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sábado, 4 de junio de 2016

Sexo y espionaje: Una larga y sórdida historia

Sexo y espionaje:
- Una larga y sórdida historia
- Capítulo I: El salón Kitty
- Capítulo II: El caso John Prófumo
- Capítulo III: Mata Hari
- Capítulo IV:Virginia Oldoini
- Capítulo V: Markus Wolff y los Romeo de la Stasi
- Capítulo VI: Gerda Musinger en Canadá

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Sin duda alguna, si hay un campo donde la sexualidad y el erotismo han tenido una valor añadido a lo largo de la historia ese ha sido en el mundo del espionaje, y aunque nos pueda parecer un fenómeno relativamente moderno, el espionaje ha jugado un papel fundamental en nuestra historia, no sólo en la conquista de nuevos territorios, sino también para la consolidación de los grandes imperios.

Cartel británico de la II Guerra Mundial donde
se advierte de los peligros de las mujeres espías.
Buena prueba de ello es la importancia que le dieron al espionaje los primeros tratados militares de la historia, tanto en Oriente con el famosísimo 'El arte de la Guerra' de Sun-Tzu , como aquí en Occidente con la obra 'De Re Militari', del latino Flavius Vegecius Renatus, ya que en ambos textos se pone especial énfasis en la importancia de contar con una buena red de espionaje.

Y es que como veremos en próximas entradas esta combinación de política, espionaje y sexo ha provocado a lo largo de la historia numerosos escándalos y crisis gubernamentales que han llevado a la ruina brillantes carreras tanto políticas como militares. Y es que ya fuese por ideales políticos o simplemente con fines de lucro las personas han intercambiado sexo por secretos durante siglos.

Por lo que parece evidente que el uso de la seducción y el sexo ha sido utilizado desde tiempos inmemoriales como una práctica común dentro del mundo del espionaje, ya que históricamente las mujeres, y las prostitutas en particular, se han utilizado para infiltrarse o conseguir información.

Tal es así que incluso se ha apuntado que uno de los pilares donde se asentó el imperio colonial fenicio fue su servicio de espionaje centralizado en sus famosos templos-burdeles, y es que no había puerto colonial fenicio que no contase con una casa de hetairas siempre dispuestas a sonsacar información vital para los negocios de este pueblo semita.

En los modernos servicios de inteligencia este tipo de operaciones han sido denominados habitualmente como 'honeypot' (tarro de miel) o 'honey trap' (trampas de miel) y han sido, y siguen siendo, una eficaz herramienta dentro del mundo del espionaje, donde atractivos agentes masculinos y femeninos atraen a sus incautas víctimas a estas 'dulces trampas' para extraerles secretos relacionados con la seguridad nacional.

¡Quédate mudo, ella no es tan tonta!
Pero como bien señala M. Rank en su obra 'Espías, espionaje y Operaciones encubiertas', no será hasta la Guerra Fría cuando el uso de la seducción por parte de los servicios de inteligencia se convierta casi en una ciencia, como bien demuestran el éxito de muchas operaciones llevadas a cabo especialmente por los servicios de inteligencia de los países del bloque soviético como la KGB y la Stasi, apodando a este tipo de agentes: golondrinas o cuervos, según su sexo.

Y aunque puedan pensar que todo estos 'juegos de espías' son más propios de la Guerra Fría que de los tiempos actuales están muy equivocados. Es más, la cada vez mayor y más efectiva protección de datos a través de la tecnología ha provocado que numerosos servicios de inteligencia hayan vuelto a recurrir a algunos viejos métodos, algo menos sutiles, pero iguales de efectivos como... la seducción y el sexo.

Así pues, si tenemos que iniciar una historia de sexo y espías que mejor que tomar un pequeño aperitivo y empezar por contar un par de casos relacionados con el pueblo judío... y no! no nos referimos al estado de Israel y su temible agencia de inteligencia, el 'Mosad', sino que tenemos que viajar más de dos mil años atrás y comprobar como el espionaje y el sexo han sido claves para la supervivencia de diferentes pueblos en la antigüedad... os dejamos con un par de espías muy bíblicas: Judith y Dalila.


Espías Bíblicas: Judith y Holofernes

Como decíamos esta relación entre guerra, espionaje y sexo es tan antigua como la misma Historia, existiendo testimonios en todas culturas y civilizaciones. Así por ejemplo en el Libro de Judith se nos narra la que podría ser una de las primeras historias donde el espionaje y el sexo jugaron un papel fundamental...

El libro cuenta como la ciudad judía de Bethulia estaba siendo sitiada por los ejércitos babilónicos de Holofernes, la situación se tornaba cada vez más desesperada para las tropas defensoras, ya que Holofernes había conseguido cortar el suministro de agua de la ciudad...

Y es aquí donde entra en acción Judith, una joven y piadosa viuda, que destacaba no sólo por su belleza sino también por su inteligencia...

Judith escapa de la ciudad y se interna en el campamento enemigo haciéndose pasar por una firme defensora de los dioses babilónicos y justificando el castigo al pueblo judío. La presencia de esta mujer llama la atención del general Holofernes, que pronto cae rendido a sus encantos, invitando a la joven judía a cenar en su tienda de campaña. Judith sabedora que el general enemigo está enamorado de ella, acepta la invitación y haciendo uso de sus armas de mujer, emborracha poco a poco al general hasta que éste cae rendido por el sueño, ocasión que aprovecha Judith para decapitarlo:

Judith y Holofernes, Valentin de Boulgne (1626)
National Museum of Fine Arts, La Valletta.
«Avanzó, después, hasta la columna del lecho que estaba junto a la cabeza de Holofernes, tomó de allí su cimitarra, y acercándose al lecho, agarró la cabeza de Holofernes por los cabellos y dijo: "¡Dame fortaleza, Dios de Israel, en este momento!". Y, con todas sus fuerzas, le descargó dos golpes sobre el cuello y le cortó la cabeza».
 - Libro de Judit 13,6-8 

La muerte de Holofernes siembra tal desconcierto entre el ejército babilónico que se ve obligado a retirarse, obteniendo el pueblo de Israel una victoria gracias al coraje y la valentía de la que podríamos llamar una de las primeras espías de la historia.

El otro caso célebre que nos relata la Biblia es el de Dalila quién como una auténtica agente encubierta logró que Sansón le relevase el secreto de su prodigiosa fuerza, lo cual condujo finalmente a su captura y su posterior muerte por parte de sus enemigos.



La Rosa de los vientos: Sexo y Espionaje

Y por si os habéis quedado con ganas de más, y a la espera que os contemos más casos, os dejamos con la genial 'Rosa de los vientos' de Onda Cero, dónde en su sección 'Materia reservada' profundizan en algunos casos recientes donde se comprueba el indudable vínculo entre sexo y espionaje.








Bibliografía

Manzanera, L.; Mujeres espías: intrigas y sabotaje tras las líneas enemigas, Debate, 2008.
Escrito por Laura Manzanera

Rank, M.; Espias, Espionaje y Operaciones Encubiertas Desde la Antigua Grecia hasta la Guerra Fria, Ebook.

Welch, J.; Behind Closed Doors: Sex, Love and Espionage: The Honeypot Phenomenon, American Military University.

[En Internet]

 http://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/virginia-oldoini-belleza-sexo-y-espionaje/20160218172444125558.html

 http://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?f=261&t=14726

sábado, 23 de abril de 2016

Historia de los azotes: El vicio inglés

Historias de los Azotes:
- Historia de los azotes I: Los azotes en la historia
- Historia de los azotes II: Los usos médicos de los azotes
- Historia de los azotes III: El vicio inglés

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Como ya dijimos en nuestra primera parte de Historia de los Azotes, se conoce por 'vicio inglés' a la práctica de los azotes y las flagelaciones, y es que si hubo un país y una época donde este tipo de castigos se aplicaron sobremanera ese fue la Inglaterra victoriana. Esta práctica estaba tan extendida por todas las capas de la sociedad que incluso sus libertinos y abiertos vecinos franceses no dudaron en denominar así a este tipo de prácticas.

Retomamos las palabras de Ian Gibson, que resumen espléndidamente el fenómeno del azote en la sociedad inglesa en su libro 'El vicio inglés':

"A mi juicio, ninguna discusión sobre la sexualidad británica es posible sin tener en cuenta el sistema de azotes que, originándose en las public schools, se extendió a todas partes. Impotentes sin recurrir a los azotes, real o imaginariamente, las innumerables víctimas del sistema no sólo se vieron abocadas a una vida de deseos avergonzados e inconfesables, que hacía difícil, si no imposible, una relación matrimonial satisfactoria, sino que su condición dio origen a un auténtico océano de pornografía en la cual se recreaban ad-infinitum las añoradas escenas juveniles y sus ramificaciones".
- Ian Gibson, El vicio inglés

La letra con sangre entra, de Francisco de Goya
Y aunque normalmente se relaciona este tipo de castigos con la época Victoriana (1830-1900), la pasión por la fusta y el látigo en Inglaterra se remonta con anterioridad, ya que numerosos escritores románticos como Taylor Coleridge, Charles Lamb o el poeta Thomas Gray ya nos hablaron de la afición de los maestros por azotar con la vara, relatando en sus escritos vivencias personales de este tipo.

El azote como castigo

En una sociedad donde el castigo físico estaba justificado bajo la premisa que éste venía recogido en la Santa Biblia se llegó a un nivel tal de flagelomanía que se extendió por todas las capas de la sociedad: desde las clases aristocráticas a los bajos fondos, aplicándose como castigo habitual en reformatorios, instituciones educativas, sistema carcelario, ejército, marina.

La extensión de este tipo de castigo provocó una retroalimentación del fenómeno del spanking, y es como bien advirtieron algunos estudios de la época, los azotes en el culo eran una potente causa de excitación sexual entre los jóvenes.

Así respetados médicos como William Acton ("Las funciones y desórdenes de los órganos reproductivos", 1857) o Michael Ryan ("La prostitución en Londres, comparada con la de París y Nueva York, 1839) recomendaban fervientemente la abolición de esta práctica, ya que “la flagelación y la desnudez son inseparables, y a menudo excitan la erección hasta en niños”. Así mismo, el doctor Ryan había observado que la flagelación erótica estaba mucho más extendida en los burdeles londinenses que en el resto de burdeles europeos, por lo que llegó a la conclusión que esto era debido a los azotes que recibían gran parte de los jóvenes ingleses.


Los azotes en el sistema de enseñanza

A todo ello hay que sumar que la ejecución de estos castigos en las escuelas británicas no sólo recaía en manos de los profesores sino que muchas veces eran los alumnos de más edad, los prefectos, los que azotaban a sus compañeros de menor edad delante del resto de la clase, lo que sumaba a la escena su dosis de voyerismo.

Además los instrumentos utilizados para azotar a los alumnos podían ser dos: la vara de bambú, "cane" más robusta y dura, por lo que podía ser aplicada sobre la ropa. Y la vara de abedul, "birch", formada por pequeñas ramitas de abedul, más flexibles pero menos duras y que por lo tanto se aplicaba sobre la carne desnuda, por lo que al castigo había que sumar la humillación de tenerse que bajarse los pantalones delante de todos sus compañeros.

Caricatura de George Cruikshank. 1839

Cultura del azote

Como es de suponer, este sistema de castigos era un círculo vicioso que producía más y más sadomasoquistas, generando toda una subcultura del spanking, que aunque oculta a los ojos de la moralista sociedad victoriana, se extendió por doquier: anuncios en periódicos, prostíbulos especializados en flagelaciones, revistas, hasta se publicaban anuncios para la ventas de látigos y fustas.

Así se sabe que el poeta Algernon Charles Swinburne colaboró con una revista especializada en flagelaciones denominada "The Whippinhan Papers".

Incluso en publicaciones de carácter familiar o destinadas al público femenino se daban consejos sobre cómo azotar correctamente a los hijos, pudiendo leer cartas de amas de casa escritas a la redacción pidiendo consejos e instrucciones sobre cómo azotar.

De esta forma no nos puede extrañar que a lo largo del siglo XIX surgiesen una cantidad ingente de libros dedicados a estos temas, aunque el primer "bestseller" sobre flagelación aparece en una fecha tan temprana como 1718, bajo el nombre "Tratado sobre el uso de la flagelación". Algunas novelas destacadas son "El ama de la escuela de Venus" (1857) o 'El romance del castigo' (1866)

Prostíbulos especializados 

 A mediados del siglo XIX se produjo un auge de este tipo de burdeles especializados en flagelaciones y sadomasoquismo, por lo que no era nada extraño encontrar en estos locales a los caballeros ingleses más distinguidos y snobs de la época, dispuestos a pagar por recibir unos cuantos azotes.

Uno de los prostíbulos más famosos fue el regentado por Teresa Berkley, situado en 28 Charlotte Street de Londres, que dirigía un local especializado en sadomasoquismo. Su habilidad con todo tipo de instrumentos de tortura (fustas, varas, látigos,...) y su discreción hizo que su local adquiriese pronto fama nacional, acudiendo a él, lo más granado de la sociedad británica.
Dibujo del 'Berkley Horse'

Incluso ideó un potro de castigo para azotar a caballeros, al que se le dio su nombre "Berkley Horse". Un caballete ligeramente inclinado donde se ataba al hombre y que contaba con varias aberturas en sus zonas genitales para poder darle placer al mismo tiempo que se le estaba fustigando.

Según el escritor y coleccionista de literatura erótica Henry Spencer Ashbee: "Sus instrumentos de tortura eran más numerosos que los de cualquier otra institutriz (...) Para aquellos cuyo placer era azotar a una mujer, ella contaba con un plantel de señoritas dispuestas a recibir cualquier número de castigos, siempre que el precio fuese justo. Entre ellas se destacaban Miss Ring, Hannah Jones, Sally Taylor, One-eyed Peg, y una niña negra, llamada Ebony Bet".


Conclusión

Pero como venimos diciendo esta práctica no sólo es característica de la época victoriana, ya que gran parte de los británicos nacidos antes de los años 90 seguramente hayan sentido en sus carnes el escozor y la vergüenza de ser azotados públicamente en un aula.

Caricatura sobre el vicio inglés
En una especie de círculo vicioso, donde la idealización del castigo físico, como arma para forjar auténticos caballeros ingleses, hacía que esos niños una vez convertidos en padres aceptasen que el sistema continuase con tan denigrante práctica sobre sus propios hijos.


Por lo que no fue hasta 1986 cuando el Parlamento Británico, presionado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, comenzase a legislar, en medio de una fuerte controversia, sobre la supresión (o más bien restricción) de los castigos físicos en los centros de enseñanza, sobre todo en los de carácter público, ya que en las famosas y prestigiosas escuelas privadas británicas aún se siguen tolerando ciertos tipos de castigos físicos.

Y es que la flagelomanía sigue siendo considerado un rasgo de cierto esnobismo aristocrático, por lo que no sería de extrañar que los políticos, jueces o economistas que forman la élite dirigente británica se crucen, alguna que otra vez, en algunos de los locales sadomasoquistas más exclusivos y reservados que aún perviven, con bastante éxito, en la ciudad del Támesis.


Bibliografía

Gibson, Ian; El vicio Inglés, Editorial Planeta, 1980.

Ruben Solís, K.; La cultura de Eros: Antologia Ilustrada Del Libertinaje, Robinbook, 2008

[En Internet]

El educativo acto de ser convenientemente azotado en http://elpais.com/diario/1985/03/24/sociedad/480466801_850215.html

El vicio inglés en http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/vicio-ingles_153670.html

El vicio inglés en http://ramirofeijoo.com/gabinete-de-curiosidades/?p=178




sábado, 16 de enero de 2016

Historia de los Azotes y el Spanking

Historias de los Azotes:
- Historia de los azotes I: Los azotes en la historia
- Historia de los azotes II: Los usos médicos de los azotes
- Historia de los azotes III: El vicio inglés

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La entrada de esta semana está realizada en colaboración con el blog de la Tienda erótica Pussycat Boutique Erótica, ya que nos pidió ayuda para investigar sobre los orígenes de una modalidad sexual bastante curiosa... el spanking, también conocido como disciplina inglesa.

¿Pero qué es el Spanking?

Es una parafilia sexual basada en una flagelación de carácter erótico, un acto sexual de gran componente fetichista que consiste en dar azotes en el culo, ya sea mediante la mano o cualquier otro instrumento, como una fusta o una pala. Aunque muchas veces se le ha vinculado al mundo del BDSM, puede disfrutarse de manera independiente, ya que la práctica de azotar las nalgas de tu pareja en una relación sexual, no se puede considerar un comportamiento extraño, ya que un cachete en el culo puede ser bastante estimulante y erótico.

Una historia del azote y la nalgada.

Por motivos de tiempo y espacio nos centraremos en realizar un breve repaso a la historia del azote o la nalgada, dejando esbozadas algunas líneas de investigación que nos permitirán en el futuro realizar una investigación más exhaustiva sobre la historia de las flagelaciones en general, que nos lleven a hablar del sadomasoquismo, la dominación o la sumisión en la historia.

Investigar sobre sus orígenes y su recorrido histórico no ha sido una labor sencilla ya que, al ser una modalidad sexual tan concreta, apenas hemos encontrado testimonios directos, por lo que haremos un breve repaso a la historia de los azotainas y las nalgadas hasta llegar a la Francia del siglo XVIII, cuando gracias al testimonio de los libertinos franceses nos encontramos las primeras fuentes que nos hablan directamente del placer obtenido en recibir este tipo de "castigos" en las posaderas.

Venus y Cupido, de Hans Zatzka.
A pesar de ello, y como veremos a continuación, podemos suponer que obtener placer de recibir azotes en el culo se ha podido dar desde tiempos inmemoriales. Incluso, no nos debería extrañar que con el alto grado de sofisticación que alcanzaron los burdeles en la Roma Antigua existiese alguno especializado en sadomasoquismo.

Y aunque no tengamos ningún testimonio de la existencia de ese tipo de burdeles, algunos investigadores han querido interpretar bajo ese prisma una serie de epigramas recogidos en el Libro V de la 'Antología Palatina'. En uno de estos epigramas de carácter votivo se puede leer como tres prostitutas ofrecen a la diosa Venus unos exvotos representativos de sus habilidades eróticas. Estos exvotos serían una fusta, unas bridas y unas espuelas. Y aunque la mayoría de los autores defienden que son simples metáforas relacionadas con la acción de "cabalgar" al amante, otros han querido preguntarse si realmente no serían objetos utilizados en algún tipo de sesión sadomasoquista.

"Lisídice, a ti, Cipris, dedica esta espuela ecuestre,
aguijón de oro de su bello pie, con el que a tantos
corceles domó bajo su monta; pero jamás sus muslos
se ensangrentaron, pues liviano era su meneo
y hasta la meta llegaba sin falta de picar con espuela
Así en la puerta central te cuelga el arreo de oro
."

Pero aunque no exista ningún testimonio directo sobre el placer obtenido al ser azotado en las nalgas antes del siglo XVIII, sí que hemos encontrado numerosos ejemplos de nalgadas a lo largo de toda la historia de la humanidad...


Azotes y Educación

Siguiendo algunas tesis sobre la sexualidad humana podemos afirmar que la sexualidad está muy ligada a la conducta observada en la infancia, por lo que algunos casos de condicionamiento entre violencia y excitación sexual se han podido desarrollar por factores acaecidos durante la infancia.

Por lo que a pesar de la ausencia de testimonios directos imaginamos que los orígenes de esta parafilia se remontan al mismo origen del hombre... y de su educación. Y es que parece evidente que hay una estrecha relación entre culo y azote, ¿a quién no le han pegado sus padres algún cachete en el culo? Es más, si hay una parte de nuestro cuerpo diseñada para ser azotada ese parece ser nuestro trasero, ya que no alberga ningún órgano vital y viene protegido por una abundante grasa corporal, que hace que, aunque la azotaina nos pique, no nos duela por mucho tiempo.

De esta forma podemos asegurar que las azotainas han formado parte de la educación del ser humano desde tiempos muy remotos, ya en la misma Biblia se aconseja en varios pasajes azotar a los hijos con una vara para educarlos correctamente:  Así en Proverbios podemos leer: "El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia" (13:24), y unos versículos más adelante vuelve a decir: "No escatimes la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol" (23:13-14).

Con todo ello, podemos deducir que la inmensa mayoría de culturas de la humanidad han permitido y aprobado el uso de la violencia en la educación de los hijos. Uno de los primeros testimonios gráficos de una azotaina lo encontramos en el Antiguo Egipto, en el interior de la Mastaba de Akhet-hetep-her donde podemos ver la imagen de un adulto azotando a un joven en las nalgas con una especie de objeto plano.

Adulto pegando a un niño. Mastaba de Akhet-hetep-her. Reino Antiguo.
Ilustración extraída del libro 'Vida amorosa en el Antiguo Egipto'

Pero si queremos encontrar los mejores ejemplos de azotainas en el mundo antiguo vinculados con el mundo de la educación tenemos que viajar a la Antigua Roma. Y es que su sistema educativo, ya desde la escuela primaria, estaba regido bajo una férrea disciplina, donde los castigos corporales estaban bien vistos, ya que se seguía la máxima de que "la letra con sangre entra".

Por eso no nos debe extrañar los numerosos relatos donde diversos autores latinos aluden a la severidad de los maestros, y al uso frecuente que hacían de la férula (pequeña vara de madera) para 'corregir' los errores de sus alumnos, tanto por las faltas cometidas en clase como por las gamberradas realizadas fuera de la escuela. Incluso contamos con varias representaciones artísticas de estas nalgadas, tanto en pinturas murales como en objetos de arte mueble.

Reproducción de un fresco pompeyano en un grabado del siglo XIX.
Maestro castigando a un alumno con azotes en posición catomus (sobre los hombros) en una clase en el foro. 

Pero aunque el método de disciplina más habitual y aceptado en las scholae fuese el castigo físico, ya fuese con la scutica, la ferula o las virgae, hubo algunos intelectuales como Séneca, Juvenal o Quintiliano que se opusieron a estos métodos. Unos, por considerar el recibir azotes una pena más propia de esclavos que de ciudadanos libres, otros como Quintiliano por considerar que era un método cruel y poco efectivo, advirtiendo de las terribles secuelas que podía acarrear.

"A esto añade que por dolor o por miedo ocurre con frecuencia a los vapuleados muchas cosas feas de mencionar y que luego serán cosa de avergonzamiento: esta vergüenza quebranta y abate el ánimo, y ordena huir de la misma luz del día y el hastío"   [Quint. I, 3, 16.]

Una advertencia que, según como se lea, puede advertir sobre los peligros de la excitación sexual bajo este tipo de práctica.


Espejo de bronce. Roma. Siglo I. Probablemente de Asia Menor.
Representación de un castigo escolar mediante azote en las nalgas.

A pesar de las recomendaciones de algunos pedagogos latinos, los azotes en la educación siguieron siendo cosa habitual durante todo el Medievo, así numerosos autores renacentistas como Erasmo o Roger Ascham nos trasladaron una visión muy negativa de la educación durante la Edad Media, denunciando sus altas dosis de brutalidad y violencia.

No nos podemos resistir a incluir el magnífico grabado del artista alemán Hans Holbein, el joven, que ilustra esta visión negativa del medievo, a través de una azotaina en el culo de niño. Una visión, seguramente bastante exagerada, como contraposición a las nuevas formas de educación que estaban surgiendo en la Europa Renacentista de la mano de humanistas como Erasmo o Luis Vives.

Grabado de Hans Holbein, el joven, para Elogio de la locura (1511), de Erasmo de Rotterdam


La magia de los azotes.

Aparte de su función punitiva, los azotes también tuvieron desde tiempos muy temprano un componente mágico o ritual. Especialmente famosos fueron los ritos de fertilidad y purificación del mundo antiguo, donde las mujeres estériles eran azotadas por sacerdotes. Entre todos estos ritos podemos destacar la Fiesta romana de las Lupercales, donde unos adolescentes vestidos con simples pieles de animales corrían por la ciudad azotando con tiras de cuero a todo aquel que encontrasen a su paso, sobre todo a las mujeres. Y es que las Lupercales era una fiesta de purificación colectiva, donde se usa la flagelación como símbolo para transmitir las energía fecundadora y la virilidad del macho cabrío, personificado en los jóvenes Lupercos, como portadores de una vitalidad relacionada con la naturaleza salvaje.

Representación de la festividad romana de las Lupercales.

Aunque si queremos rescatar uno de los testimonios iconográficos más evidentes de la relación entre sexo y fustigamiento tenemos que viajar al mundo etrusco, donde existen varios ejemplos muy explícitos en diferentes soportes, y cuyo ejemplo más extraordinario es la llamada Tumba de los Fustigamientos, una rica tumba del siglo V a.C., donde una mujer es penetrada por un hombre al mismo tiempo que es azotada con una vara.

Detalle de la Tumba de los Fustigamientos.

Este carácter mágico de la flagelación vendría confirmado en algunos textos de Juvenal o Petronio que nos relatan como los azotes eran recomendados como tratamiento para curar la impotencia... Así en el 'Satiricón' (Capítulo 131) de Petronio nos relata como el joven Encolpio, aquejado de impotencia recurre a los servicios de una sacerdotisa, cuya solución es flagelarlo con ramas de ortiga.

La vinculación entre azotes y sexualidad siguió vigente hasta bien entrada la Edad Moderna, ya que alrededor del 1600 el médico alemán Meibom escribió un tratado denominado "Del uso de la vara en la cosa venérea y en el oficio de los lomos y de la riñonada", donde se sigue manteniendo vigente la idea que aplicar azotes en las nalgas, transmite calor a las zonas productoras de semen, aumentando la fertilidad y la virilidad.


Azotes cristianos.

Ya vimos al principio como en algunos pasajes de la Biblia se recomendaba azotar a los hijos, por lo que no nos puede extrañar que tanto los azotes como las flagelaciones hayan tenido un importante peso a lo largo de la historia de la Iglesia Católica. Más aún, si tenemos en cuenta el gran componente sadomasoquista que, en el fondo, albergan casi todas las religiones monoteístas.

Por lo que algunos expertos no han dudado en equiparar ciertos ritos de flagelación con la búsqueda no sólo de un éxtasis espiritual sino también carnal. Y es que la flagelación en las nalgas o muslos provoca la acumulación de sangre en zonas cercanas a los órganos sexuales, pudiendo provocar erecciones e incluso orgasmos.

Adam Johann Braun (1748-1827)
Por otro lado, es conocida la afición que tomaron muchos confesores por aplicar ellos personalmente el castigo de la flagelación sobre sus feligresas, a las que hacían descubrir sus vestiduras para después azotarlas por sus pecados cometidos. Este tipo de penitencias despertaban tantas sospechas entre el clero romano, que muy pronto se prohibió a los sacerdotes castigar personalmente a los penitentes.

Por todo ello, no nos puede extrañar que la Inquisición pusiese especial ahínco en perseguir a los curas que, al imponer la flagelación como penitencia, la aplicaban ellos personalmente u obligaban a una mujer a que los azotase. Como si el Santo Oficio ya intuyese una especial asociación entre la flagelación religiosa y ciertas sensaciones sexuales 'pervertidas'.

De esta forma , y por motivos similares, el Papa Clemente VI, en el siglo XIV, prohibió los grupos y las procesiones de flagelantes, ya que estas procesiones podían terminar en arrebatos místicos creando un ambiente de fuerte erotismo. Aunque lo que de verdad preocupaba al Papa era que estos grupos empezaban a cuestionar el papel de la Iglesia como única intermediaria para la salvación de las almas.

Una procesión de flagelantes, de Francisco Goya y Lucientes (1812–1819)

Pero a pesar de estas prohibiciones algunos elementos de tintes sadomasoquistas han seguido estando muy vigentes hasta prácticamente la actualidad, sólo hay que ver las automortificaciones realizadas por los miembros del Opus Dei con el cilicio, o la larga y extendida tradición de la azotaina y la nalgada en numerosas escuelas religiosas. Una forma de educación donde algunos investigadores advierten ciertos tintes sádicos y de autosatisfacción sexual a través de juegos de sumisión y dominación.

Ilustración del cómic
'Los infortunios de Janice'

Los Libertinos franceses

Pero habrá que esperar a los llamados 'libertinos franceses' provenientes de los ambientes Ilustrados de la Francia prerrevolucionaria para encontrar los primeros testimonios literarios que nos hablen abiertamente del placer obtenido al recibir unos azotes, y es que estos hombres no dudaron en plasmar con su pluma algunas vivencias personales con gran componente sexual.

Entre todos estos testimonios destacar el de filósofo ilustrado Rousseau, quién nos relata en primera persona el placer obtenido al ser azotado cuando era pequeño por su cuidadora y cómo ese hecho marcó para siempre sus gustos sexuales:

"¿Quién creería que este castigo de chiquillo, recibido a la edad de ocho años, por mano de una
mujer de treinta, fue lo que decidió mis inclinaciones, gustos y pasiones por todos los días de
mi vida y precisamente en sentido contrario del que podría naturalmente imaginarse? Mientras
por una parte se despertaron mis sentidos, tomaron tal giro mis deseos que se limitaron a lo
que había experimentado."
- Confesiones I, Rousseau.

Así corría el año de 1723, el joven Rousseau vivía en Bossey, una pequeña localidad a los pies de los Alpes, acogido en la casa de un pastor calvinista y donde su hija hacía las funciones de madre:

"El cariño, propio de una madre, que la señorita Lambercier nos profesaba, la revestía de la autoridad de tal, y algunas veces usaba de ella imponiéndonos castigos merecidos. Durante mucho tiempo se concretó a la amenaza, pareciéndome espantosa la prometida pena, nueva enteramente para mí; pero desde que la sufrí me pareció mucho menos terrible de lo imaginado. Y lo más particular es que aquel castigo aun me aficionó más a lo que me lo había impuesto, de modo que fue necesaria mi natural dulzura y toda la verdad del afecto que le profesaba para que no tratara de conocer la repetición del mismo, mereciéndolo, porque encontré una mezcla de sensualismo en el deber y en la vergüenza del castigo, que me hacía desear recibirlo otra vez de la misma mano. Es verdad que había en ello cierta precocidad instintiva de sexo y, por lo tanto, el mismo tratamiento practicado por su hermano no me habría parecido tan gustoso."
- Confesiones I, Rousseau.

Poco años después, con el estallido de la Revolución Francesa, se dieron numerosos espectáculos públicos de azotamientos y flagelaciones, donde la gente acudía para “regodearse e incluso para hacer el obsceno inventario de todos los culos acumulados".


El vicio inglés

Pero sin duda alguna, si hay un país y una época donde la práctica del spanking ha alcanzado mayor extensión ese ha sido la Inglaterra victoriana. Tal es así, que incluso sus liberales vecinos franceses no dudaron en tildar esta práctica como "el vicio inglés".

Fue una práctica, la del azote o la nalgada, tan recurrente en todas las capas de la casta y puritana sociedad victoriana, que convirtieron al Reino Unido en el país por antonomasia del spanking y la flagelación. Como bien resume Ian Gibson en su obra "El vicio inglés":

"A mi juicio, ninguna discusión sobre la sexualidad británica es posible sin tener en cuenta el sistema de azotes que, originándose en las public schools, se extendió a todas partes. Impotentes sin recurrir a los azotes, real o imaginariamente, las innumerables víctimas del sistema no sólo se vieron abocadas a una vida de deseos avergonzados e inconfesables, que hacía difícil, si no imposible, una relación matrimonial satisfactoria, sino que su condición dio origen a un auténtico océano de pornografía en la cual se recreaban ad-infinitum las añoradas escenas juveniles y sus ramificaciones".
Por todo ello, hemos decidido dividir nuestra breve historia de los azotes en dos partes y dedicarle un capítulo en exclusiva al conocido como 'vicio inglés'.

Así que no seáis malos y os esperamos en el próximo capítulo....



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Bibliografía

Gibson, Ian; El vicio Inglés, Editorial Planeta, 1980.

Jiménez Salcedo, J.R.; Las "Cartas" de Cabarrús (1808) y la tradición reglamentarista europea en materia de prostitución, Anales de filología francesa, Nº. 16, 2008 (Ejemplar dedicado a: 1808), págs. 129-140

Luc Hennig, J.; Breve historia del culo, Principal de los Libros, 2010.

Montgomery Hyde, H.; Historia de la Pornografía, Editorial Pleyade, 1969.

Moro Ipola, M.; Quintiliano de Calahorra: didáctica y estrategias educativas en la antigua Roma, Foro de Educación, Nº. 9, 2007, págs. 125-132

Ruben Solís, K.; La cultura de Eros: Antologia Ilustrada Del Libertinaje, Robinbook, 2008

La imagen literario del Eros en la Antalogía Palatina:
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero23/im_eros.html


Sobre la flagelación:

http://www.mercaba.org/FICHAS/Enciclopedia/F/flagelacion.htm

http://www.angelfire.com/ex/ecstagony/info/artinst/birch.htm


http://www.spurcitia.com/tag/en-roma/
http://alfonsodelavega.com/?p=15230
http://bdewm.blogspot.com.es/2013/05/arte-bdsm-bdsm-art-gaston-noury.html
http://ramirofeijoo.com/gabinete-de-curiosidades/?p=178

sábado, 3 de enero de 2015

El rapto de mujeres: de la antigüedad a la Edad Media.

Sobre el rapto de mujeres:
- El rapto de la mujer en la Prehistoria
- El rapto de la mujer en la Antigüedad

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Hoy nos vamos adentrar en uno de los temas que más nos pueden chocar vistos desde nuestra mentalidad actual, estamos hablando del rapto de mujeres como forma no sólo de conseguir mujeres sino como una forma más de acceso al matrimonio.  Y aunque nos pueda sorprender, el rapto de mujeres ha sido una constante a lo largo de la historia hasta casi bien entrada la Edad Contemporánea, y aún, hoy en día, esta práctica sigue siendo bastante habitual en zonas de Asia Central, el Caúcaso y zonas de África, siendo muy común entre algunos pueblos como el gitano en Europa, los Hmong en Asia o los Tzeltal en México.

 Rapto de Helena, Luca Giordano S.XVII

Esta práctica tuvo que ser algo habitual desde tiempos prehistóricos, por lo que es muy probable que se diese desde nuestros ancestros sapiens, ya que en unos tiempos donde la la supervivencia de la tribu dependía en gran medida de un alto nivel reproductivo, la presencia de mujeres en edad fértil se convertía en una necesidad para cualquier tribu. Recordar que a esto habría que sumar la alta mortalidad infantil acompañada de una alta tasa de mortalidad en mujeres parturientas y sobretodo, la necesidad de exogamia en pueblos primitivos, de buscar relaciones fuera de la tribu, evitando así la peligrosa endogamia.

Milo Manara, Historia de la Humanidad.
Así no nos puede extrañar que casi todos los pueblos antiguos tengan leyendas y narraciones de raptos de mujeres; empezando por la Biblia donde desde su primer capítulo podemos encontrar referencias a raptos como el de Dina por Sique.

La mitología griega también está repleta de leyendas y mitos sobre raptos: desde el rapto de Europa por Zeus, o el rapto de Helena que desembocó en la famosa Guerra de Troya, incluso el rapto se utilizó para explicar fenómenos naturales, como el paso de las estaciones, con el rapto de Perséfone por Hades. Incluso el gran legislador Solón tuvo que regular mediante leyes estos actos, imponiendo al raptor el pago de una pequeña suma de dinero a la familia de la mujer,...Por lo que podemos suponer que el rapto fue acción habitual entre los pueblos de la antigüedad.

El rapto de las sabinas (1874) de Francisco Padilla.
Pero el rapto más famoso, inmortalizado por el arte, ha sido 'El rapto de las Sabinas', hecho fundamental para la fundación de Roma, y que nos habla muy claramente de los desequilibrios demográficos que podían exisitir en momentos determinados, y donde el rapto de mujeres, cumplía una función de equilibrio demográfico

Aunque como veremos a lo largo de este artículo, el rapto también podía ser la única salida para un matrimonio por amor, ya que los matrimonios solían ser concertados por los padres en función de sus propios intereses familiares, sin tener en cuenta la opinión de los hijos, por lo que el rapto, muchas veces propiciado por la propia mujer, era un opción muy buena para obligar a la familia de la "secuestrada" a aceptar este matrimonio.

Un ejemplo, de rapto por amor, muy nuestro y muy contemporáneo lo tenemos en la obra de Federico García Lorca 'Bodas de sangre', donde se exalta la acción del rapto, en el cual, la novia, huye con su amado a lomos de un corcel.

Y es que esta asociación entre rapto y matrimonio aún perdura en nuestras tradiciones, ya que la típica escena donde el novio coge en sus brazos a la novia y la lleva a su habitación, es una rememoración muy directa de lo que en su día fue el rapto de la novia.

Otro argumento que encontramos que nos habla de lo muy extendida que estuvo esta tradición es la abundante literatura que existe en torno al rapto, no sólo piezas de carácter jurídico sino también en novelas, piezas de teatro, poemas, leyendas, etc...

Gracias a historiadores como Heródoto sabemos que los casos de rapto también se podían desarrollar durante la colonización de nuevos territiorios; ya que en la mayor parte de estas colonizaciones sólo participaban hombres (colonias griegas, fundación de Roma, llegada de los españoles a América, etc) por lo que se podían dar dos circunstancias: que los pueblos vecinos aceptasen con agrado la nueva colonia y buscasen alianzas dando a sus hijas en matrimonio, o en caso contrario, que los nuevos colonizadores raptasen directamente a las mujeres. Como podemos ver, en ambos casos, la opinión de la mujer no contaba para nada, siendo tratada como una moneda de cambio.

Por los textos también conocemos los "matrimonios por captura", mujeres capturadas como botín de guerra. La suerte de estas mujeres podía ser muy dispar, con suerte se convertirían en la esposa de su captor, otras veces pasarían a ingresar en la lista de sus concubinas, aunque, para su desgracia, la mayoría de esta mujeres acabarían siendo unas simples esclavas, cuando no, abandonadas a su suerte, siendo su única salida la prostitución.

Rapto de las hijas de Leucipo, Rubens, 1616.

Una visión "realista" del rapto de la mujer.

Se ha especulado que todos estos relatos míticos relacionadas con el rapto de mujeres, sirvieron a los hombres para asentar la idea de la mujer sumisa y pasiva, sujeta a la voluntad y el deseo masculinos. Ya que por el contrario, todas las leyendas e historias sobre mujeres seductoras y activas, normalmente iban ligadas a una serie de ideas negativas.

El rapto de las Sabinas (fragmento)
Giovanni Francesco Romanell, S.XVII.
Toda esta literatura y mitología no nos puede hacer olvidar un hecho fundamental, el rapto de una mujer implica, casi siempre, otro hecho, su violación, por lo que es una manifestación brutal de la violencia ejercida contra la mujer. El hecho de que la mujer sea objeto de un rapto nos habla del papel de inferioridad que tuvo que soportar la mujer en la sociedad a lo largo de los siglos.

Un ejemplo evidente de todo esto es que en muchas sociedades, y dependiendo de la condición social de la mujer, éstas se encontraban totalmente desamparadas ante las leyes en casos de rapto o violación; en el mejor de los casos, se despachaba el asunto con el pago de una pequeña suma a la familia de la mujer. Este pago no era por el daño hecho a la mujer, sino por considerar que se había producido un agravio a la propiedad del padre de la mujer.

También podemos destacar el hecho de que estas tradiciones de rapto (simulado) de las mujeres se dan en sociedades de arraigado carácter patriarcal, donde lo que predomina es la descendencia en línea paterna.


I.- EL RAPTO DE MUJERES EN LAS CULTURAS ANTIGUA EUROPEAS

Germanos

En la Europa continental el rapto fue una costumbre muy extendida entre los pueblos germánicos, y aunque nuestras primeras noticias de estos actos provienen de fuentes romanas, especialmente de la obra de Tácito 'Germania', obra de carácter etnográfico que nos habla de los pueblos germánicos más allá del limes romano. La antigua tradición del matrimonio mediante rapto entre estos pueblos parece confirmarse en que casi diez siglos después, en plena época franca (S.IX), los concilios eclesiásticos seguían condenando con fuerza estas prácticas.

Y son estos mismos pueblos, de raíz germánica, los que crean las primeras legislaciones en relación al rapto y a la sustracción de una mujer para contraer matrimonio, ya que una vez asentados en los antiguos territorios romanos se encuentran con la necesidad de regular sus propias costumbres. Estas primeras fórmulas jurídicas creadas entre los siglos VI al VIII se convierten en un punto de referencia clave para el estudio jurídico de la institución matrimonial tal como se ha ido configurando en Europa.

Rapto de Perséfone, bajorelieve.

Celtíberos

Entre los pueblos peninsulares también es probable que existiesen este tipo de matrimonio por rapto,sobre todo, entre aquellos pueblos de raíces más arcaicas, dedicados a la guerra y a las incursiones de rapiña.

Un relato que recoge esta posible tradición es el suceso que narra Diodoro acaecido en la boda del caudillo lusitano Viriato, el cual rechazó participar en el banquete que le ofrecía su suegro (un importante jefe tribal lusitano) y prefirió subir la novia a la grupa de su caballo y partir al galope hacia su escondite en la sierra.

"Ordenó traer a la novia. Una vez que ofreció sacrificios a los dioses y cumplió los ritos habituales entre los íberos, puso a la jóven sobre su caballo y al instante marchó al refugio que tenía dispuesto en la montañas, pues creía que la independencia era el mayor tesoro"
- Diodoro XXXIII, 7.


Grecia

En la mitología griega está repleta de leyendas en torno a mujeres raptadas, ya fuesen diosas, mortales, ninfas, ... lo que nos habla muy a las clara de lo extendida que podía estar esta tradición entre los pueblos antiguos. Aunque entre los griegos también se dan leyendas de jóvenes varones raptados por dioses o héroes, adaptándose sus mitos a sus costumbres sociales , como la de tener relaciones amorosas con efebos. Uno de los raptos masculinos más conocidos en la mitología es el del jóven Ganímedes por parte de Zeus.

Mosaico romano - El rapto de Europa.
Esta arcaicas tradiciones tenían su representación ritual durante las bodas, ya que entre los griegos existía un tipo de matrimonio que se denominaba así, matrimonio por rapto, especialmente en Esparta donde la ceremonia empezaba por la 'arpagh' (rapto) de la novia.  En estas bodas se escenificaba la acción de un rapto, cuando el novio, llegada la noche, cogía a la novia en brazos y la subía a un carro, para llevarla de casa de los padres de ella a su propia casa. Vemos como se convierte en ritual lo que es herencia de un hecho cultural cierto.

Plutarco nos cita la tradición griega (Licurgo, 15, Rómulo 15, Cuestiones romanas 29), imitada luego por los romanos, de que la jóven no debía entrar por su propio pie en su nuevo hogar de casada, y era el marido el que la tenía que levantar en brazos y hacerla traspasar ese umbral, mientras ellas fingía resistencia mediante gritos y aspavientos

Roma

Roma puede ser uno de los exponentes más evidentes de la permisividad de la violencia ejercida por el poder patriarcal ante las mujeres. Así entre las primeras leyes del derecho romano no destaca ninguna ley que protega a las mujeres ante la violencia sexual, por lo que podemos suponer que es un reflejo de sus valores religiosos como sociales, ya que en la mitología grecoromana está repleta de ejemplos de dioses practicando violaciones. Por lo que no sabemos si estos mitos son fantasías agresivas patriarcales o si son un reflejo cercano de la sociedad de su época.

El rapto de las sabinas, J.L. David (1799)

Lo que parece claro, es que a finales de la República la tolerancia de la sociedad hacia el sexo por la fuerza fue desapareciendo paulatinamente, pasándose a tipificar poco después, como delito grave, tanto el rapto como la violación.

Aunque volvemos a recordar que en Roma, donde la mujer estaba sujeta al férreo control de la patria potestad, el rapto de una mujer, escondería la mayor parte de las veces, fugas amorosas, donde la mujer busca la libertad de poder casarse con su 'secuestrador'.

Rapto de Proserpina,
Bernini (S.XVII)
En tiempos ya de los emperadores cristianos (siglos IV y V) se fueron modificando las leyes respecto al rapto. Entre estos cambios destaca el introducio por el emperador Constantino que definió el delito de rapto como ofensa pública y no como daño privado. La mujer que consentía un rapto y su posterior consumación del rapto, podía ser quemada viva junto a su raptor. Aunque la mujer que fuese raptada contra su voluntad también sería castigada, aunque menos severamente, ya que se interpreta que se podía a ver resistido más enérgicamente.

Así el delito de rapto pasó de ser considerado un agravio a la autoridad paternal a una ofensa a toda la sociedad, es decir, pasó de considerarse como un delito del ámbito privado a uno público.

Con Justiniano, el derecho romano sufrió otra importante remodelación en cuanto a los castigos referentes al rapto y violación, aplicándose la pena de muerte para los raptores de cualquier mujer, añadiendo un importante matiz, ya que daba igual su condición social, ya fuese esclava o libre, casada o soltera; extendiéndose el castigo a los cómplices del crimen, pudiendo la familia de la víctima aplicar el castigo si capturaba al captor.

La promulgación de todas estas leyes junto a las de prohibir los matrimonios mediante rapto, no parecen aclarar si estas leyes estaban dirigidas a proteger a la mujer, o bien, evitar los llamados matrimonios clandestinos que no contaban con la autorización paterna.

El curioso caso de los Raptos masculinos

Nos parece interesante detenernos un momento en una serie de "raptos" diferentes que explican muy bien la visión machista y patriarcal que la cultura griega nos transmitirá. Estamos hablando del rapto de hombres por parte de mujeres.

En la mitología griega también tenemos numerosos ejemplos de mujeres que seducen y raptan a hombres, aunque en este caso, estos mitos nos transmiten una idea muy clara, las figuras femeninas que rapten y seduzcan a los hombres están ligadas a la muerte y a las desgracias: por un lado estas las mujeres monstruosas como las sirenas, la Esfinge, o las menos conocidas, mujeres serpiente, que habitaban en los confines del mundo griego, que atraían a los caminantes para poseerlos y matarlos.

Circe y los hombres de Odiseo,

Pelike de figuras rojas.
Siglo V a. C., Dresden.
Después tenemos a las mujeres humanas, como Circe y Calipso, que usan sus encantos, su belleza, su seducción para atraer a los hombres, asociando a estas mujeres con brujas que utilizan la magia y pócimas para satisfacer sus deseos.

Estos mitos tienen como objetivo transmitir el miedo a los hombres ante la figura de la mujer sexualmente ávida, el cómo caer ante el poder de seducción de una mujer conlleva desgracias y dolor. Es decir, transmitir un recelo y desconfianza ante las mujeres (sexualmente) independientes. 

En resumen, cuando son las mujeres las que seducen, es bajo un aspecto negativo, perverso, transgresor; sin embargo, cuando es el hombre el que seduce se asocia a ideales de fortaleza, valentía, sabiduría; incluso cuando las propios hombres utilizan engaños e intrigas, nunca se le da esa consideración negativa que sí se le da a las figuras femeninas.



II.- EL RAPTO EN EL DERECHO ECLESIÁSTIVO Y CIVIL

a) El Rapto en el Derecho de la Iglesia

La posición de la Iglesia respecto al tema del rapto y otras formas de matrimonio, como el matrimonio sin el permiso paterno, fue sufriendo diferentes cambios a lo largo de los siglos. No nos vamos a extender sobre las diferentes obras doctrinales y/o jurídicas redactas por la Iglesia en torno a este tema, simplemente mencionar aquellos textos más importantes.

El primer texto donde se pronuncia la Iglesia acerca del "matrimonio por rapto" corresponde a la Iglesia oriental, que en su Concilio de Ancira (314 d.C.) estableció que "la mujer raptada por quien no era su prometido debía ser devuelta a su familia evitándose el matrimonio con su raptor". Posteriormente, Basilio de Cesarea, reinterpretó este texto añadiendo que la mujer raptada tenía que ser devuelta a su familia, aunque el padre de ella podía decidir si casarla con su raptor.

Uno de los documentos que va ir unificando la postura de la Iglesia es el Decreto de Graciano, redactado en pleno siglo XII, y que retomaba las antiguas leyes codificadas de Justiniano, volviéndose a la definición romana de rapto. Lo primero a destacar es la fecha, si aún en fechas tan tardías como el siglo XII era necesario regular estas conductas era porque aún seguían vigentes. Una de las interpretaciones más novedosas era considerar que cualquier matrimonio realizado bajo coacción no resultaba válido, pues el libre consentimiento era esencial para el matrimonio.


El rapto de las sabinas, Nicolas Poussin, 1637-1638.

Hay que esperar hasta el Concilio de Trento (S.XVI) para que matrimonio pasase a ser un sacramento, y por lo tanto el rapto se consideró una acción que impedía el matrimonio, al menos hasta que la mujer fuera liberada; posteriormente en un lugar seguro y honrado se podrían casar, siempre bajo el consentimiento de la mujer.

Si el raptor no accedía a liberar a la mujer el Concilio decretaba: "que no puede haber Matrimonio alguno entre el raptor y la robada, por todo el tiempo que permanezca esta en poder del raptor. Mas si separada de éste, y puesta en lugar seguro y libre, consintiere en tenerle por marido, téngale este por muger, quedando no obstante excomulgados de derecho, y perpetuamente infames, é incapaces de toda dignidad, así el mismo raptor, como todos los que le aconsejaron, asiliaron y favorecieron, y si fueren clérigos, sean depuestos del grado que tuvieren. Esté además obligado el raptor á dotar decentemente, á arbitrio del juez, la muger robada, hora case con ella, hora no" 

La importancia de este Concilio frente al rapto es que sólo condenaba el rapto con violencia, es decir, el llamado rapto por seducción, aunque en contra de la voluntad de los padres de ella, no se sancionaba, ya que prevalecía el derecho de elegir libremente a la persona deseada para contraer matrimonio.

El rapto de la cautiva, Rugendas, 1845.


b) El Rapto en el Derecho Medieval

En el derecho medieval vamos a ir observando una evolución a lo largo de los siglos, en las primeras legislaciones el rapto es considerado como un acto normal de acceso al matrimonio, poco a poco se irá convirtiendo en un delito grave, primero se considerará que este delito afectaba al propietario de esa mujer (ya fuese su padre, su marido, etc) y después tomándose en cuenta la propia integridad de la mujer. Es decir, la mujer fue vista, primero como un objeto para después ser considerada como una propiedad, y poco a poco irá adquiriendo más personalidad jurídica.

En los inicios de la Edad Media convivieron dos derechos jurídicos diferentes, por un lado, el incipiente derecho canónico que condenaba el rapto mediante penas canónicas, y donde cabía el arrepentimiento del delincuente e incluso podía conseguir el matrimonio con la muje raptada si la familia de ella lo permitía.

Por otro lado estaban Corpus Iuris Civilis, la recopilación de derecho romano realizada por el Emperador Bizantino Justiniano, en el siglo VI d.C.; donde se consideraba que el rapto era un delito grave y prohibía en cualquier caso el futuro matrimonio entre captor y raptada.

En la Europa continental, donde las tradiciones de los pueblos germánicos estaban aún muy anraizadas, el rapto no fue considerado un delito, y se entendía como otra de las formas de obtener el matrimonio ante la negativa de los padres. Los diferentes poderes, civiles o eclesiásticos, no empezaron a penalizar estas prácticas hasta que no se extendió la necesidad de la autoridad de controlar de manera más rigurosa los matrimonios.

En la sociedad franca, ante los abundantes casos de matrimonio por rapto, se estableció un procedimiento por el cual la mujer podía elegir entre permanecer con su familia o casarse con su raptor.

El rapto de perséfone, Jan Van Baurscheit, terracota 40x43 cm,
Museo real de Bellas Artes, Bruselas, Bélgica

En la hispania visigoda, el Fuero Juzgo, aprobado en el año 681 d.C. también dedicada algunas leyes a castigar los casos de rapto sobre mujeres libres; así por ejemplo, si un hombre se llevaba por la fuerza a una mujer virgen o viuda, y ésta perdía su castidad, el raptor debía entregar la mitad de sus bienes a la mujer, también se contemplaba como castigo que el captor pasase a ser siervo del padre de la mujer. El rapto de una mujer se consideraba un atentado contra la autoridad del rey, ya que é eral la máxima autoridad encargada de velar por la integridad de todos sus súbditos y de aplicar las penas públicas, por lo que el raptor también podía ser castigado a recibir 200 azotes en la plaza pública.

El siguiente cuerpo jurídico importante son el Fuero Real y las Siete Partidas de Alfonso X el sabio. En el Fuero Real se imponía la pena de muerte para el raptor que además violase a la mujer; si no había violación, sólo rapto, las penas variaban según la condición social de la mujer, si la mujer era religosa, la pensa era la muerte, si la mujer estaba casada,  el raptor era entregado al marido, el cual podía hacer con el raptor lo que quisiese, en los otros casos se imponía una multa de cien maravedíes.

En las Partidas de Alfonso X  se equiparaba el rapto con la violación, así en su séptima partida, título XX se establece que “forzar o robar muger virgen ó casada ó religiosa ó vibda que viva honestamente en su casa, es yerro et maldad muy grande”, es decir, que el rapto es considerado un crimen muy grave.

En conclusión, parece claro que las continuas promulgaciones de leyes y sanciones, por parte tanto de los poderes políticos como eclesiásticos,  para sancionar estas prácticas, nos da una idea de lo arraigada que estaba esta tradición en muchas sociedades europeas, ya que se siguieron practicando hasta casi bien alcanzada la Edad Moderna..

El rapto de Hipodamia, Rubens ,S.XVII.


c) El fin del rapto de matrimonio (S.XII)

La costumbre del rapto por matrimonio se mantuvo en muchas zonas europeas hasta el siglo XII, sólo a partir del siglo XII, con el nacimiento de las Universidades, juristas y canonistas lograrán plantear fórmulas legales donde establecían la prohibición de matrimonio en casos de rapto sin que esto representase una violación de la libertad del consentimiento individual.

Pero sin duda, el hecho que permitió ir eliminando esta tradición, es que los hombres encontraron formas más sutiles de conseguir casarse con una mujer pese al rechazo de su familia. La idea del amor cortés se expandió rápidamente por toda Europa, y el rapto fue cediendo ante la seducción como método de conquista. Este cambio de mentalidad, impulsada primero por los poetas y trovadores, pronto se vería reflejada en el derecho canónico.

Aunque en Europa esta tradición se fue perdiendo paulatinamente, no significa que los europeos no la siguiesen practicando en otros lugares del mundo, el mejor ejemplo que define los nuevos casos de rapto es con la llegada de los europeos a América, donde se cometieron todo tipo de abusos contra las mujeres indígenas, aunque este triste capítulo, lo podemos englobar dentro de la Edad Moderna, por lo que le dedicaremos un entrada monográfica...




BIBLIOGRAFÍA


Agudo Romeo, M. del M. El rapto de la mujer en la legislación foral medieval aragones, Aragón en la Edad Media, Nº 20, 2008 (Ejemplar dedicado a: Homenaje a la profesora M.ª de los Desamparados Cabanes Pecourt) , págs. 45-64

Alamillo, A.; El rapto en la mitología clásica, X Seminario de Arqueología Clásica (Facultad de Geografía e Historia U.C.M.), 2002

Benítez Barba, L.; El rapto: un repaso histórico-legal del robo femenino

López Medina, A.; Consecencias socio-jurídicas de la regulación del rapto en materia matrimonial, Revista General de Derecho Canónico y Derecho Eclesiástico del Estado 31, Universidad de Huelva. 2013.

Pastor de Arozena, B., Retórica imperial: el rapto en la legislación de Constantino, Faventia: Revista de filologia clàssica, Número 20, Fasc. 1, 1998, págs. 75-81

VV.AA.; La violencia de género en la antigüedad, Madrid: Instituto de la Mujer, colección Estudios,
núm. 97, 2006.


jueves, 27 de febrero de 2014

LA SEXUALIDAD EN LA CULTURA SEMÍTICA (Yahvismo Vs Baalismo)

Índice de Capítulos:
- Baalismo Vs Javhismo
- Sexo en Mesopotamia
- Las placas eróticas mesopotámicas
- Amor, matrimonio y divorcio en Mesopotamia (en preparación)
- La prostitución sagrada y el culto a Ishtar (próximamente)


Para entender la sexualidad en la cultura semítica, es imprescindible, analizar brevemente, su principal competidor en la zona, el yahvismo, que sentará las bases de la tradición judeo.cristiana y nos transmitirá su visión negativa, incluso maléfica, de la religión cannanea.

La Biblia surge en el mundo semítico, en la zona del Levante Mediterráneo, en la actual zona de Siria-Palestina entre los años 1500-500 a.C.

Breve Historia de Israel

Israel nació de la conjunción de tribus sedentarias de la zona de Osrael-Palestina y la conocida como "casa de José", tribus procedentes de Egipto (XIII a.C.), hasta que dos siglos después se logró la unión nacional en la figura del rey David. Aunque hacia el año 1000 la nación se fragmentó en dos:
- Gentes del Norte que dieron origen al reino de Israel.
- Gentes del Sur, que formaron el reino de Judá.


Estos dos reinos mantenían importantes divergencías políticas y religiosas (Yahvista, los del sur; Elohista, los del Norte). Ambos reinos fueron sucesivamente conquistados por Asirios y Babilónicos respectivamente, por lo que los habitantes de esta Israel tuvieron ambos componentes religiosos: el yahvista propio de su tradición, y el baálico procedente de sus invasores. Este hecho explica las luchas de los diferentes profetas de Israel en los siglos VIII-VI a.C. contra el baalismo, y la "mala imagen" que nos ha transmitido la tradición judeocristiana del Baalismo, ya que constituían dos componentes religiosos opuestos entre sí.

El Baalismo

El Baalismo, con su adoración de la fertilidad y la fecundidad, plasma una visión positiva del sexo y de la vida, que a veces impresiona por su modernidad. Los cananeos tenían una visión religiosa muy profunda de la sexualidad y del sexo, de tendencias casi místicas.

Donde mejor se plasma esta visión de la sexualidad es en los textos cananeos, aunque nos pueda parecer según nuestra concepción de la sexualidad bastante grosero y explícito.

Él se calienta y la agarra por la vulva.
Ella se calienta y le agarra por el pene.
Ba'lu eyacula [...].
Tras el beso, la concepción y el parto.

(Ugaritic Data Bank, 1.11 "El celo de Ba'lu")

Ven en la sexualidad la fuerza creadora de la divinidad, el poder fecundante y fertilizante. Así en el vocabulario ugarítico los términos relacionados con la creación son sexuales.

Astarté: Representaba el culto a la madre naturaleza, a la vida y a la fertilidad,
así como la exaltación del amor y los placeres carnales


Enfrentamiento entre Baalismo y Yahvismo

Entre los siglos XIII al VII a.C. vivimos un enfrentamiento entre estas dos religiones en la zona del Levante Mediterráneo, hecho que nos indica la inmensa influencia que tendrían los cultos de la fertilidad en Israel, es una lucha encarnizada, un enfrentamiento directo entre estas facciones religiosas. El Baalismo era más que un culto competitivo, ya que también había contaminado el culto a Jahvé.

El yahvismo se presenta como la religión original, los malos períodos, las catástrofes se explican por la desviación baálica del pueblo y sus gobernantes. Así con el nacimiento de una realidad política hebrea, Yahveh se convirtió en su dios nacional , aunque no fue hasta el siglo VII a.C. con la reforma deutoronomista religiosa del rey Josías cuando se configuró los rasgos fundamentales del Yahvismo que nos transmite la Biblia.

Un monoteismo estricto, donde la sexualidad queda excluida del mundo religioso. A partir de ahí, la imagen del sexo va empequeñeciéndose y acercándose a la imagen del sexo que hemos heredado en nuestra cultura occidental.


Fuentes:

- Cunchillos, J.L. (2007). La sexualidad en la cultura semítica: noroccidental: Ugarit en La imagen del sexo en la Antigüedad (págs. 125-144). Barcelona. Tusquets Editores.

- Cunchillos, J.L. (2008) Religión cananea y religión israelita en el Pentateuco en Las culturas del Próximo Oriente Antiguo y su expansión mediterránea (págs. 231-238). CSIC Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo.