fray Alonso fueron vanas. Pero él no cesó en su empeño de demostrar el peligro de esta herejía, por lo que aprovechó un viaje que le llevó a las cercanías de Madrid para trasladar una serie de informes y memorias al propio Felipe II, donde denunciaba el comportamiento inmoral de estos Alumbrados y de paso aprovechaba para arremeter contra el obispo de Badajoz, de quien decía que:

"...en muy breve tiempo fue convertido a la opinión de los Alumbrados, y le hicieron tan de su mano que, fiándose enteramente de ellos, les cometía todo el gobierno de sus iglesias haciéndoles grandes favores."  

Aquí os dejamos con el extracto de uno de esos memoriales enviados a Felipe II, fechado en diciembre de 1575, donde denunciaba el comportamiento libidinoso de esa secta, aunque más parece el testimonio fruto de su calenturienta imaginación:

“Se aprovechan de la magia para alcanzar las mujeres y aprovecharse de sus cuerpos, para el cual efecto les ayuda el demonio grandemente, el cual viene a las mujeres y las enciende terriblemente en deseos de carne con tan grande opresión, que las hace ir rabiando a sus maestros a pedir la medicina de aquellas grandes tentaciones porque ninguna otra persona puede remediarlas. Y los dichos maestros aplican el remedio natural tratando con las tentadas deshonestamente, y dándoles a entender que no es pecado, porque aquellas obras carnales llaman regalos de gente espiritual, y que haciendo aquellas cosas con necesidad espiritual no es ofensa de Dios”.
 - Memorial que fray Alonso remitió a Felipe II.


Se puede decir que su afán perseguidor de Alumbrados fue una obsesión que le acompañó toda su vida, yendo de pueblo en pueblo, advirtendo sobre los peligros de esta secta y denunciando a toda persona sospechosa de iluminismo, hecho que le acarreó granjearse numerosas enemistades. Incluso, no dudó en acusar de alumbrados a los más ilustres representantes de la mística española como a Teresa de Jesús, Juan de Rivera y Juan de Ávila.

Aunque su enfermiza insistencia dio sus frutos, y finalmente la Inquisición se puso manos a la obra, reveló de su cargo a los antiguos inquisidores del Tribunal de Llerena que no habían escuchado las denuncias de Fray Alonso y organizó unos espectaculares autos de fe que acabaron para siempre con este movimiento.

La fecha del más famoso de todos ellos fue el 14 de Junio de 1579, en la población extremeña de Llerena, donde se asentaba uno de los tribunales inquisitoriales.



En la plaza se montó: Un tablado donde se llevó a cabo la ceremonia, un palco para los asistentes de alto rango, tribunas para reos y balcones engalanados.

Los Autos de Fe


Recordar que los Autos de fe eran un espectáculo sin igual, en una época donde no había mucha diversión estos juicios públicos eran un gran reclamo para la población, como bien atestiguan los informes de la época.

Pero este auto superaba a casi todos los de la época, no sólo por el gran número de sentenciados, más de 50 personas, sino porque muchos de ellos eran alumbrados o iluminados, por lo que este auto de fe atrajo a curiosos de todos los rincones del reino.

La Cruz verde y el estandarte de la Inquisición se colocaron en un lugar privilegiado.

La ciudad se engalanó para recibir a tantos visitantes, viéndose sobrepasada a la hora de acoger a tantos vecinos llegados de diversas regiones del reino, ya que la afluencia de forasteros desbordó la capacidad de mesones y fondas de las poblaciones cercanas. Incluso tuvo que desatender a numerosos compromisos, ya que los palcos de honor, muy solicitados en este tipo de espectáculos, estaban otorgados a personajes principales de la sociedad.

Como anécdota, que ilustra el éxito de convocatoria que tuvo este Auto de Fe, explicar que la ciudad permitió los días y noches previos al juicio público, la celebración de fiestas y reuniones nocturnas, donde no faltaron pucheros y calderetas regados con abundante vino. Fiestas y romerías nocturnas que se habían prohibido los años anteriores porque precisamente ¡¡eran habituales entre los alumbradistas!!

El día del auto la plaza de Llerena está abarrotada y es que el Auto de Fe prometía un espectáculo sin igual, ya que durante todo el día desfilarían reos y condenados de toda clase y condición, expuestos a la vergüenza y escarnio público, para regocijo del público allí concentrado.


Por lo que tras la misa y el largo sermón de inicio fueron apareciendo los penitenciados, primero aquellos acusados de diversos delitos contra la fe, como la blasfemia u actos contra la ortodoxia cristiana. Todos se vieron obligados a abjurar en público sus pecados, es decir, reconocerlos y arrepentirse públicamente de ellos. Algunos también se vieron sometidos a tandas de azotes, y los casos más graves iban acompañados de condenas de destierro o multas si el personaje era rico.

Los reos vestidos con el san benito y escoltados por soldados y sacerdotes en la tribuna.
Tras un descanso para comer y coger fuerzas hicieron entrada un grupo de reos acusados de poligamia, delito más grave y acompañado casi siempre de azotes y destierros temporales. Hasta que finalmente, y para última hora de la tarde aparecieron los alumbrados, el plato fuerte del día. La mayor parte de ellos fueron sometidos a tormento, es decir, torturas, y condenados a varios años de galeote, una de las peores condenas que te podían caer en aquella época.

Tras estos ejemplarizantes juicios, el fenómeno de los Alumbrados desapareció, quedando para la historia sus leyendas e historias repletas de pasión carnal, lujuria y sexo desenfrenado.


Extractos del Auto de Fe de Llerena de 1575:


Para finalizar traemos algunos de los extractos de la relación de delitos que fueron leídos públicamente durante el Auto de Fe celebrado en Llerena en el año de 1575, ya que resumen a la perfección los principales delitos a los que fueron acusados estos Alumbrados:

"1. Los alumbrados de Estremadura eran clerigos sacerdotes y algunos predicadores, no tenian beneficio ni renta sino lo que les daban las mugeres con quien trataban, trayan por officio yr por los pueblos enseñando su doctrina a moças donçellas diciendo que las biejas eran duras para recibirla.

2. Mandaban a todas se confesassen con ellos generalmente diciendo que era necesaria la confesion general.
3. Procuran por todas vias que estas mugeres siendo solteras no se casen ni entren monjas sino que se hagan beatas diciendo ser mejor estado.

8. (...)Hay algunas beatas destas que haziendo esta oración y contemplación ven vanas visiones, oyen ruidos y voçes, reciben grandes miedos y temores, no pueden ver imagenes, ir a la iglesia, oir sermones, ni cosas de devoción, diciendo que están tan llenas de Dios que no les cabe mas, les parece que Christo en quien están contemplando les aparece en figura de hombre y con el vienen a tener grandes tentaciones de carne y realmente les parece que pasan con el tocamientos deshonestos hasta tener polluciones.

A esto dan también ocasión lo que sus maestros les enseñan, que lo contemplen hecho hombre y se ajusten con él poniendo boca con boca y los demás miembros y le digan palabras regaladas y amorosas, como carne de mi carne, hueso de mis huesos, y mirando al crucifixo de bulto aunque sea en la yglesia les parece que ven que el mismo crucifixo las convida a deshonestidades lebantando sus verguenzas por debajo del paño (...).

10. Estas mugeres, luego que se confiesan con ellos, les cobran una afición estraña que se pierden por ellos y les vienen grandes tentaciones de carne con ellos, y estando con aquellas bascas y rabias, les han a buscar, y ellos las besan y abraçan, y meten las manos en los pechos, y sobre el coraçón dándoles a entender y diciendo que aquellos tocamientos no son pecado, que los haçen por alegrarlas, consolarlas y ayudarlas, para que puedan llevar aquellos sentimientos, con lo qual ellas sienten grande alibio y consuelo para aplacar aquellas rabias. 

Y diçen algunos que hacen aquello, contra su voluntad, solo por mortificarse, que no sienten deseo carnal ni deleite, y algunos pasan adelante en estos tocamientos metiéndoles la lengua en la boca y tocándoles en las partes vergonçosas y echándose en la cama desnudos con ellas.

11. Entre ellos y ellas pasa otro sentimiento estraño que andando con aquellos ardores y fuegos que algunas veces llega a tanto que (..) si se llegan los unos a los otros se encienden y ponen fuego (...) y otras veçes con deseo de tener aquel encendimiento (que dicen es devoción) y comunicación se vienen a llegar una muger con otra desnudas en la cama en tanta manera que se abraçan y besan y meten la lengua en la boca y juntando las partes vergongosas vienen a tener pollución."
- Relación de las proposiciones de los alumbrados de Llerena que se castigaron
el año 1575



Si los acusados habían fallecido en las cárceles durante la fase de interrogatorios se colocaba una efigie en su representación con un rótulo con su nombre y el delito cometido.

Conclusión


Como conclusión, recoger las reflexiones de Manuel Maldonado que realiza en su blog sobre la Historia de Llerena donde nos relata que a pesar de la fama de este Auto de Fe, todo ello se trató más bien de un montaje impulsado por el Santo Tribunal desde Madrid, un acto de propaganda, una demostración de poder de la Inquisición, un aviso a navegantes ante cualquier desviación de la doctrina oficial de la Iglesia.

Por ello, no nos puede extrañar que en un principio el Obispo de Badajoz e incluso el Tribunal de Llerena hiciesen oídos sordos a las continuas denuncias de Fray Alonso. Por lo que a pesar de la fama que adquirió la secta de los Alumbrados, no puede asegurarse su existencia histórica como un grupo organizado, sino más bien fueron un grupo de sacerdotes que "soportaban mal las exigencias del celibato y la castidad clerical", por lo que aprovecharon una particular interpretación de las escrituras para arrimar el ascua a su sardina.

Pero ante la tensa situación que se vivía en Europa por la reforma protestante, que precisamente permitía romper con la castidad clerical, el Santo Oficio decidió cortar por lo sano cualquier atisbo de reformismo, y a través de este auto ejemplarizante poner sobre aviso a cualquier otro párroco o sacerdote dispuesto a tomarse con ligereza los mandamientos morales de la Iglesia.


Bibliografía

[En Internet]

Manuel Maldonado, 'Llerena y los alumbrados' en
http://manuelmaldonadofernandez3.blogspot.com.es/2009/02/llerena-y-los-alumbrados.html

 Israel J. Espino en 'La depravada secta de los alumbrados' en
http://www.extremaduramisteriosa.com/la-depravada-secta-de-los-alumbrados y
http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2016/11/07/los-alumbrados-sexo-hostias-y-posesion/

 [Obras]

Huerga, Á.; Historia de los alumbrados (1570-1630), Fundación Universitaria Española, 1994.

Santoja, P.; Las doctrinas de los alumbrados españoles y sus posibles fuentes medievales, DICENDA. CUadernos de Filología Hispánica, 2000, 18, 353-392.

Sánchez Ortega, Mª.H.; La mujer y la sexualidad en el Antiguo Régimen, Akal, 1992.

sábado, 12 de mayo de 2018

Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento

Cortesanas, una nueva forma de prostitución:
   - Parte I: Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento
   - Parte II: Imperia, la primera cortesana.

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Antes de empezar esta entrada creo que es necesario aclarar el término de la palabra cortesana, ya que es una palabra bastante ambigüa, cuyo significado a ido cambiando a lo largo de los siglos. Y aunque hoy en día, se suele asociar con la prostitución, algo así como una especie de prostituta de lujo. La propia RAE en su definición recoge varias acepciones:

- Cortesana, entendido como dama que sirve en la Corte, es decir, una mujer proveniente de buena familia, con esmerada educación, ya fuese casada o soltera, que especialmente durante el Renacimiento participaba en actividades políticas o culturales.

- En el otro extremo, tenemos las denominadas cortesanas "di lume", de fuego, es decir, prostitutas pertenecientes a las clases bajas.

- Y entre medias, tenemos el término de cortesana "honesta", como aquella mujer que ejerce la prostitución, pero de manera elegante o distinguida. O incluso mujeres, que con un alto grado de independencia vivieron su sexualidad de manera bastante libre, no convencional para aquella época, por lo que aquellas mujeres que vivían separadas de su marido o que tuvieron relaciones con hombres estando solteras, rápidamente eran consideradas como prostitutas.

Meretriz (Izq.) y Dogaresa (Mujer del Dux).
Vemos que es difícil distinguir entre la cortesana y la mujer noble en sus vestimentas.

La prostitución en la ciudad de Venecia


Y como cabe suponer, en una ciudad tan cosmopolita y universal como Venecia, uno de los centros económicos del mundo en aquella época, existieron prostitutas de toda clase y condición, como bien nos informa el libreto titulado "Catálogo de precios de las prostitutas de Venecia", fechado en el año 1535, y donde se describen las habilidades y tarifas de numerosas cortesanas, con tal detalle que incluso se nos informa que una tal Lucrezia Squarcia tiene entre sus virtudes haber leído a Petrarca, Virgilio y "a veces hasta a Homero"

Desde el siglo XIV se sabe la existencia de barrios destinados a la prostitución, al principio éstos se situaban en los límites de la ciudad y proporcionaban alojamiento gratuito a estas "benemeriti meretrice" en las llamadas "Case rampane". 

Su presencia siempre fue bastante bien tolerada por las autoridades de la ciudad, pese a la creciente oposición de la Iglesia, ya que la prostitución fue una válvula de escape de tensiones y conflictos sociales

Cortesana, ilustración de Vecellio.

Evitaba casos de violaciones y abusos hacia mujeres de buena virtud y limitaba la difusión de relaciones homosexuales, ya que se rumorea que en una ciudad tan volcada al mar, donde los hombres pasaban largas temporadas encerrados en sus barcos, este tipo de relaciones fueron mucho más habituales que en otras ciudades.

El mercado de la prostitución era tan extenso que en el siglo XVI se llegaron a censar más de 12.000 prostitutas, y es que los impuestos generados por el mercado del sexo era una fuente de ingreso nada desdeñable para muchas ciudades. Incluso, uno de sus puentes, "el puente de la teta", nos recuerda el pasado libidonoso del barrio de Carampane, uno de los más antiguos de la ciudad, ya que desde ese puente las prostitutas enseñaban sus encantos a los marineros que regresaban a la ciudad tras largos meses de ausencia.

Las cortesanas "honestas"


Estas cortesanas eran mujeres jóvenes, hermosas e instruidas, versadas en distintas artes, refinadas, cultas y sofisticadas. Fueron muy populares en los ambientes intelectuales y cortesanos de las principales ciudades italianas, especialmente durante el siglo XVI, aunque no sólo por sus habilidades intelectuales, sino también por sus habilidades amatorias. 

La mayor parte de ellas eran de baja extracción social, por lo que su formación fue autodidacta, al introducirse desde bien jóvenes en estos salones (ridotti o casini) de la alta sociedad de la época, donde se realizaban debates, lecturas públicas de poesías y libros, etc. Por todo ello, consiguieron gozar de una libertad, una cultura y una autonomía inimaginbale para el resto de mujeres de su época.

Retrato de Verónica Franco,
Tintoretto 1575.
Por lo que muchas de estas cortesanas se volvieron universalmente famosas al encarnar los cantos de amor de algún poeta, o al ser retratadas por los grandes maestros de la pintura veneciana, como Tiziano o Tintoretto, que no dudaron en plasmar en sus lienzos la belleza y los encantos de alguna de estas mujeres. Todo ello las rodeaba de un halo de divino prestigio, alcanzando aún mayor notoriedad entre sus ricos e influyentes adoradores.

Su fama se vio incrementanda, no sólo por su labor como damas de compañía,  sino que muchas veces fueron ellas las impulsoras de la vida cultural de la ciudad.


Giacomo Franco.
Comerciante extranjero
con dama cortesana, Grabado 1610
Sus salones se convirtieron en centros culturales, donde acudía la flor y nata de la sociedad de la época. Por lo que a pesar de su vida libertina y alzarse contra los imperativos sociales de su época, contaron con cierta protección y apoyo de las autoridades locales.

Aunque todos estas cortesanas "honestas" compartían belleza, sofisticación, inteligencia y cultura, algunas destacaron por sus extraordinarias dotes intelectuales como poetisas y literatas, como Tullia D'Aragona, quien escribió el primer tratado amoroso atribuido a una mujer cortesana "Dialogo dell' infinità di amore" (1547). Otras mujeres destacadas fueron: Vittoria Colonna (Roma), Isabella Morra (Matera), Veronica Gambara (Reggio Emilia), Gaspara Stampa (Padua y Venecia) y sobre todo, Veronica Franco (Venecia), quizá la cortesana poetisa más famosas de todas ellas.

La vida de alguna de estas grandes mujeres merece la pena ser contada, por lo que para no alargar esta entrada, le dedicaremos un post en exclusiva a a alguna de ellas en el futuro.


La vida en el Renacimiento


El Renacimiento siempre se ha asociado una época de riqueza, progreso y esplendor, donde se dio un florecimiento en todas las artes, especialmente en algunas ciudades italianas como Venecia, Florencia, Roma,...  Todo este optimismo se vio reflejado en la vida social de estas grandes ciudades, donde la música, la poesía, la pintura, pero también el canto al amor y a la sensualidad alcanzaron su máximo apogeo.

Esta alegría de vivir, o dicho de otro modo, esta vida de carácter alegre, burló en sus años de máximo esplendor las limitaciones impuestas por las estrictas reglas morales de la Iglesia. 


Este relajación en las costumbres tuvo su reflejo en el esplendor que alcanzaron estas cortesanas honestas, que como las antiguas hetairas griegas, acompañaron a los hombres en sus reuniones sociales, para compartir con ellos no sólo sus "encantos femeninos", sino también sus dotes intelectuales.

La Riva degli Schiavoni en Venecia , de Leandro de Ponte Bassano (1595)

Ser una mujer ¿libre? en el Renacimiento:


Es importante detenernos en este punto, ya que la mujer nunca fue un ser libre, su vida estaba programada por el hombre desde su mismo nacimiento, dependiendo siempre de la voluntad de los hombres de su vida: primero, como "hija de"; posteriormente, como "esposa de"; e incluso si llegaba e enviudar, seguía estanda sujeta a la voluntad de sus hijos, o incluso sus hermanos.

La vida de la mujer, al menos de una mujer decente, era una vida austera, encargada exclusivamente del cuidado de su marido y sus hijos dentro de la casa. 


Por lo que las únicas mujeres que rompieron estos moldes, fueros algunas de estas mujeres cortesanas, ya fuesen las mujeres nobles que debido a su educación pudieron liberarse del corset social que la moral de la época les exigía; o estas meretrices de alto standing, que cómo las antiguas hetairas griegas, gracias a su profesión y su nivel cultural pudieron vivir una vida más libre.

Dama descubriendo el seno, Tintoretto (1585).
Se ha sugerido que esta dama tambén sea un retrato de Verónica Franco.

 
Por lo que esta definición, de Marina Zancan, se aproxima bastante bien al tipo de mujer que vamos a retratar en este post:

“Una mujer intelectual que practica de forma declarada una sexualidad fuera de las normas (entiéndase ni esposa ni prostituta) y que obtiene el derecho a ser mujer intelectual, la posibilidad de obtener una vida socialmente no subordinada e intelectualmente organizada para proyectar, a partir de sí misma su sueño de realización".


Es decir, estas cortesanas no eran ni abiertamente prostitutas, ni tampoco podían ser consideradas damas honorables, por lo que sobrevivían entre estos dos mundos, siendo muchas veces la única posibilidad que tenían de escapar de la miseria y promocionar socialmente.

Y es que en aquella época, prácticamente la única salida para aquellas mujeres sin protección familiar, ni marido, eran dos: o la prostitución o el convento.  Especialmente grave era la situación de aquellas mujeres solteras que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres, ya que sobre ellas recaía automáticamente la fama de prostitutas.

Por lo que no nos puede extrañar, como vimos en el post anterior, la importancia social que tuvieron la remendadoras de virgos, ya que eran capaces de salvaguardar el honor de una doncella.

Un juego de máscaras:


Aunque como podemos suponer, nada en esta vida es blanco o negro, por lo que ni todas las damas  nobles eran tan castas y virtuosos como querían aparentar, ni las cortesanas unas lascivas mujeres.

Muchas veces, unas y otras, miraban con envidia el estilo de vida las otras. Las damas nobles, la libertad de las cortesanas a la hora de vivir, de poder elegir a sus parejas o amantes. Las cortesanas envidiando la estabilidad social y económica de las nobles. Y es que un mundo vigilado constantemente por el ojo represor de la moral cristiana, las apariencias sociales lo eran todo, donde la pérdida de reputación y honor de una familia podía suponer su exclusión de la vida social.

Nada es lo que parece, todo es un gran juego de máscaras, donde, especialmente las mujeres deben esconder su auténtico ser y representar el papel que la sociedad espera de ellas.


Pero no debemos engañarnos, ya que aunque las cortesanas disfrutaban de ciertos privilegios, inimaginables para otras mujeres (escapar del ámbito del hogar, independencia económica, libertad sexual, acceso a cultura,...) siempre arrastrarían el estigma social de ser consideradas mujeres sin virtud.

Fotograma de la película 'Dangerous Beauty' ('Más fuerte que su destino', en España).
Basada en la vida de la cortesana Verónica Franco.

Las sombras de la moral


Pero no nos engañemos, la vida de estas mujeres siempre estuvo oscurecida por las sombras de la moral imperante de la época. El auge y caída de este tipo de cortesanas represeta a la perfección la moralidad y la mentalidad de aquella época, la lucha entre la visión humanista del Renacimiento y la restrictiva moral impulsada por la Iglesia Católica.

Nada garantizaba a estas mujeres que un amante despechado, un rumor malintencionado, una esposa enfurecida, un sacerdote moralista... fulminase de un plumazo su suerte; por lo que aquellos mismos que dilapilaban sus fortunas por pasar unas horas con ellas, eran capaces de darles la espalda y fingir que nunca las habían conocido.

Y es que ninguna mujer por muy bella, poderosa o influyente que fuese, por muchos contactos poderosos que tuviese, podía estar segura de conservar su estatus social, ya que la propia sociedad misógina donde vivían, así como el ojo siempre vigilante de la religión, podían hundir la vida de cualquiera de estas mujeres.

Edouard Moyse - Inquisición

Hay que recordar que en esta misma Venecia, luminosa, abierta, cosmopolita, también estaba muy presente la temible y poderosa Inquisición. Y es que la Iglesia Católica, ante el peligro de las herejías europeas, había impulsado su Contrarreforma. Desarrollando un amplio programa de reformas en todos los ámbitos, endureciendo su postura frente a las conductas libertinas.

Por lo que esta moda de aceptar socialmente la presencia de estas cortesanas pronto fue considerada contraria a la moral católica, por lo que pasaron de ser consideradas como cortesanas honorables a simples prostitutas.


Esta doble moralidad siempre estuvo presente, ya que el ejercicio de la prostitución siempre estuvo estrictamente regulado por ciertas normas de comportamiento: prohibir comportamiento libidinosos fuera de los barrios asignados para este oficio, obligar a las cortesanas a cubrirse de forma decorosa (aunque debajo del manto luciesen toda clase de joyas y sedas). Y aunque putas, estas mujeres siempre fueron muy devotas, por lo que se las prohibía también asistir a procesiones o a actos públicos de carácter religioso.

Ese cambio de mentalidad tiene su mejor reflejo en el juicio de Verónica Franco, acusada de brujería por un amante despechado, sólo pudo salvarse de las garras de la Inquisición gracias a sus influyentes amistades, pero la vida de glamour, respeto e incluso admiración de estas cortesanas honestas quedó para siempre borrada.

Su caída en desgracia supone la desaparición de la última verdadera cortesana honesta de Venecia e Italia. Aunque la figura de este tipo de cortesana de lujo siguió existiendo, como bien refleja la literatura de los siglos posteriores, nunca volvieron a alcanzar la fama, el prestigio y el respeto que se ganaron esa generación de mujeres libres, inteligentes y valientes.

“Con Verónica terminó también el Cinquecento y desaparecieron de las escenas  los  espíritus  de  aquella  prestigiosa  cultura  que  habían  animado  la  vida  de  ese  siglo espléndido y corrompido, turbulento, genial y fecundo”.










BIBLIOGRAFÍA

Caro Rodríguez, I.; El término cortesana a través de Verónica Franco, Género y expresiones artísticas interculturales / coord. por Eva María Moreno Lago, 2017, págs. 80-103

Díaz Padilla, F.; Verónica Franco: Poesía culta en boca popular, Archivum: Revista de la Facultad de Filología, Tomo 52-53, 2002-2003, págs. 103-123

[En Internet]

- La cortesana italiana: definición y jerarquías
https://formaciondeldiscurso.wordpress.com/inicio-formacion-del-discurso-trabajo-de-fin-de-curso-pagina-0/mujer-italia-renacentista/cortesana-italiana/

- Cortesanas y eruditas en Venecia
http://elcuadernodelahistoriadora.blogspot.com.es/2011/07/cortesanas-y-eruditas-en-venecia-i.html

- Las cortesanas en Venecia
http://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2016/05/Las-cortesanas-de-Venecia.pdf

- Moda y ropa interior de las cortesanas venecianas
http://www.lacasamundo.com/2012/05/moda-y-ropa-interior-de-las-cortesanas.htmls:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Transexuales en la Edad Media: el caso de John Rykener

Soper's Lane es una oscura calle situada al sur del barrio de Cheapside en Londres, un barrio humilde ocupado por destartaladas casas y puestos de comerciantes. Estamos en diciembre de 1411 y por sus tristes y heladas calles camina una prostituta conocida bajo el nombre de Eleanor en busca de clientes.

A última hora de la tarde Eleanor encuentra un cliente, un tal John Britby, una vez acordado el precio del servicio deciden esconderse tras un pequeño puesto ambulante... aunque mientras están teniendo relaciones sexuales son interrumpidos por las autoridades locales que los encierran en la cárcel de la ciudad.


Lo sorprendente de esta historia llega cuando las autoridades descubren que en realidad Eleanor no es una mujer, sino un hombre llamado John Rykener. Más tarde, en la corte de la ciudad, John revelará su increíble historia... La vida de uno de los primeros transexuales de la que tenemos claras referencias.

Una vida como mujer

En su declaración, que puedes leer en este enlace, contó como entró en el mundo de la prostitución de la mano de una prostituta. Rykener declaró que mantuvo relaciones con toda clase de hombres, incluyendo sacerdotes, monjes e incluso estudiantes, pero también se acostó con mujeres incluyendo monjas y esposas casadas.
Confesión de Rykener.

Mientras que sus encuentros sexuales con hombres implicaban siempre el pago de una suma, Rykener declaró que sus encuentros con mujeres solían ser gratuitos. Sus tarifas solían oscilar entre 20 peniques y 2 chelines a sus clientes (1 chelín=12 peniques), aunque también declaró que un fraile franciscano le había pagado con un anillo de oro. Además, relata como sus clientes preferidos eran los sacerdotes ya que solían pagar más generosamente.

Pero la historia de Rykener aún guarda más sorpresas, ya que durante su confesión explicó como en su pasado había sido la esposa de un hombre y que había ejercido diferentes trabajos propios de mujeres, como el bordado o como camarera en diferentes tabernas.

Por todo ello, nos podemos preguntar ¿cómo percibía Rykener su propia sexualidad? ¿Cómo entendía la sociedad medieval su sexualidad? ¿La sociedad le empujó hacia la marginación a causa de su identidad sexual?. Incluso podemos especular sobre su identidad sexual ¿realmente se sentía mujer o simplemente se prostituía para sobrevivir a la miseria?, incluso su orientación sexual no está del todo clara, ya que ejerció la prostitución tanto con hombres como con mujeres.

Si atendemos a su relato estuvo casada con un hombre, y todo parece indicar que fue un matrimonio legal y oficioso, ya que cuando fue acusada de robar dos vestidos se escudó bajó la protección legal de su marido. Nunca sabremos si su marido fue consciente de su verdadera sexualidad o Rykener fue capaz de engañarlo durante años.

Además el hecho de haber ejercido labores propias de mujeres también nos da una pista que durante años pudo vivir como mujer sin problemas. Es más, en su confesión indicó que posteriormente trabajó como "tapster", un trabajo a medio camino entre camarera y prostituta, por lo que intuimos que consiguió seguir ocultando su verdadera naturaleza a numerosos clientes.

The Burning of two "sodomites" at the stake outside Zürich, 1482 (Spiezer Schilling)
Incluso durante buena parte del proceso judicial donde finalmente se destapó su verdadera condición Rykener continuó siendo vista como una mujer, ya que se indica que Rykener fue llevado ante el tribunal vestido 'ut cum muliere', es decir, como una mujer.

Por todo ello, podemos imaginar que para la sociedad de su época él siempre fue una mujer. No sólo sus ropajes le identificaron como mujer, sino también su aspecto físico y su comportamiento. En realidad podemos aventurar que Rykener se sentía tan mujer que realmente fue una mujer, y la mejor prueba de todo ello, fueron todos los años que logró sobrevivir ocultando su verdadera naturaleza, especialmente si tenemos en cuenta que durante años ejerció la prostitución.

Por último, añadir que de su declaración se pueden desprender algunos matices de cómo se concebía la sexualidad hombre/mujer en el medievo, ya que cuando Rykener confiesa sus actos de prostitución vestido de mujer, siempre adopta un rol pasivo (los hombres tuvieron sexo con él), mientras que en los casos donde nos habla que se acostó con mujeres, el asume un papel activo. Por lo que resulta curioso que incluso una persona que ha ejercido ambos roles también asuma esta visión.

No podemos aportar más datos sobre la vida de Eleanor/John Rykener ya que a pesar de que ha llegado a nosotros su confesión, se desconoce su sentencia y bajo que cargos fue juzgado ¿prostitución, sodomía?, por lo que desconocemos el final de esta historia...

Aunque si comparamos su caso con otros similares, Rolandino/Rolandina Ranchaia en Venecia o Margarida/Miguel Borrás en Valencia, podemos temer que la vida de Eleanor Rykener finalizó en el cadalso de alguna plaza pública donde seguramente fue ejecutado.




Un caso similar en Venecia...

Si se bucea por los archivos históricos podemos encontrar que existieron muchos más casos de travestismo o transexualidad por toda Europa. Otra de las historias mejor conocidas es la de Rolandino/Rolandina Ranchaia, una prostituta transexual de mediados del siglo XIV que ejerció en la ciudad de Venecia

Ranchaia vestido como mujer mantuvo relaciones con numerosos hombres, sin que ninguno descubriera su verdadera naturaleza. A pesar de que logró ocultar su sexualidad finalmente Ranchaia fue apresada y ajusticiada en una hoguera.

Con ello podemos asumir que el destino de estos hombres, que se sentían mujeres, una vez caían en manos de la justicia no podía ser más oscuro, ya que la justicia medieval solía ser bastante cruel, especialmente en casos de este tipo, donde se buscaba aplicar una pedagogía del terror, es decir, no sólo se ejecutaba al reo, sino que además se le humillaba, vejaba y torturaba públicamente, para que la sociedad interiorizase que este tipo de "transgresiones sociales" estaba completamente prohibidas.



Conclusión

Aunque parece que el caso de Rykener fue juzgado por un tribunal civil, o al menos no tenemos documentación de que la Iglesia tomase cartas en el asunto oficialmente, esto no nos puede hacer olvidar el importante papel que jugó la Iglesia Católica en el control de la conducta sexual de sus feligreses, erradicando sin contemplaciones cualquier desviación sexual dentro de la sociedad.

Especialmente graves eran los casos que se daban dentro del mismo cuerpo de la Iglesia, si cabe aún más numerosos, ya hemos visto como Rykener confesaba que sus mejores clientes eran miembros de la Iglesia, ya que estos casos cuando salían a luz reducían la autoridad y el prestigio de la Iglesia dentro de la sociedad.

Caricatura de Enrique III de Francia (1551-1589),
en el frontispicio de libro Les Hermaphrodites (1605) de Thomas Artus

Pero no nos puede extrañar, porque mil años después sigue actuando igual, si los infractores eran miembros de la Iglesia estos casos se solían solucionar de puertas para adentro, pero en cambio, si los infractores eran los miembros más bajos de la sociedad, los castigos solían ser públicos, notorios y ejemplarizantes.

La importancia de la Iglesia en el control de la sexualidad de la sociedad en el medievo y en la edad moderna se refleja en que la mayoría de estos casos fueron juzgados en tribunales eclesiásticos, muchas veces iniciando severos juicios basados en simples rumores, falsas acusaciones o interesadas confesiones.

Este control era aún más represivo sobre las mujeres, ya que la Iglesia siempre tuvo esa enfermiza obsesión de controlar el deseo y la sexualidad de la mujer, por lo que fueron mucho más frecuentes los chivatazos sobre comportamientos difamatorios de mujeres que sobre los hombres. Es por este motivo, que seguramente Rykener fuera llevado ante el tribunal como mujer, y no como hombre, ya que sería más fácil que la gente la acusase de cualquier tipo de delito.

Por último, no podemos dejar de señalar otro fenómeno, que aunque poco conocido parece evidente que existió, el de la prostitución masculina, que estaba enfocado especialmente a clientes masculinos, evidenciando una vez más, que la libre expresión de la sexualidad humana no se puede reprimir a pesar de las numerosas trabas morales, religiosas, sociales e incluso penales que puedan existir.





Bibliografía

    David Lorenzo Boyd and Ruth Mazo Karras, "The Interrogation of of a Male Transvestite Prostitute in Fourteenth Century London". GLQ 1 (1995), 459-465

    David Lorenzo Boyd and Ruth Mazo Karras, "`Ut cum muliere": A Male Transvestite Prostitute in Fourteenth Century London". In Premodern Sexualities. Edited by Louise Fradenburg and Carl Freccero. (London: Routledge, 1996), 99-116


 Bershady I.; Sexual Deviancy and Deviant Sexuality in Medieval England, Primary Source, Volume V: Issue I, Page 12.








miércoles, 28 de junio de 2017

Homosexualidad en Roma: De la bisexualidad al pecado

Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad
3.- Homosexualidad femenina en la antigüedad clásica
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)


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EVOLUCIÓN DE LA MORAL SEXUAL RESPECTO A LA HOMOSEXUALIDAD

Si en nuestra entrada anterior estudiamos el concepto de homosexualidad existente en la cultura romana, en la entrada de hoy vamos a analizar como ese concepto fue evolucionando a lo largo de los siglos hasta llegar a su total rechazo con el triunfo de la moral sexual cristiana.

A grandes rasgos podemos hablar de 4 grandes fases respecto a la moral sexual, aunque como ya hemos advertido antes, cada provincia romana tendrá sus propias costumbres sobre la homosexualidad, y seguramente dentro de cada una de estas fases hubo épocas de más o menos permisividad, según modas, gobernantes, crisis políticas o económicas, etc...

1.- La virtud romana: Monarquía y República
2.- El triunfo de eros: S II a.C - I d.C
3.- La condena de la pasión: S.II - III d.C.
4.- El nacimiento del pecado: S.IV-V d.C.

Pintura mural pompeyana. Escenas sexuales en el Nilo.


1.- LA VIRTUD ROMANA: MONARQUÍA Y REPÚBLICA.

Bulla etrusca en forma de corazón.
Roma en sus inicios fue un pueblo de pastores y eminentemente agrícola, de costumbres rústicas y una moral sexual bastante severa. Muy alejada de las costumbres más refinadas de las polis griegas e incluso mucho más restrictivos en su moral sexual que los etruscos, pueblo del que proviene gran parte de su cultura.

En este época, la visión de la homosexualidad tuvo que ser bastante severa, aunque se pudiese aceptar que el pater familias tomase a algún joven esclavo para satisfacer alguna necesidad sexual, como bien nos señala Plutarco, cuando responde a la pregunta: ¿Por qué adornan a los niños con los amuletos que llaman "bullas"?

[...] ¿o no era deshonroso ni vergonzoso entre los antiguos amar a esclavos que estuvieran en la flor de su edad, como aún ahora atestiguan las comedias, mientras que se apartaban rigurosamente de muchachos libres y, para que no dudaran, aun cuando se los encontrasen desnudos, los jóvenes llevaban este distintivo?
- Plutarco, Cuestiones romanas, 101.

Pero si algo nos llama la atención sobre esta época fue la conocida como LEX SCANTINIA, la primera ley que conocemos del mundo romano que intentaba regular las conductas sexuales, aunque no está claro cuando fue promulgada, parece ser que nos movemos en un arco temporal entre el 225 a.C. y el 149 a.C.

A pesar de no conocerse exactamente el texto de ley, parece que regulaba ciertas formas de sexualidad, castigando cualquier forma de sexo con muchachos romanos libres y aquellos casos en los que un ciudadano ejercía un papel pasivo en prácticas homosexuales, ya fuese sexo anal o la felación.



Otro tipo de sanción diferente era forzar a cualquier tipo de sometimiento contra su voluntad a cualquier ciudadano romano, fuese cual fuese su condición.

El mejor ejemplo de esta ley nos lo da Valerio Máximo (V,1,9) quién nos relata que durante las guerras samnitas (343 - 290 a.C), un joven ciudadano romano llamado Veturio tuvo que venderse a sí mismo como esclavo para pagar algunas deudas. Su comprador fue un tal Plotio que enamorado de su nueva adquisición no dudó en intentar tomarlo. Al negarse el joven Veturio a satisfacer las necesidades de su amo, Plotio lo hizo azotar. Así que Veturio llevó el caso al Senado que no dudó en encarcelar a Plotio por intentar corromper la pureza de la sangre romana.

Pintura erótica pompeyana.
Termas suburbanas. Escena Lésbica.
Las penas podían variar desde una multa hasta la pena de muerte, según los casos, ya vimos, en el anterior post, como las denuncias de sodomía dentro del ejército eran castigadas de forma mucho más severa. Aunque parece que la sanciones en el ámbito civil eran fundamentalmente económicas, pudiendo llegar hasta los 10.000 sestercios.

Pero seguramente peor condena que la económica era el estigma social que recaía sobre esa persona, ganándose el apelativo de impudicus, haciéndose acreedor del desprecio más absoluto, ganándose el rechazo y la discriminación de los de su clase. Por lo que en una sociedad tan clientelista como la romana eso podía suponer la ruina de tus negocios, de tu carrera política y de algo tan importante como el prestigio de tu familia.

En resumen, dos cosas llaman la atención de esta ley:
- Primero, no hay regulación contra las formas activas de homosexualidad hacia personas de rango social inferior, por lo que se sobrentiende que estaban permitidas.
- Segundo: el hecho que haya que regular este tipo de comportamientos puede ser una señal de que, las relaciones homosexuales eran más habituales de lo que podemos pensar y de que el (mal)llamado "vicio griego" (sexo con jóvenes adolescentes libres) empezaba a ser una práctica habitual en la sociedad romana, por lo que se vieron forzados a promulgar este tipo de leyes para frenar su extensión.

En los baños romanos. Fyodor Bronnikov

Por último, si nos fijamos en las fechas de estos casos, y como bien se señala en 'Eros romano': "La atracción por los jóvenes siempre había atormentado a los romanos, incluso antes del siglo II y de la influencia griega, por más que les pese a algunos historiadores. Al contrario que la mujer, el hombre había tenido, desde un principio, libertad para satisfacer sus apetencias sexuales, independientemente del sexo, a condición de conformarse con los esclavos".

Es decir, la bisexualidad romana NO fue importada por influencias orientales ni griegas, siempre estuvo ahí presente. Otro argumento a favor de esta teoría nos lo trae el gran comediógrafo latino Plauto (254 - 184 a.C), ya que en sus comedias aparecen esclavos (y no sólo de edad púber) que son amenazados en ser sodomizados por sus amos. Además, también menciona como existe ya la prostitución masculina, relatando como los prostitutos esperaban a sus clientes en plena vía Toscana.


Como conclusión podemos deducir que casos de impudicia existieron siempre. Los anteriores a la Lex Scantinia se juzgarían como casos aislados. Pero la existencia de esta ley nos hablaría de la necesidad de promulgar sobre unos hechos que empezaban a ser algo más que simples casos aislados.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que antes de la II Guerra Púnica (218 a.C) la presencia de esclavos en Roma era bastante escasa y estos eran utilizados sobre todo en labores agrícolas, por lo que se puede deducir que, aunque en esta primera etapa, la homosexualidad activa estaba integrada dentro de la moral sexual romana no fue un fenómeno muy extendido.

Habrá que esperar a que Roma de su gran salto imperialista para que la presencia de esclavos en la sociedad romana fuese cada vez más alta, y es a partir de este momento, cuando se puede decir que la bisexualidad se convierte en un rasgo típico de la sociedad romana.




2.- EL TRIUNFO DE EROS: Finales de la República y primeros siglos del Imperio.

A medida que Roma iba expandiéndose y conquistando a los pueblos vecinos su moral sexual se fue relajando, más y más, especialmente después de imponerse a su más temible enemigo, Cartago. Su posición hegemónica sobre el Mediterráneo trajo consigo riquezas, prosperidad y nuevas costumbres, especialmente por el influjo y admiración que siempre tuvo Roma del mundo griego.

Se puede decir que entre finales de la República y primeros siglos del Imperio, la sociedad romana se erotizó, la prosperidad, el comercio, trajo consigo un estilo de vida refinado, lujoso, se cantaba a la vida, al amor, las mujeres abandonaron su antiguo papel de sumisas amas de casa y tomaron mucha relevancia en la sociedad, se produjo una cierta liberalización de la mujer, también de las costumbres. Lo que antaño se hacía en el interior del hogar, ahora se hacía públicamente.

La lujuria, el desenfreno, la pasión, la perversión, la corrupción de las viejas costumbres, se había instalado en el seno de la sociedad romana.


La decadencia romana, Thomas Couture

Y esto era según muchos escritores el origen de la crisis romana, las primeras grietas sobre ese gran edificio que fue el Imperio Romano.

Como bien señala Blázquez "con la expansión romana el llamado vicio griego se extendió por toda la sociedad romana. La homosexualidad de tipo griego se generalizó en Roma ya en la época de Catulo. Se extendió la costumbre del muchacho favorito, o la pandilla de jóvenes esclavos. Se planteó el problema de tener jóvenes libres o de buenas familias, y de convertir los gimnasios en escuelas de aprendizaje amoroso. En la realidad, el amor a los muchachos nobles estuvo tan extendido como en Grecia. La homosexualidad era muy frecuente en las escuelas en época de Horacio. Estaba admitida. Lo que estaba mal visto era la posibilidad en el acto amoroso de los muchachos libres. Los padres se informaban de en qué gimnasio los hijos libres corrían más peligro. El amor a la griega no era un resultado de la helenización de Roma. En Roma, el amor a los muchachos no fue un problema sexual, sino ético."

Relieve romano. Pedagogo y sus alumanos. S. III a.C.

Un cambio de la moral influenciado por el éxito del pensamiento epicúreo, una visión de la vida hedonista, en una búsqueda constante del placer.


Pero, poco a poco, el aburrimiento fue invadiendo invadido el alma romana, este cambio de paradigma había sumida a los ciudadanos romanos en una vida regalada, lujosa, pero sin ningún tipo de aspiración vital. La religión oficial no ofrecía una respuesta capaz de paliar esa angustia vital. Si lo comparamos, se vive una situación similar a la que ya relatamos en este post sobre el Japón de época Edo, donde una burguesía y una clase media adinerada, sin posibilidad de participar en la política, se refugió en el mundo del placer, en los llamados mundos flotantes.
Busto de César Augusto.

Dentro de este contexto, no nos puede extrañar que Augusto promulgase toda una serie de leyes, las famosas "LEX IULIAS", para intentetar recuperar los tradicionales valores de la familia romana, especialmente preocupado por la baja natalidad dentro de las familias romanas y la preeminencia de esclavos y libertos en la sociedad.

Por todo ello, promulgó una serie de leyes (sin mucho éxito) que buscaban fomentar el matrimonio (Lex Iulia de Maritandis Ordinibus), y regular la moral sexual de sus ciudadanos (Lex Iulia de Adulteriis Coercendis), castigando el adulterio, el estupro y dificultando el divorcio.

Aunque no parece que estas leyes afectasen directamente a la homosexualidad, ya que la bisexualidad no afectaba directamente a la natalidad, ni era vista como una práctica vergonzante en esa época.

La homosexualidad en esta época no era contraria a la moral.


Por lo que nada mejor que citar a Horacio, que encarna todos estos valores de la nueva Roma, hijo de un liberto, educado en las corrientes filosóficas epicúreas y coetáneo de Augusto cantaba en uno de sus poemas:

"Ya no me gusta, como antes, escribir pequeños versos sobre el violento golpe que me asestó el Amor, el Amor que se ensaña consumiéndome sobre todo por los muchachos de cuerpos delicados y por las jovencitas"
- Horacio, Epodos, X

Pero si traemos a colación estas leyes augusteas sobre la moral sexual es por dos motivos:
- Primero, y muy importante, casi revolucionario, estas leyes venían a sancionar públicamente relaciones interpersonales que hasta ahora se resolvían en la intimidad del hogar. Es decir, el Estado, el derecho público, tenía capacidad para entrometerse en la vida privada de sus súbditos, por lo que no nos puede extrañar el fuerte rechazo que provocaron estas leyes.
- Segundo, todo este corpus jurídico fue acompañado de una campaña de adoctrinamiento que vino a reforzar el pensamiento estoico. Por lo que, progresivamente, gran parte de la sociedad romana, fue asimilando gran parte de los principios morales que pregonaba esta doctrina.

Mosaico romano.



3.- LA CONDENA DE LA PASIÓN: EL ESTOICISMO.

Y así llegamos a esa tercera fase, que se mueve alrededor del siglo II d.C., con la búsqueda de la regeneración moral de la sociedad romana, impulsada especialmente desde un movimiento filosófico, el estoicismo. Con la llegada de las crisis parece que la solución siempre suele ser la misma, aludir a los valores fundamentales de la antigua patria... y eso hicieron los romanos. Un buen número de filósofos, intelectuales e incluso emperadores, no dudaron en intentar reconducir a la sociedad romana bajo unos nuevos valores morales y sexuales.

*Cambios políticos, morales...
 
Estos cambios morales vinieron de la mano de un importante cambio político e incluso mental se podría decir, ahora Roma ya no era una república entre iguales, el pater familias no era ya un poderoso señor dueño de sí mismo, libre de someter a su autoridad (y a su sexualidad) a cualquier persona de un rango social inferior. 

Bajo el Imperio, esos antiguos y poderosos señores estaban al servicio del emperador, esa mentalidad que había caracterizado a los romanos, la de poseer, dominar, la de conquistar... se había diluido, lo que antiguamente era orgullosos linajes familiares, ahora se habían transformado en simples funcionarios de un aparato burocrático al servicio del Imperio.

Boda Aldobrandini. Siglo I a.C. Roma. Museos Vaticanos

Con las primeras crisis del Imperio nacía un nuevo hombre romano, y con él una nueva moral sexual, estaba perdido y necesitaba encontrarse a sí mismo, este nuevo hombre necesitaba aferrarse a algo nuevo, y encontró su respuesta, en la revisión de las antiguas corrientes filosóficas (neoplatonismo, neopitagorismo, estoicismo, escepticismo) y las respuestas que le ofrecían las nuevas religiones mistéricas. 

Los esclavos, ya no eran simples objetos, también eran personas; la mujer ya no debía obediencia ciega a su marido, ahora era un igual; el matrimonio ya no era un simple acuerdo económico, estaba naciendo el mito del amor conyugal; nuestra actual idea de lo que es el matrimonio, por lo que la infidelidad conyugal por parte del marido ya no era vista como algo aceptable, tampoco la homosexualidad.


... y sexuales.

Todo esto se traslada al campo de la moral sexual. En los períodos anteriores cada clase social estaba sujeta a su propia moral sexual. En este nuevo período, estoicos, primero; y cristianos, después, pregonarán que la moral sexual tiene que ser igual para todos, ya seas esclavo, liberto o ciudadano romano. Pero extendiendo la moral sexual restrictiva que imperaba en las clases bajas o populares a las clases dirigentes romanas.

La prudencia y la moderación son los valores máximos que han de gobernar la vida, la casa y la sexualidad de este nuevo hombre. La abstinencia sexual fue puesta en valor por esta nueva moral, apoyada en comentarios de médicos y filósofos. Todo ello les encaminará a ensalzar la monogamia, la fidelidad, cambiando la forma de entender el sexo y el placer.

 Escena de matrimonio. Casa de la Farnesina. 21 a.C. Roma. Museo de las Termas

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*Para todos aquellos que quieran profundizar en estos cambios transcendentales en la moral de la sociedad romana, en los siguientes post hablamos de ellos desde diferentes perspectivas:
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Con bien resumen E.Cantarella en su libro 'Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo':
[...] la moral sexual romana se había transformado de una bisexualidad de estupro en una heterosexualidad de reproducción. La sexualidad tardo-pagana, en otros términos, tendía a limitarse a las relaciones matrimoniales. La castidad (fuera del matrimonio) se había convertido en una virtud. Los matrimonios se multiplicaban. Las relaciones matrimoniales habían cambiado: los esposos debían amarse. Había nacido, en suma, la "moral de pareja".

Este discurso, que después será aprovechado por el cristianismo, se ve muy bien reflejado la obra de Apuleyo 'De Platonae', ya que distingue varios grados de amor: el amor de las almas sombrías que "son movidas por el deseo de gozar de unos cuerpos y aplacar su ardor a través de la voluptuosidad", y el amor de las albas buenas que ayuda "a la gente de bien a ser mejores y más eminentes". Uno es el amor terrenal, indigno, sucio; el otro es el amor divino, promovido por la razón.

¿Os va sonando a algo este discurso? El estoicismo irá abriendo camino a muchos de los dogmas cristianos: la lucha entre la carne y el espíritu, la condena a la pasión, la exaltación de la virtud, de la templanza, de la continencia sexual, incluso la condena al placer sexual

Así, de manera progresiva se irá instaurando una censura moral contra la homosexualidad. Un buen ejemplo de ello son los astrólogos de época bajoimperial, como Manilio o Fírmico, cuya visión de la homosexualidad empieza a ser bastante negativa:

"Si esta conjunción se produce en los signos trópicos, entonces toda la impureza de la impudicia se desarrolla en el cuerpo afeminado de los hombres experimentando los ardores de la sensualidad femenina, mientras en el naufragio de su honor y de su renombre, se ven manchados por una impureza deshonrosa".
- Fírmico, Libro VI. 
 
Mosaico romano con motivos astrológicos. S.III d.C.


4.- La condena a la homosexualidad: el cristianismo

Como vemos el cristianismo se apropió del discurso pagano para difundir con mayor facilidad su fe, además el gran acierto del cristianismo es que supo llegar a todos los sectores de la sociedad, desde los más humildes a los grandes emperadores.

No hace falta decir que impuso desde el principio una moral sexual estricta y exigente, condenando toda actividad sexual fuera del matrimonio, y sólo permitida bajo fines reproductivos. Por lo que la homosexualidad fue considerada muy pronto como uno de los mayores pecados.


"Sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por unas relaciones contra natura. Y los hombres, abandonando las relaciones naturales con la mujer, se consumieron en pasiones los unos por los otros, hombres que hacen con otros hombres cosas infames, recibiendo en sí mismos el pago que cumple su extravío"
- Pablo, Epístolas a los romanos.

En cuanto a la homosexualidad, aunque antes del siglo IV d.C., no hubo ninguna disposición específica sobre ella, todo parece indicar que su práctica se fue castigando con más severidad con el paso de los años.

Mosaico de Justiniano.
Basílica de San Vital (Rávena)
Filipo el Árabe, en el siglo III intentó prohibir la prostitución masculina sin mucho éxito. Más tarde, los hijos de Constantino parece ser que promulgaron leyes que castigaban la homosexualidad pasiva con la castración. Con Teodosio I (390 d.C.) se condenaba a los prostitutos masculinos a expiar en las llamas la gravedad de sus pecados. Teodosio II hizo extensible este castigo a todos los homosexuales pasivos, fuesen prostitutos o no. Hasta llegar a Justiniano, quien en el año 533 d.C., legisla oficialmente la pena de muerte a todos los homosexuales, ya fuesen activos o pasivos, ya que no sólo ofendía a los hombres sino también a Dios.

Como señala Jean-Noel Robert en su magnífico "Eros romano": "Por vez primera la homosexualidad estaba claramente presente en un texto constitucional como un crimen contrario a la religión, que ofendía a Dios".

La Iglesia dividió la moral entre lo puro y lo impuro, y todo aquello que era considerado impuro caía en una prohibición radical, y no sólo condenaba a los pecadores a una eternidad en el infierno, sino que según iban acaparando el poder, fueron imponiendo sus creencias bajo el peso implacable de la ley.

El cristianismo condenó a los hombres, durante miles de años, a reprimir su sexualidad, otorgándole una visión negativa a su cuerpo, a su sexualidad, a su placer, a sus sentimientos. 






BIBLIOGRAFÍA

ÁNGELA, ALBERTO; “Amor y sexo en la Antigua Roma”. La esfera de los libros. Madrid, 2015.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; El mundo amoroso de Catulo y de la Roma de finales de la República, Gerión, 2007, Vol. Extra 277-310.


CANTARELLA, E.; Según natura: la bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991.

GRIMAL, P.; El amor en la antigua Roma, Ed.Planeta 

MARCIAL, Epigramas Eróticos,Aldebarán, 2000.

VEYNE, P.; La Homosexualidad en Roma, en: Sexualidades Occidentales, Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1987, pp. 51 – 64

MACÍAS VILLALOBOS, C.; La homosexualidad y las conductas sexuales pervertidas desde la perspectiva de la astrología antigua,  Minerva: Revista de filología clásica, Nº 19, 2006, págs. 215-246