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sábado, 12 de agosto de 2023

Los gabinetes secretos de la Nobleza española

4.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa
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  Los gabinetes reservados de la nobleza hispánica:

Esta temprana afición de la nobleza por los gabinetes secretos se confirma con la colección que creó el polémico secretario de Felipe II, Antonio Pérez, que en muy poco tiempo fue capaz de acumular una gran fortuna e invertir parte de ella en decorar una sala reservada, de claro carácter erótico, en su residencia urbana cerca de Atocha, donde se podían contemplar joyas de la pintura universal como el 'Adán y Eva' de Tiziano o varios de los famosos 'Amores de Júpiter' de Correggio.

Adán y Eva, de Tiziano.
Museo Nacional del Prado.

Por otro lado, algunos de los nobles enviados por la Corona a los distintos territorios europeos aprovecharon su estancia en el extranjero, lejos de la mirada inquisitorial, para formar sus propias pinacotecas.

Sabemos que el VI conde de Monterrey, embajador en Roma y virrey de Nápoles, o el I Marqués de Leganés, gobernador en Flandes, fueron grandes coleccionista de arte, existiendo entre sus posesiones destacados desnudos femeninos. El susodicho Marqués de Leganés, logró reunir una colección de más de 1000 lienzos, reservando una sala de su palacio de Morata de Tajuña exclusivamente a aquellos cuadros con representaciones de mujeres desnudas.

Contamos además con el excelente trabajo del profesor García Cueto, "La pintura erótica en las colecciones aristocráticas madrileñas de la segunda mitad del siglo XVII", donde se nos desvelan tres pinacotecas nobiliarias en el Madrid del siglo XVII con un alto componente erótico, como fueron la del marqués del Carpio, la del almirante de Castilla y la del marqués de Castel Rodrigo.

Gracias al inventario realizado en su momento a estas colecciones, sabemos que los Almirante de Castilla, tanto padre como hijo, cultivaron un gusto muy desarrollado por las obras de arte, manteniendo una inmensa pinacoteca ordenada en diferentes estancias y habitaciones de manera temática, por lo que sabemos que existieron dos habitaciones destinadas a albergar únicamente obras de desnudos, tanto mitológicos como bíblicos, entre los que destacaban una Diana desnuda, un rapto de Proserpina, una Bacanal, una Betsabé en el baño y alguna que otra Venus.

Pero si hay que destacar dos gabinetes reservados estos son el del Marqués del Carpio y el de Manuel Godoy, ya que ambos parecen tener una clara intencionalidad erótica, es decir, su pasión por las pinturas de desnudos iba mucho más allá de un mero placer coleccionista o de una simple moda pasajera.

Sus gabinetes fueron creados para deleitar los sentidos y cargar esas estancias de un ambiente erótico para desatar la pasión amorosa de sus visitantes.



El palacete del amor del Marqués del Carpio


El marqués del Carpio, más conocido como don Gaspar de Haro y Guzmán fue uno de los más destacados coleccionistas de arte de su tiempo, logrando atesorar más de 3.000 lienzos. A esto hay que sumar una vida personal algo libertina y disipada, salpicada por escándalos de índole sexual.

Por lo que el marqués contaba con todos los ingredientes para formar una de los gabinetes secretos más importantes de todos los tiempos, más aún, si sabemos que la joya de su corona, era nada más y nada menos que la excepcional y trasgresora 'Venus del espejo' de Velázquez.

Venus del espejo, de Diego Velázquez.
National Gallery, Londres.

Además, también sabemos que el marqués acondicionó un pequeño palacete en Huerta de Sora, para instalar allí a sus diferentes amantes y convertir ese espacio en su refugio para sus aventuras extraconyugales, por lo que no dudó en decorarlo con evidentes motivos sensuales, tal y como sugieren las descripciones de varios de sus techos pintados al temple, por lo que algunas de sus estancias tuvieron que ser toda una "exaltación visual del amor".


El gabinete de Manuel Godoy


Aunque, sin duda, el gabinete nobiliario más famoso de todos los tiempos fue el del extremeño Manuel Godoy, válido de Carlos IV, y uno de los personajes más poderosos su época. Quien gracias a su creciente fortuna, su influencia y su desmedido poder fue capaz de atesorar en su colección privada más de 1000 pinturas, repartida entre sus numerosos palacios y mansiones.

Pero si lo traemos a este blog es porque en unos de sus palacetes de Madrid, el conocido como Palacio de Godoy, albergó uno de los mejores gabinetes de desnudos de la historia del arte. 
 
Sabemos que adquirió de manos de la XIII duquesa de Alba dos de los desnudos más controvertidos de su época: 'La Venus del espejo' de Velázquez y 'La escuela del amor' de Correggio.
 
LA MAJA DESNUDA

Pero su fascinación por la pintura de carácter erótico iba mucho más allá, ya que no dudó en encargar uno de los cuadros más polémicos de todos los tiempos a otro genio de la pintura. Estamos hablando de 'La maja desnuda' de Francisco de Goya, un cuadro envuelto en continúas polémicas y debates: ¿quién lo encargó?, ¿quién es la mujer representada? ¿cuándo se pintó?. Nosotros nos sumamos a la teoría de que el lienzo fue un encargo de Godoy a su protegido Francisco de Goya, un cuadro sólo para su disfrute personal, ya que la mujer retratada era su joven amante Pepita Tudó.

Las Majas de Goya.

 

Pero este lienzo va mucho más allá de cualquier representación anterior, ya vimos en anteriores post, cómo aquellos cuadros con desnudos de mujeres habían despertado cierto rechazo por parte de las autoridades oficiales, pero artistas y mecenas escudándose en la representación de temas mitológicos o bíblicos habían podido explorar la sensualidad del cuerpo femenino.

Pero es ahora, la primera vez en la historia del arte, donde se representa una mujer desnuda mostrando el vello púbico, sin más, sin ningún tipo de trasfondo bíblico o mitológico, una mujer, sensual, altiva y desafiando con la mirada al espectador, haciendo de este cuadro una de las obras más eróticas y sensuales de todos los tiempos.

¡Hay que imaginarse el asombro que tuvo que causar dicha representación en su tiempo!


Así pues la existencia de su gabinete privado vendría confirmado por las numerosas visitas que por allí pasaron, como la del grabador Pedro González de Sepúlveda de quién obtenemos la primera referencia sobre la existencia de 'La maja desnuda': "colgaba allí en un «gavinete interior» junto con otras Venus, una desnuda de Goya pero sin divujo ni gracia en el colorido".

Por lo que Godoy, siendo el personaje más poderoso de su tiempo, no tuvo ningún reparo en mostrar abiertamente este comprometido gabinete a amigos y conocidos, decorado con algunas de las más hermosas y sensuales Venus realizadas por pintores de la talla de Velázquez o Tiziano. 

Además todo parece indicar que Godoy se guardaba una sorpresa final para sus visitantes...

Es muy probable que 'La maja vestida' estuviese sobrepuesta sobre 'La maja desnuda', y mediante la activación de algún mecanismo de poleas, la primera maja se deslizase para descubrir a la maja desnuda.


Pero en 1808, tras el desastre de Trafalgar y la invasión de las tropas napoleónicas, estalla el Motín de Aranjuez, produciéndose la caída de Godoy, a quién el pueblo señaló como el gran culpable de la situación del país. Gran parte de sus bienes fueron saqueados, y su pinacoteca fue confiscada tanto por parte del Estado como por tropas napoleónicas.

Como dato curioso, y para poder comprender el peso que ha tenido la Iglesia en nuestro país, apuntar que su pinacoteca, una vez confiscada, fue revisada por la Santa Inquisición (vieja enemiga de Godoy), catalogando muchas de sus obras como obscenas. Su poder era tal, que hicieron comparecer ante sus tribunales al mismísimo Francisco de Goya, todo un pintor real, para interrogarle entre otras cosas por sus majas. Aunque poco más se sabe de este asunto, ya que gracias a la mediación de algún personaje influyente el caso fue sobreseído...

Pero las majas, y otras pinturas indecorosas, fueron enviadas a la real Academia de Bellas Artes de San Fernando, permaneciendo enclaustradas, lejos de miradas indiscretas hasta prácticamente el siglo XX.

Conclusión

Como hemos podido comprobar a lo largo de esa serie de post parece que hubo una cierta tendencia entre la aristocracia cortesana madrileña a crear "gabinetes secretos" o como mínimo a coleccionar obras de artes con una alta carga de erotismo. Seguramente los motivos de cada persona fuesen distintos: desde los más puristas del arte que solo querían coleccionar obras de arte, pasando por aquellos que buscaron en los temas mitológicos dar esplendor y solera a sus casas, hasta los nobles más libertinos que no dudaron en crear auténticas salas de placer visual hedonista, ya fuese para presumir con sus amistades más íntimas, o para dar rienda suelta a sus más hondas pasiones o perversiones.




BIBLIOGRAFÍA


GARCÍA CUETO, D.; La pintura erótica en las colecciones aristocráticas madrileñas de la segunda mitad del siglo XVII, Visiones de pasión y perversidad / coord. por Víctor Manuel Mínguez Cornelles, Inmaculada Rodríguez Moya, 2014, págs. 40-57
GEORGE, B., Las lágrimas de Eros, Barcelona, Tusquets, 1997.EDWARD, L., Sexuality in Western Art, Londres, Thames and Hudson, 1991.
MORÁN, M. y CHECA, F., El coleccionismo en España, Madrid, Cátedra, 1985.
PORTÚS, J. La Sala Reservada del Museo del Prado y el coleccionismo de pintura de desnudo en la Corte española, 1554-1838, Madrid, Museo del Prado, 1998.
VV. AA., El desnudo en el Museo del Prado, Madrid y Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado y Círculo de Lectores, 1998.


[En Internet]

La colección de arte de Godoy en
https://art-y-cultura.blogspot.co.uk/2015/06/la-coleccion-de-arte-de-godoy-digna-de.html

viernes, 25 de mayo de 2018

Los Alumbrados Extremeños: Sexo, lujuria y espiritualidad en el siglo XVI


En la entrada de esta semana os vamos a presentar a los Alumbrados, un movimiento religioso herético que se desarrolló a principios del siglo XVI en pequeñas ciudades de Castilla, y que rápidamente se extendió a amplias zonas de Andalucía y Extremadura. Y aunque al principio se tuvo por un movimiento aislado, su rápida extensión y sus doctrinas, con ciertas semejanzas a las del protestantismo, hizo que la Inquisición interviniese con mano de hierro.

Este tipo de movimiento religiosos reformistas, solían basarse en una interpretación personal de las Sagradas Escrituras, obviando en muchos casos los tratados teológicos "oficiales" de los padres de la Iglesia.


Por lo que eran considerados un peligro por parte de la Iglesia oficial, ya que eran fuente de peligrosas desviaciones teológicas, al rechazar  numerosos dogmas oficiales de la Iglesia de Roma

The Covenanters' Preaching, pintura de George Harvey

Estos movimientos fueron bastante frecuentes a lo largo de la historia, aunque fue en esta época de finales de la Baja Edad Media y principios de la Edad Moderna, cuando eclosionaron por toda Europa, surgiendo grupos de toda clase y condición, desde aquellos que predicaban la pobreza más absoluta, a otros que no dudaron en formar comunidades al más estilo "hippie", donde se fusionaban la religión y el amor libre.

Y aunque normalmente la Iglesia acusaba a estos movimientos herejes de todo tipo de injurias y delitos, poniendo especial hincapié en los terribles delitos sexuales que cometían una u otra secta. Como mejor ejemplo de todo ello podéis ver nuestro post dedicado a sectas cristianas acusadas de organizar orgías durante la Edad Media.


LOS ALUMBRADOS


Estos grupos religiosos surgieron al reunirse pequeños grupos de laicos (conventículos) que leían y estudiaban la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, y daban una interpretación personal de las escrituras, obviando los tratados teológicos de los padres de la Iglesia.

Los alumbrados predicaban la completa pasividad, el abandono, el "dejarse al amor de Dios", por lo que a su personalísima interpretación de la Biblia había que sumar la extravagancia de algunos de sus líderes que animaban a sus fieles a adoptar ciertas actitudes morales aberrantes.

Pensaba que el amor de Dios era tan grande que no hacía falta cumplir las rigurosas y tediosas reglas externas que imponía la Iglesia Católica, por lo que rechazaban sus ritos y ceremonias, sus sacramentos, la reverencia a las imágenes, la penitencia, ... En definitiva, no había que temer el castigo de Dios a ciertas actitudes porque Dios era todo amor.


 

Este tipo de doctrina daba alas a saltarse, y con mucha facilidad, los estrictos dogmas sexuales y morales impuestos por la Iglesia. 


Algunos de estos movimientos iluministas de la Edad Media, así como algunos de los alumbrados españoles, aducían que sus almas habían alcanzado la perfección absoluta, por lo que eran incapaces de pecar, por lo que promovieron una escandalosa promiscuidad sexual:

"Nada en las obras de un hombre se debe a él. El que reconoce que Dios hace en él todas las cosas no peca, pues no debe atribuirse a si mismo sino a Dios lo que hace. Uno puede estar unido con Dios de tal forma que haga lo que haga no puede pecar".


Maqueta del Auto de Fe celebrado en Llerena en 1579.
Museo de Historia de Llerena.

Normalmente estos grupos estaban dirigidos por un confesor que se rodeaban de un círculo de mujeres, aunque no faltaron grupos de alumbrados dirigidos por beatas. Estos párrocos aprovechaban su posición para cometer delitos de solicitación, aunque como ya vimos en este post, este delito estuvo muy extendido en todo el cuerpo de la Iglesia.

Así conocemos el caso del licenciado Jorge Belmar que durante el acto de confesión "alzaba las faldas a las muchachas, las enseñaba sus partes vergonzosas, metía manos en sus pechos, ..., con el pretexto de asegurarlas que en realidad era Nuestro Señor quien las tocaba".

Detalle del 'Éxtasis de Santa Teresa',
de Bernini, Roma.
Otras de las excusas esgrimidas por estos alumbrados para promover la promiscuidad sexual era proclamar que el nuevo Mesías nacería del fruto de una relación entre el clérigo de turno y alguna de sus doncellas.

También estaban aquellos que veían el placer como un don de Dios, y que a través del goce carnal era más fácil que el espíritu alcanzase la divinidad. Esta idea, más que una excusa barata para tener sexo, esconde en realidad una corriente filosófica que puede verse en numerosas religiones, donde la espiritualidad, el goce y la pasión están íntimamente relacionados, como algunas corrientes sufistas dentro del Islam o si quieren algo más palpable, los mismísimos poemas de Santa Teresa de Jesús, que muchos han querido ver como una descripción perfecta del orgasmo.


Expansión del movimiento de los Alumbrados

Muchos autores han querido justificar el éxito de este tipo de movimientos esgrimiendo toda clase de argumentos: desde la escasez de varones por la alta emigración al Nuevo Mundo a la represión sexual a la que estaba sometida la mujer. Aunque la casusa más probable seguramente se debiese al excesivo número de clérigos sin ningún tipo de formación, ni tan siquiera vocación, que aprovechando su posición de poder, en especial en estas comunidades rurales, no dudaron en calmar sus apetitos sexuales.


Persecución contra los Alumbrados


Estos alumbrados en un principio no despertaron demasiado interés a los tribunales de la Inquisición, ya tenían bastante trabajo persiguiendo a otros herejes, judíos, sodomitas,....

Fue la incansable labor de un fraile extremeño, de nombre Alonso de la Fuente, quién alertado por los ritos y blasfemias de estos grupos, denunció, una y otra vez, a sus integrantes ante los tribunales de la Inquisición. 


Juan de Ribera, de
Luis de Morales
Como en un principio estos grupos de alumbrados contaban con el favor de Juan de Ribera, obispo de Badajoz, las quejas de Fray Alonso fueron vanas. Pero él no cesó en su empeño de demostrar el peligro de esta herejía, por lo que aprovechó un viaje que le llevó a las cercanías de Madrid para trasladar una serie de informes y memorias al propio Felipe II, donde denunciaba el comportamiento inmoral de estos Alumbrados y de paso aprovechaba para arremeter contra el obispo de Badajoz, de quien decía que:

"...en muy breve tiempo fue convertido a la opinión de los Alumbrados, y le hicieron tan de su mano que, fiándose enteramente de ellos, les cometía todo el gobierno de sus iglesias haciéndoles grandes favores."  

Aquí os dejamos con el extracto de uno de esos memoriales enviados a Felipe II, fechado en diciembre de 1575, donde denunciaba el comportamiento libidinoso de esa secta, aunque más parece el testimonio fruto de su calenturienta imaginación:

“Se aprovechan de la magia para alcanzar las mujeres y aprovecharse de sus cuerpos, para el cual efecto les ayuda el demonio grandemente, el cual viene a las mujeres y las enciende terriblemente en deseos de carne con tan grande opresión, que las hace ir rabiando a sus maestros a pedir la medicina de aquellas grandes tentaciones porque ninguna otra persona puede remediarlas. Y los dichos maestros aplican el remedio natural tratando con las tentadas deshonestamente, y dándoles a entender que no es pecado, porque aquellas obras carnales llaman regalos de gente espiritual, y que haciendo aquellas cosas con necesidad espiritual no es ofensa de Dios”.
 - Memorial que fray Alonso remitió a Felipe II.


Se puede decir que su afán perseguidor de Alumbrados fue una obsesión que le acompañó toda su vida, yendo de pueblo en pueblo, advirtendo sobre los peligros de esta secta y denunciando a toda persona sospechosa de iluminismo, hecho que le acarreó granjearse numerosas enemistades. Incluso, no dudó en acusar de alumbrados a los más ilustres representantes de la mística española como a Teresa de Jesús, Juan de Rivera y Juan de Ávila.

Aunque su enfermiza insistencia dio sus frutos, y finalmente la Inquisición se puso manos a la obra, reveló de su cargo a los antiguos inquisidores del Tribunal de Llerena que no habían escuchado las denuncias de Fray Alonso y organizó unos espectaculares autos de fe que acabaron para siempre con este movimiento.

La fecha del más famoso de todos ellos fue el 14 de Junio de 1579, en la población extremeña de Llerena, donde se asentaba uno de los tribunales inquisitoriales.



En la plaza se montó: Un tablado donde se llevó a cabo la ceremonia, un palco para los asistentes de alto rango, tribunas para reos y balcones engalanados.

Los Autos de Fe


Recordar que los Autos de fe eran un espectáculo sin igual, en una época donde no había mucha diversión estos juicios públicos eran un gran reclamo para la población, como bien atestiguan los informes de la época.

Pero este auto superaba a casi todos los de la época, no sólo por el gran número de sentenciados, más de 50 personas, sino porque muchos de ellos eran alumbrados o iluminados, por lo que este auto de fe atrajo a curiosos de todos los rincones del reino.

La Cruz verde y el estandarte de la Inquisición se colocaron en un lugar privilegiado.

La ciudad se engalanó para recibir a tantos visitantes, viéndose sobrepasada a la hora de acoger a tantos vecinos llegados de diversas regiones del reino, ya que la afluencia de forasteros desbordó la capacidad de mesones y fondas de las poblaciones cercanas. Incluso tuvo que desatender a numerosos compromisos, ya que los palcos de honor, muy solicitados en este tipo de espectáculos, estaban otorgados a personajes principales de la sociedad.

Como anécdota, que ilustra el éxito de convocatoria que tuvo este Auto de Fe, explicar que la ciudad permitió los días y noches previos al juicio público, la celebración de fiestas y reuniones nocturnas, donde no faltaron pucheros y calderetas regados con abundante vino. Fiestas y romerías nocturnas que se habían prohibido los años anteriores porque precisamente ¡¡eran habituales entre los alumbradistas!!

El día del auto la plaza de Llerena está abarrotada y es que el Auto de Fe prometía un espectáculo sin igual, ya que durante todo el día desfilarían reos y condenados de toda clase y condición, expuestos a la vergüenza y escarnio público, para regocijo del público allí concentrado.


Por lo que tras la misa y el largo sermón de inicio fueron apareciendo los penitenciados, primero aquellos acusados de diversos delitos contra la fe, como la blasfemia u actos contra la ortodoxia cristiana. Todos se vieron obligados a abjurar en público sus pecados, es decir, reconocerlos y arrepentirse públicamente de ellos. Algunos también se vieron sometidos a tandas de azotes, y los casos más graves iban acompañados de condenas de destierro o multas si el personaje era rico.

Los reos vestidos con el san benito y escoltados por soldados y sacerdotes en la tribuna.
Tras un descanso para comer y coger fuerzas hicieron entrada un grupo de reos acusados de poligamia, delito más grave y acompañado casi siempre de azotes y destierros temporales. Hasta que finalmente, y para última hora de la tarde aparecieron los alumbrados, el plato fuerte del día. La mayor parte de ellos fueron sometidos a tormento, es decir, torturas, y condenados a varios años de galeote, una de las peores condenas que te podían caer en aquella época.

Tras estos ejemplarizantes juicios, el fenómeno de los Alumbrados desapareció, quedando para la historia sus leyendas e historias repletas de pasión carnal, lujuria y sexo desenfrenado.


Extractos del Auto de Fe de Llerena de 1575:


Para finalizar traemos algunos de los extractos de la relación de delitos que fueron leídos públicamente durante el Auto de Fe celebrado en Llerena en el año de 1575, ya que resumen a la perfección los principales delitos a los que fueron acusados estos Alumbrados:

"1. Los alumbrados de Estremadura eran clerigos sacerdotes y algunos predicadores, no tenian beneficio ni renta sino lo que les daban las mugeres con quien trataban, trayan por officio yr por los pueblos enseñando su doctrina a moças donçellas diciendo que las biejas eran duras para recibirla.

2. Mandaban a todas se confesassen con ellos generalmente diciendo que era necesaria la confesion general.
3. Procuran por todas vias que estas mugeres siendo solteras no se casen ni entren monjas sino que se hagan beatas diciendo ser mejor estado.

8. (...)Hay algunas beatas destas que haziendo esta oración y contemplación ven vanas visiones, oyen ruidos y voçes, reciben grandes miedos y temores, no pueden ver imagenes, ir a la iglesia, oir sermones, ni cosas de devoción, diciendo que están tan llenas de Dios que no les cabe mas, les parece que Christo en quien están contemplando les aparece en figura de hombre y con el vienen a tener grandes tentaciones de carne y realmente les parece que pasan con el tocamientos deshonestos hasta tener polluciones.

A esto dan también ocasión lo que sus maestros les enseñan, que lo contemplen hecho hombre y se ajusten con él poniendo boca con boca y los demás miembros y le digan palabras regaladas y amorosas, como carne de mi carne, hueso de mis huesos, y mirando al crucifixo de bulto aunque sea en la yglesia les parece que ven que el mismo crucifixo las convida a deshonestidades lebantando sus verguenzas por debajo del paño (...).

10. Estas mugeres, luego que se confiesan con ellos, les cobran una afición estraña que se pierden por ellos y les vienen grandes tentaciones de carne con ellos, y estando con aquellas bascas y rabias, les han a buscar, y ellos las besan y abraçan, y meten las manos en los pechos, y sobre el coraçón dándoles a entender y diciendo que aquellos tocamientos no son pecado, que los haçen por alegrarlas, consolarlas y ayudarlas, para que puedan llevar aquellos sentimientos, con lo qual ellas sienten grande alibio y consuelo para aplacar aquellas rabias. 

Y diçen algunos que hacen aquello, contra su voluntad, solo por mortificarse, que no sienten deseo carnal ni deleite, y algunos pasan adelante en estos tocamientos metiéndoles la lengua en la boca y tocándoles en las partes vergonçosas y echándose en la cama desnudos con ellas.

11. Entre ellos y ellas pasa otro sentimiento estraño que andando con aquellos ardores y fuegos que algunas veces llega a tanto que (..) si se llegan los unos a los otros se encienden y ponen fuego (...) y otras veçes con deseo de tener aquel encendimiento (que dicen es devoción) y comunicación se vienen a llegar una muger con otra desnudas en la cama en tanta manera que se abraçan y besan y meten la lengua en la boca y juntando las partes vergongosas vienen a tener pollución."
- Relación de las proposiciones de los alumbrados de Llerena que se castigaron
el año 1575



Si los acusados habían fallecido en las cárceles durante la fase de interrogatorios se colocaba una efigie en su representación con un rótulo con su nombre y el delito cometido.

Conclusión


Como conclusión, recoger las reflexiones de Manuel Maldonado que realiza en su blog sobre la Historia de Llerena donde nos relata que a pesar de la fama de este Auto de Fe, todo ello se trató más bien de un montaje impulsado por el Santo Tribunal desde Madrid, un acto de propaganda, una demostración de poder de la Inquisición, un aviso a navegantes ante cualquier desviación de la doctrina oficial de la Iglesia.

Por ello, no nos puede extrañar que en un principio el Obispo de Badajoz e incluso el Tribunal de Llerena hiciesen oídos sordos a las continuas denuncias de Fray Alonso. Por lo que a pesar de la fama que adquirió la secta de los Alumbrados, no puede asegurarse su existencia histórica como un grupo organizado, sino más bien fueron un grupo de sacerdotes que "soportaban mal las exigencias del celibato y la castidad clerical", por lo que aprovecharon una particular interpretación de las escrituras para arrimar el ascua a su sardina.

Pero ante la tensa situación que se vivía en Europa por la reforma protestante, que precisamente permitía romper con la castidad clerical, el Santo Oficio decidió cortar por lo sano cualquier atisbo de reformismo, y a través de este auto ejemplarizante poner sobre aviso a cualquier otro párroco o sacerdote dispuesto a tomarse con ligereza los mandamientos morales de la Iglesia.


Bibliografía

[En Internet]

Manuel Maldonado, 'Llerena y los alumbrados' en
http://manuelmaldonadofernandez3.blogspot.com.es/2009/02/llerena-y-los-alumbrados.html

 Israel J. Espino en 'La depravada secta de los alumbrados' en
http://www.extremaduramisteriosa.com/la-depravada-secta-de-los-alumbrados y
http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2016/11/07/los-alumbrados-sexo-hostias-y-posesion/

 [Obras]

Huerga, Á.; Historia de los alumbrados (1570-1630), Fundación Universitaria Española, 1994.

Santoja, P.; Las doctrinas de los alumbrados españoles y sus posibles fuentes medievales, DICENDA. CUadernos de Filología Hispánica, 2000, 18, 353-392.

Sánchez Ortega, Mª.H.; La mujer y la sexualidad en el Antiguo Régimen, Akal, 1992.

sábado, 25 de febrero de 2017

La sala secreta del Museo del Prado

Las 'Salas Secretas' de los Museos:
1.- Gabinete de Objetos Obscenos de Nápoles
2.- British Secretum, el armario 55
3.- Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna
3.1.- La Sala Secreta del Museo del Prado
3.2.- Los gabinetes reservados de los nobles
4.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa
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La Sala Secreta del Museo del Prado

Hoy en día cuando paseamos por los pasillos de un museo miramos casi con indiferencia las imágenes de desnudos que se despliegan ante nosotros, sin apenas ser conscientes del efecto turbador que causaron esas mismas imágenes a nuestros antepasados...

Por lo que nunca está de más recordar que la contemplación de un cuerpo desnudo en su totalidad es un fenómeno contemporáneo, ya que ni siquiera en la intimidad del lecho conyugal se solía ver el cuerpo desnudo de la mujer (incluso las más descaradas meretrices solían tapar sus partes más íntimas).

No nos puede sorprender que estas imágenes de desnudos fueran consideradas tan escandalosas que solo los personajes más poderosos se atrevían a custodiarlas en sus colecciones privadas.


Normalmente guardadas en salas reservadas o escondidas tras gruesas cortinas, incluso sabemos que desnudos de grandes artistas fueron pasto de la moral y el fuego de la Inquisición.

'Dánae' de Tiziano, una de las obras más sensuales (y polémicas) de todos los tiempos.

Por ello os invitamos a poneros en la piel de uno de estos poderosos personajes y sentir por un momento la emoción que embriagaría sus sentidos al entrar en una de esas salas reservadas y contemplar la belleza de esos cuerpos desnudos destinados sólo para sus ojos. O el temblor que sacudiría todo su ser cada que vez que descorría la cortina que ocultaba alguno de sus más preciados tesoros.

Unos desnudos que sugerían mucho más que el mero placer estético de un cuerpo desnudo, sino que contendrían todo un simbolismo erótico y sensual que convertía estas obras en auténticas afrentas contra la moral imperante. De ahí que gran parte de ellas hayan pasado la mayor parte de su existencia escondidas en salas reservadas.

Y cómo no podía ser de otra manera nuestro Museo del Prado también albergó una Sala Reservada con más de 70 lienzos de desnudos. Una sala que apenas estuvo vigente 10 años, entre 1827 y 1838, y es que el efecto de concentrar todas estas obras sensuales en una sola habitación despertaba aún más las fantasías eróticas de sus posibles visitantes que el integrarlas entre el resto de colecciones del Museo.

Un viaje de 500 años...


Pero este viaje hay que iniciarlo varios siglos atrás, ya que se puede decir que fue Carlos V quién inició esta colección de obras eróticas.

Cuadros y lienzos que se fueron acumulando en las colecciones reales, adaptándose a los gustos y pasiones de nuestros monarcas, pero también a sus fobias y prohibiciones, sufriendo numerosos episodios de censura y confinamiento en salas reservadas.


Adán y Eva, Alberto Durero (1507).
Óleo sobre tabla. Museo del Prado.
Los dos grandes impulsores de esta colección de desnudos, probablemente la mejor de toda la Europa Moderna, se la debemos a dos reyes fundamentalmente, que aunque de carácter totalmente dispar, sí que compartieron ese gusto por esta pintura "sensual"... Estamos hablando del "prudente y muy católico" rey Felipe II, y sus encargos a Tiziano, y el mucho más libertino Felipe IV quién no dudó en utilizar el pincel del mejor pintor de su tiempo, Velázquez, para satisfacer sus gustos "artísticos"

Pero muy pronto la mojigatería de los reyes Carlos III y Carlos IV provocó que purgasen las colecciones reales de tan "inmorales" pinturas, y aunque algún rey tuvo la tentación de arrojarlas directamente al fuego, por suerte para nosotros, algún asesor le sugirió que era mejor conservarlas, aunque recluidas en una sala, por lo que durante años estos lienzos fueron "escondidos" en una habitación de la Real Academia de Bellas Artes, una sala a la que sólo tendrían acceso artistas de intachable moral y reputación que solicitaban su acceso por motivos artísticos o de estudio anatómico.

Finalmente y tras nuevos vaivenes entre su exposición pública y su reclusión en salas especiales estas grandes obras de arte "censuradas" fueron reubicadas en el Museo del Prado, donde hoy en día las podemos contemplar sin ser conscientes de que más de una vez estuvieron a punto de ser destruidas para siempre por la férrea moral sexual impuesta por la religión en esta España nuestra.


Los inicios de la Colección


Aunque Carlos I ya empieza a coleccionar obras pictóricas de desnudos es su hijo, Felipe II, quien a pesar de la férrea moral católica que trató de implantar en todos los territorios de la Corona no dudó en coleccionar para su disfrute personal toda una serie de pinturas de desnudos, entre las que destaca la que para algunos ha sido una de las obras más escandalosas y polémicas de todos los tiempos...

Estamos hablando de las "Poesías" que Felipe II encargó a Tiziano para decorar su sala privada de descanso en el Alcázar Real, donde destaca sobremanera por su sensualidad y erotismo desenfrenado 'Dánae'.

Dánae, 1551-1553, The Wellington Collection, Apsley House.
La estrecha relación entre el pintor y el rey se ve plasmada en una carta donde Tiziano le informa a Felipe II del envío de una nueva poesía para su camerino personal:

"Y porque la Dánae, que ya mandé a V. M., se veía por la parte de delante, he querido en esta otra poesía variar, y hacerle mostrar la contraria parte, para que resulte el camerino, donde había de estar, más agradable a la vista. Pronto os mandaré la poesía de Perseo y Andrómeda, que tendrá una vista diferente a éstas".

Venus y Adonis (después de la restauración) Tiziano
Óleo sobre lienzo, 186 x 207 cm
Madrid, Museo Nacional del Prado
Por lo que aunque la historia nos ha transmitido una imagen de un Felipe II religioso y puritano, su afición por el arte, y por estas pinturas repletas de erotismo y pasión, nos hablaría de un hombre de un carácter mucho más humanista y refinado de lo que nos podemos imaginar.

Por contra, nos encontraremos con un buen número de reyes de carácter mucho más puritano, desde su hijo Felipe III que ordenó a su guardajoyas que retirase esas pinturas que ofendían "la modestia y la virtud" de quién las contemplaba, pasando por los primeros Borbones, como Felipe V, que vendió gran parte de estas pinturas, por no hablar de la beatería de Carlos III.


La sala íntima de Felipe IV


El otro rey aficionado al coleccionismo de lienzos eróticos fue Felipe IV, lo cual no nos debe extrañar, ya que si por algo destacó la faceta privada de este monarca fue por su adicción al sexo. Y aunque este rasgo de su personalidad lo analizamos en el post donde explicamos la adicción al sexo de Felipe IV, esta afición desmedida al sexo y al erotismo tuvo su mejor reflejo en el aumento constante de su colección de desnudos.

Y para ello no dudó en utilizar todos los medios a su disposición, desde usar su poderosa influencia para obtener apreciadísimo regalos, como el 'Adán y Eva' de Durero que fue un obsequio de la reina Cristina de Suecia, comprando directamente las obras de arte (envió a Velázquez a Italia para que adquiriese numerosos lienzos), e incluso realizando encargos personales a los mejores artistas del momento como "El juicio de Paris" que encargó a Rubens.

De esta forma Felipe IV reubicó la colección heredada de su abuelo Felipe II en una recóndita sala del Cuarto Bajo de Verano en la zona norte del Alcázar madrileño, curiosamente el lugar «en que S.M. se retira después de comer». La elección de esta sala no fue casual, ya que era una de las habitaciones más íntimas y recónditas de todo el palacio, alejada de miradas furtivas y habladurías indiscretas.

Conocemos la impresionante colección de pinturas que allí se albergaba gracias a la detallada descripción que hizo el erudito romano Casiano dal Pozzo, quien comenta que las poesías de Tiziano se hacían cubrir, por pudor, cuando la reina anunciaba su presencia.

Esta sala íntima debería suponer todo un canto al erotismo, la sensualidad y la voluptuosidad, ya que entre sus paredes destacaban no sólo las "poesías de Tiziano, sino también destacaban 'Adán y Eva', 'Venus con el amor y la música', 'Tarquino y Lucrecia'.


Años después, y debido al incremento constante de la colección pictórica real se trasladaron las pinturas de carácter más sensual a una nueva zona del palacio, conocida como las "bóvedas de Tiziano", donde junto a las numerosas obras de Tiziano se podían contemplar cuadros de Tintoretto, Veronés, Durero, Jordaens, Cambiaso y otro de esos grandes cuadros repletos de erotismo, 'Las tres Gracias' de Rubens.

Venus recreándose en la música, Tiziano. Óleo sobre lienzo (148 x 217 cm.). 1547.
Museo del Prado. Madrid.


Los cuadros condenados al fuego por Carlos III


Pero no todos los reyes iban a compartir esta afición por los cuadros eróticos. Se sabe que Carlos III en 1762 hizo una selección de las pinturas más escandalosas de su colección para, nada más y nada menos, que ¡quemarlas!

Auténticas obras universales de la pintura estuvieron a punto de ser pasto de las llamas, en una hoguera avivada por la mojigatería y la nueva política moral impulsada por el despotismo ilustrado de Carlos III.


Por suerte para nosotros, la intervención del artista Mengs así como del Marqués de Esquilache evitaron tal tragedia y lograron convencer al monarca de conservar estas pinturas no sólo por su valor artístico, sino también, por su interés académico, por lo que finalmente estos lascivos cuadros fueron encerrados en la llamada "Casa de Rebeque", una estancia vinculada al pintor de Cámara de su majestad.

Gracias a esta intervención se salvaron obras cumbres de la pintura universal como Dánae y algunas de las más bellas Venus de Tiziano, grandes obras de Rubens como Andrómeda liberada por Perseo, Las tres Gracias, Diana y Calisto o El juicio de Paris u otras obras únicas como El tocador de Venus, de Franceso Albani; y Hipomenes y Atalanta de Guido Reni.

Aunque el precio a pagar por su salvación fue encerrarlas durante años. Con Carlos III permanecieron ocultas en discretas salas del Palacio, y posteriormente con Carlos IV muchas de ellas fueron enviadas a la Academia de San Fernando (en 1792 y 1796) bajo fines académicos, y aunque la Academia trató de dar cierta visibilidad a estas obras, Carlos IV se negó en redondo, por lo que estas pinturas siguieron encerradas en una sala reservada de acceso restringido.

Francesco Furini. Lot y sus hijas. Óleo sobre lienzo (123 x 120 cm). 1640.
Museo del Prado. Madrid.


Nuevos aires de libertad...


Con la llegada de José Bonaparte al trono se intentó airear las viejas y rancias instituciones españolas, mediante un soplido de modernidad y libertad proveniente de tierras francesas. 


Por lo que se empezaron a cambiar algunos paradigmas relacionados con la moral sexual. De esta forma, durante un breve período de tiempo, estas obras fueron sacadas de su clandestinidad y expuestas públicamente para que sirvieran "de estudio a los discípulos de la Academia, de examen e imitación a los profesores y de complacencia a los amantes de las Bellas Artes".

Es más, el propio José Bonaparte también muy aficionado a la vida disoluta no dudó en quedarse tres de estas grandes obras para su disfrute personal en su residencia de la Casa de Campo.

Aunque el triunfo del Absolutismo y la derrota de los afrancesados supuso de nuevo el confinamiento de estas obras en la Academia de Bellas Artes, hasta que en 1827, a la luz de los nuevos conceptos museográficos y en plena expansión del Museo Real, se decidió trasladar de nuevo estas obras al Museo del Prado.

Nacía la Sala Reservada del Prado, ya que estas obras fueron expuestas en una sala especial situada en el extremo suroriental del piso bajo del Museo especificándose que "es la soberana voluntad de Su Majestad que de ningún modo se coloquen a la vista del pueblo aquellos que por razón de la poca decencia de sus objetos y demás circunstancias que reúnan merezcan ponerse en sitio reservado".

Por lo que el acceso a esta sala estuvo restringido durante muchos años y "que sólo se enseña a las personas portadores de un billete especial (…), pues contiene todas las desnudeces que hubieran podido asustar a las damas” señalaba en 1831 el francés Prosper Mérimée en su crónica de su visita al Museo del Prado

Finalmente esta sala fue desmantelada en 1838, ya que los responsables del museo eran conscientes del efecto provocador que causaba la existencia de esta sala, además de ser una división artística completamente anacrónica.


Y es como bien se señala en la propia página del Museo del Prado "era más un exponente del Antiguo Régimen que del mundo contemporáneo, y no extraña que su existencia coincidiera con los últimos años de la vida de Fernando VII, un monarca absoluto con una mentalidad más cercana a la de sus colegas de siglos pasados que a la de los más destacados gobernantes europeos de su época."

Pero aun así el peso de la censura siguió vigente, ya que la obra más erótica de todas, la 'Dánae' siguió oculta a la vista del público general durante varios años más, exponiéndose en el "gabinete de descanso" del Museo, una sala con unas magníficas vistas al Jardín Botánico y que servía de descanso para cuando acudían las más altas dignidades a visitar el Museo.


Conclusión


La existencia de estos gabinetes privados son un claro reflejo de la moral imperante durante gran parte de la historia de España, ya que desde el Renacimiento fueron muchas las voces que se alzaban contra la presencia de cualquier tipo de desnudo en las obras de arte, por lo que las obras con los desnudos más explícitos y sensuales siempre estuvieron bajo sospecha, recluidas en estancias apartadas y discretas.

Pero a pesar de ello, o precisamente por ese motivo, fueron considerados objetos de lujo y de gran valor económico e incluso político. 


Por eso no nos puede sorprender que estas salas reservadas fuesen de gran importancia para algunos de sus dueños, ya que no sólo eran estancias para recrearse visualmente o estéticamente, sino que eran todo un símbolo de poder y de estatus social.

Perseo liberando a Andrómeda.
1640. Óleo sobre lienzo.
267 x 162 cm.
Aunque este largo camino entre arte, moral y censura siempre tuvo un carácter sinuoso, variando la moral sexual de la sociedad con el transcurrir de los siglos, y ¡ojo! no siempre a mejor...

Uno de mejores ejemplos de esto lo representa el cuadro de 'Perseo liberando a Andrómeda', un lienzo que se expuso sin ningún tipo de reparo durante el siglo XVII en una de las habitaciones de mayor importancia dentro del real Alcázar de Madrid, el Salón de los Espejos, destinado a recibir importantes visitas protocolarias.

Pues en pleno siglo XVIII este cuadro fue apartado de este lugar público por ser considerado demasiado indecente y pasó a engrosar la lista de cuadros censurados, ya que con el paso de los años el trasfondo político de este lienzo, la representación del buen gobierno, se fue diluyendo. Y por contra, fue aumentando la simple visión estética del cuadro, por lo que el desnudo de la mujer tomaba mucho mayor protagonismo.

Otro hecho curioso en este camino de moral y censura es que con la llegada del despotismo ilustrado, aunque pueda parecer contradictorio la moral sexual de nuestros monarcas se volvió mucho más conservadora. Y es que como buen representante del despotismo ilustrado su ideal era ser reflejo para sus súbditos de una moral intachable, por lo que acabaron desterrando cualquier conducta u objeto que pudiese ser tildado de inmoral. A todo ello, seguramente, también contribuyó los siniestros personajes religiosos que siempre rodearon, y lo que es peor, influyeron, a nuestros soberanos, inculcándoles visiones de lo más retrógradas relativas a la sexualidad.




BIBLIOGRAFÍA:

-GEORGE, B.: “Las lágrimas de Eros”. Tusquets. Barcelona, 1977.
-KENNETH, C.: “El desnudo. Un estudio de la forma ideal”. Alianza Ed. Madrid, 1981.
- PORTÚS, J.: “La Sala Reservada del Museo del Prado y el coleccionismo de pintura de desnudo en la Corte española, 1554-1838”. Museo del Prado. Madrid, 1998.
- VV.AA.: “El desnudo en el Museo del Prado”. Fundación de Amigos del Museo del Prado y Círculo de Lectores”. Madrid y Bacelona, 1998.

[En Internet]

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/sala-reservada/91593a25-dd47-40c5-95b6-6a2f709155d2

http://artetorreherberos.blogspot.com/2011/09/las-obras-secretas-del-museo-del-prado.html LAS OBRAS SECRETAS DEL MUSEO DEL PRADO . ARTE TORREHERBEROS







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domingo, 27 de noviembre de 2016

La casa de las muñecas, un burdel extremeño para el servicio de Carlos V

Esta semana viajamos a tierras extremeñas para adentrarnos en uno de los paisajes más fabulosos de toda España... el Valle del Jerte. Y nada mejor que hacer un descanso en la bella localidad de Garganta la Olla para explicarles una historia "pornográfica", pero no se asusten! Si hacemos casos al origen etimológico de esta palabra* significa que voy a describirles una historia acerca de la prostitución.

Prostituta robando a un joven en un grabado del siglo XVI
(*La palabra pornografía proviene de los vocablos griegos 'pome' que significa prostitución, y 'grafía' que equivaldría a descripción.)

Piscinas naturales del Valle del Jerte, Extremadura.

Casa de las Muñecas,
Garganta la Olla.
Para empezar a narrar esta historia deberán acompañarme por las estrechas callejuelas de Garganta la Olla hasta encontrar una casa muy especial situada en la calle Chorillo número 3, una casa que llamará enseguida su atención por el color azul de su fachada.

Estamos ante la conocida como 'Casa de las muñecas' y su vivo color es debido a un pornográfico motivo...

Corre el año 1557, el más grande y poderoso monarca europeo, Carlos V, frustrado ante el fracaso de su política imperial y desolado por las guerras de religión que asolan su Alemania natal decide retirarse al monasterio de San Jerónimo de Yuste. Con él viaja una extensa comitiva de cientos de personas: secretarios personales, soldados, nobles e hidalgos de todo tipo y condición, sirvientes, incluso su relojero personal ...

Además durante su estancia en el Monasterio, numerosos personajes de la Corte pasaron por allí para visitarle e intentar conseguir algún favor del Emperador, entre ellos el propio monarca Felipe II.

Monasterio de Yuste, Extremadura.
Fotografías: Daniel Toril
Por todo ello, la vida social de las villas cercanas al monasterio vivieron una prosperidad y un auge inusitado, entre ellas, la población de Garganta la Olla, por lo que se creyó conveniente autorizar la creación de varios prostíbulos en la villa para el esparcimiento y diversión del séquito y la soldadesca que le acompañaba y no hacer peligrar la virtud y la honra de sus respetadas lugareñas. Como curiosidad podemos añadir que extrañamente esta mancebía estaba situada en una esquina de la plaza mayor del pueblo, en vez de en sus arrabales que solía ser el lugar acostumbrado donde se emplazaban los burdeles.

Garganta la Olla, Extremadura.
Fotografía: Daniel Toril

Uno de estos prostíbulos o mancebías fue esta 'Casa de las muñecas', y ese color añil tan llamativo de su fachada era el reclamo para sus clientes, aunque la vivienda contaba con otros símbolos que lo identificaban como una mancebía. Así a día de hoy aún podemos ver grabada en una de las jambas de granito que coronan la entrada la figura de una mujer; otra figura similar se aprecia en la cerradura de la puerta. Es por ello que esta popular mancebía recibió el peculiar nombre de  'Casa de Muñecas'.

Detalle de la puerta de la
Casa de Muñecas.
Además sabemos que antiguamente existía un pequeño ventanal al lado de la puerta que permitía ver a las meretrices desde la calle, pero sólo los caballeros podían contemplar el interior del burdel ya que este pequeño ventanal estaba situado a la altura de un hombre a caballo, así éstos podían contemplar sin necesidad de desmontar la balaustrada existente en su patio interior donde aguardaban sentadas estas "mozas de fortuna".

Como ya explicamos en este post sobre la mancebía Valenciana, uno de los mayores prostíbulos de la Edad Media, la vida de estas mujeres estaba bastante regulada por las autoridades civiles. Además estaban obligadas a utilizar una serie de elementos claramente distintivos para distinguirlas de las mujeres de buena honra, normalmente algún tipo de prenda de color pardo, como ya contamos en este post sobre el origen de la expresión 'irse de picos pardos'.

Y aunque con la muerte del Emperador la prosperidad del pueblo decayó y con ello el cierre de alguno de los tres burdeles que tuvo el pueblo, sabemos que al menos la actividad de 'La casa muñecas' prosiguió durante bastante años más, ya que la zona era bastante transitada y la demanda de servicios sexuales era una poderosa fuentes de ingresos para los municipios. Todo ello vendría confirmado por el testamento de la dueña de la propiedad, que al morir sin descendencia en 1614, quedó registrada su actividad en dicho documento.

Cerradura de la 'Casa de Muñecas'













sábado, 2 de julio de 2016

Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna

Las 'Salas Secretas' de los Museos:
1.- Gabinete de Objetos Obscenos de Nápoles
2.- British Secretum, el armario 55
3.- Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna
3.1.- La Sala Secreta del Museo del Prado
3.2.- Los gabinetes reservados de los nobles  
4.- El Infierno de la Biblioteca Nacional Francesa

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  Salas secretas y pinacotecas eróticas en la España Moderna:

Para facilitar la lectura de este tema y no hacer una entrada demasiado extensa hemos decidido dividirla en varios capítulos:
- Este primer capítulo se puede considerar como una gran introducción general, donde a grandes rasgos veremos la conformación de las distintas salas reservadas.
- En una segunda parte explicaremos con más detalle el surgimiento y las vicisitudes de la gran pinacoteca de carácter erótico que mantuvo la Monarquía Hispánica, y que a la postre fue el germen fundacional de la Sala Secreta del Museo del Prado.
- Por último, en el tercer capítulo cerraremos este tema analizando los principales gabinetes reservados de la aristocracia española, unas colecciones que aunque de carácter privado, no tuvieron nada que envidiar a la de la casa real, ya que albergaron grandes obras de la pintura universal como 'La Venus del espejo' de Velázquez, o las 'Las Majas' de Francisco de Goya.

Introducción

Ya hemos visto en este blog como, a lo largo de la historia, los mayores consumidores de obras eróticas o pornográficas han sido precisamente aquellos representantes del pueblo a los que se les estimaba una más alta consideración moral, ya fuese por su dignitas o por su condición social.

Es decir, normalmente han sido los personajes más ricos y poderosos de la sociedad los que se han podido permitir atesorar obras y colecciones de lo más atrevidas. Ya vimos como en la Antigua Roma ricos patricios romanos decoraban sus lujosas villas con todo tipo de frescos o esculturas de carácter erótico, y es bien sabido el carácter lascivo de muchos de los emperadores romanos que no dudaron en crear auténticos palacios de la perversión y el vicio.

Venus del Espejo, Diego Velázquez.
National Gallery, Londres.


Un vicio muy real....

Pero esta moda no sólo fue cosa de los depravados romanos, en esta entrada veremos como en la muy cristiana y devota España de la Contrarreforma, algunos de sus principales personajes, precisamente aquellos encargados de velar por la integridad moral de sus súbditos y lacayos, también cultivaron ciertos placeres ocultos.

Encabezaron esta moda los grandes monarcas de la cristiandad, que crearon salas íntimas de descanso, donde guardaban algunas de sus más preciadas pinturas. Posteriormente, cuando las colecciones reales empezaron a mostrarse al público, estas mismas obras se custodiaron en salas reservadas sólo aptas para ciertos estudiosos o personas de moral íntegra.

Por lo que casi todos nuestros reyes, a excepción de Carlos III, que quiso quemar gran parte de los desnudos eróticos de la colección real, fueron grandes coleccionistas de arte erótico... Empezando por el muy devoto Felipe II, o el promiscuo Felipe IV, que engrandeció la colección real con las pinturas más sensuales de Rubens, hasta llegar a nuestra Edad Contemporánea con el también lascivo Fernando VII.

Así es bien sabido que la primera gran colección de obras de arte de marcado carácter erótico fue creada por el piadoso y católico Felipe II, quién no dudó en encargar al maestro del erotismo, Tiziano, sus famosas "poesías": Un conjunto de obras mitológicas (Danea, Venus y Adonis, Perseo y Andrómeda, Diana y Acteón, Diana y Calisto y El Rapto de Europa) realizadas para ser vistas en conjunto, casi desde la perspectiva de un voyeur, y que formaron una de las más formidable colección de desnudos de la época.

Danae recibiendo la lluvia de oro, Tiziano.
Museo del Prado.
Por lo que suponemos que los rumores sobre la existencia de esta privada colección real despertó la admiración y la envidia del resto de nobles y burócratas reales, queriendo ellos mismo emular estos gustos reales y decorar sus propios palacios con las últimas modas llegadas de los muy humanistas y refinados estados italianos.

Así que desde muy pronto algunos miembros de las más altas casas nobiliarias, cuyas fortunas y posición social les permitían saltarse ciertos escollos morales (y legales), también crearon sus propios gabinetes secretos, iniciándose una tradición de pinacotecas eróticas que podemos rastrear desde la segunda mitad del siglo XVI hasta prácticamente nuestros días.


Las pinacotecas eróticas de los nobles.
La escuela del amor, Correggio.
National Gallery (Londres).

A pesar del férreo control que quiso imponer la Iglesia Católica sobre la creación y posesión de obras de arte de carácter erótico, es evidente que muchos nobles, ya fuese por un placer personal, por cierto esnobismo, o por emular ciertas modas de las grandes monarquías europeas, atesoraron un gran número de obras pictóricas, donde los desnudos, a pesar de su supuesto trasfondo bíblico o mitológico, podían ser considerados bastante atrevidos para la época, ya que realmente el desnudo era el gran protagonista de la obra.

Y es que como venimos insinuando desde el inicio de esta entrada, la posesión de ciertas obras de carácter erótico, va más allá del mero placer personal y hedonista, es una forma de mostrar y exhibir cierto poder social, ya que sólo los personajes más poderosos pueden saltarse ciertas convenciones sociales y transgredir unas normas impuestas al resto de la sociedad. Por lo que la creación de estos gabinetes secretos son una muestra más de cómo, desde siempre, han existido diferentes normas morales según la posición social del individuo.

Así pues, las colecciones de temas mitológicos, donde los desnudos ocupaban un lugar central, fueron muy habituales entre las familias aristocráticas, especialmente entre aquellos nobles que habían estado en contacto con las culturas flamencas o italianas, territorios mucho más abiertos y permisivos en todo lo relativo a la moral, por lo que la moda de los desnudos pictóricos pronto se expandió entre las principales familias nobiliarias, despertando el fuerte rechazo de algunos de los principales moralistas de la época.

Iglesia y censura

A pesar de todo lo descrito hasta ahora, no hay que olvidar que estamos en la España de la Contrarreforma, Europa se desangra en guerras de religión, por lo que el poder y la influencia de la Iglesia crece de manera exponencial justamente en estas centurias, creándose su temible y poderoso brazo armado... la Inquisición. 

Por lo que la presencia de la sombra de la Inquisición estuvo siempre muy presente, especialmente en todo lo relativo a las artes, y especialmente sobre el mundo de la pintura, ya que al ser una de las artes con más "libertad expresiva" fue vigilada estrechamente.
Lot embriago por sus hijas, Francesco Furinni.
Museo Nacional del Prado.
Y es que en el siglo XVI, los desnudos aún eran una rara avis en el mundo del arte, por lo que estos primeros desnudos fueron duramente criticados tanto desde el ámbito artístico como desde posiciones teológicas y moralistas.

Para que nos hagamos una idea señalar que la mayor parte de los artistas, para realizar pinturas de cuerpos femeninos, tenían que recurrir a copias de esculturas romanas, ya que la visión de un cuerpo real femenino para su plasmación en un lienzo podía acarrear funestas consecuencias tanto para el artista como para la modelo.

Y es que la Iglesia consideraba estas obras auténticos pecados mortales. Incluso se escucharon voces, como la de Bernardino de Villegas que denunciaba expresamente que algunos se permitieran «las indecencias de pinturas profanas […] por adorno de sus galerías y recreo de sus sentidos». Más allá iba el poeta fray Hortensio Félix Paravicino que proponía la destrucción de todas aquellas obras pictóricas con representaciones de desnudos.
Y como apuntamos en la introducción tenemos suerte de conservar algunas de estas grandes joyas universales, ya que en 1762, el muy ilustrado Carlos III por influencia de su confesor el padre Eleta estuvo a punto de condenar a la hoguera muchas de las obras de su colección real, ya que estos lascivos cuadros sólo servían para excitar las mentes y eran contrarios a la moral pública. Sólo la intervención del pintor Meng y el Marqués de Esquilache lograron evitar tal desastre, ya que aludiendo valores artísticos, lograron convencer al monarca de salvar las obras.

Así vemos como la relación entre el desnudo y la censura era objeto de continúas polémicas, por lo que una de las formas de sortear la censura era encargar las obras a artistas extranjeros, ya que podían trabajar en sus estudios, sin temer una inoportuna visita de los inquisidores. Por todo ello, estos cuadros sólo se exponían en aquellas salas y salones de carácter más reservado de palacios y villas, lejos de inoportunas e indiscretas miradas de visitantes o empleados de menor confianza. Ya que a pesar de pertenecer a familias nobles y poderosas, cualquier sospecha o rumor podía ser utilizado para hacer caer en desgracia a rivales políticos incómodos.

Como mero apunte del prolongado poder de la Iglesia y la Inquisición, señalar que en fechas tan tardías como principios del siglo XIX, cuando en Europa aún retumbaban los ecos de la Revolución Francesa, en  España, la Inquisición fue la encargada de confiscar los desnudos que, el ahora caído en desgracia, Godoy acopiaba en su fabulosa pinacoteca.

Venus dormida, de Giorgone y Tiziano. 1510.
Galería de Pinturas de los Maestros Antiguos, Dresde (Alemania)


Conclusión

Todo ello no impidió que los mayores artistas de la época, bajo el amparo de monarcas y nobles, pusieran sus pinceles al servicio del erotismo y la sensualidad. Tiziano, Velázquez, Correggio, Rubens,... todos retrataron algunos de los más hermosos y sensuales desnudos de la historia del arte.

Así sabemos, por ejemplo, que Velázquez pintó hasta tres cuadros de este temática, aunque desgraciadamente el único que se ha conservado es la famosísima  'Venus del espejo', cuadro que decoró villas y palacios de los nobles más ilustres de nuestra sociedad. En 1651 fue inventariada entre los bienes de Gaspar de Haro y Guzmán, hijo de un ministro de Felipe IV, pasó después a la casa de Alba, para terminar decorando una de las pinacotecas nobiliarias más importantes de todos los tiempos, la del 'Príncipe de la Paz', Manuel Godoy.

Otra obra que ha pasado a la posteridad por su elevada sensualidad es la 'Danae' de Tiziano, una obra que desprende tanto erotismo que ha pasado su existencia siendo encerrada de una habitación a otra, y alberga el dudoso honor de ser la última obra que salió de la Sala secreta del Museo del Prado para su exhibición pública.

Por todo ello podemos deducir que durante la Edad Moderna el hombre redescubrió la sensualidad y el erotismo en las artes, por lo que la alta aristocracia cortesana no dudó en encargar obras de evidente carácter erótico para su disfrute personal, lienzos que sin duda ayudaron a canalizar los estímulos sexuales de sus propietarios, convirtiéndose en auténticas liberadoras de la pasión sexual.


¡Os esperamos en los próximos capítulos!






BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA CUETO, D.; La pintura erótica en las colecciones aristocráticas madrileñas de la segunda mitad del siglo XVII, Visiones de pasión y perversidad / coord. por Víctor Manuel Mínguez Cornelles, Inmaculada Rodríguez Moya, 2014, págs. 40-57

PORTUS, J.; Los cuadros secretos del Prado, Revista Katharsis, Nº 2. Abril 2004/Revista Electrónica Cuatrimestral. en  http://www.revistakatharsis.com/rev_abr_04_sm_pint_02.html

GEORGE, B., Las lágrimas de Eros, Barcelona, Tusquets, 1997.
EDWARD, L., Sexuality in Western Art, Londres, Thames and Hudson, 1991.
MORÁN, M. y CHECA, F., El coleccionismo en España, Madrid, Cátedra, 1985.
PORTÚS, J. La Sala Reservada del Museo del Prado y el coleccionismo de pintura de desnudo en la Corte española, 1554-1838, Madrid, Museo del Prado, 1998.
VV. AA., El desnudo en el Museo del Prado, Madrid y Barcelona, Fundación Amigos del Museo del Prado y Círculo de Lectores, 1998.


[En Internet]

La colección de arte de Godoy en
https://art-y-cultura.blogspot.co.uk/2015/06/la-coleccion-de-arte-de-godoy-digna-de.html