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lunes, 8 de octubre de 2018

Mitos y verdades sobre el sexo en Roma

Sin duda alguna, la cultura romana ha sido la cultura que mayor admiración y asombro ha despertado entre los historiadores de toda índole, todo ello ha contribuido a que a su alrededor se forje una idealización de su cultura.

 Estudiosos de todo signo buscaron entre sus restos arqueológicos y sus fuentes escritas argumentos con los que defender su visión del mundo.


Si a este panorama añadimos el elemento "sexo", tenemos como resultado la construcción de una serie de mitos que, ya sea por el choque con nuestra visión del mundo cristiana; o actualmente, por la contribución de la literatura o el cine; se han venido agrandando. Dando como resultado, la creencia que los romanos eran poco más que pervertidos sexuales que estaban todo el día celebrando orgías.

Pintura pompeyana.

Pero antes de analizar los principales mitos sobre el sexo en Roma, vamos a trazar unas pocas pinceladas que nos permitan comprender cómo y por qué nacieron algunos de estos mitos:

- Sobre la construcción del discurso histórico: En todos mis años de investigación he llegado a una conclusión que en la historia NO EXISTE UNA VERDAD ABSOLUTA, y es que son innumerables los ejemplos de cómo a través de la historia se han querido legitimar ciertas posturas o argumentos, incluso ideas contrarias partiendo desde una misma base. Por lo que muchos (malos) estudios pueden variar enormemente según a las conclusiones que previamente quiera llegar el investigador.

- Sobre la influencia de la moral sexual cristiana: La nueva moral cristiana que surgió tras las crisis del Imperio, una moral de las más estrictas sexualmente hablando de todos los tiempos, quiso representarse como una antítesis de la moral "pagana" anterior, por lo que numerosos autores cristianos la retrataron de forma peyorativa o degenerada.

- Sobre el impacto de la arqueología: Los descubrimientos de Pompeya y Herculano, y toda la cultura erótica allí oculta, causó honda impresión a nuestras generaciones pasadas: falos por doquier, desnudos, un sátiro copulando con una cabra,...  Podemos imaginar como se disparó la mente de los investigadores que durante los siglos XVIII y XIX fueron desenterrando dichos tesoros y la imagen que tuvieron de ambas ciudades del Vesubio.

- Sobre el tiempo histórico: Un error muy frecuente en historia es coger una foto fija de una época determinada, o de las costumbres de una élite social o lo que pasaba en la capital del Tíber y trasladarlo al resto de la sociedad y de la cultura romana.

La cultura romana se extendió durante un período de 1000 años.
Sus costumbres, su moral sexual, su ética, su escala de valores, fue variando a lo largo de los siglos.



I.- ¿Eran los romanos homosexuales?


Cuando la gente te pregunta sobre sexo en Roma lo primero que te suelen preguntar es sobre si es verdad que los romanos eran gays. Y lo primero que pienso es a ver cómo respondo esto si parecer petulante, o si aburrirle explicándole un contexto de 10 minutos.

Así que la respuesta más corta sería... ¡¡NO!! No eran gays, como mucho, bisexuales, y no todos.

Primero, porque hay que recordar que el concepto homosexual o heterosexual es un concepto contemporáneo. Y segundo, porque los romanos no entendían la homosexualidad como la entendemos nosotros, sino más bien bajo los binomios activo/pasivo, amo/esclavo y adulto/joven. Cualquier otra relación homoerótica fuera de esas reglas sí que estaba mal vista, y podía conllevar era motivo de oprobio, vergüenza o incluso penas como la pérdida de la ciudadanía.

Fresco de las Termas Suburbanas de Pompeya, con escena homosexual.

Aunque sobra decir, que en un marco social ciertamente permisivo, era fácil trasgredir estas reglas, siempre que se hiciese en la intimidad del hogar y el ciudadano romano no hiciese público tales gustos.

Como ejemplo citar que de los primeros 12 emperadores, sólo Claudio tuvo un interés exclusivo en las mujeres, por lo que parece claro, que la bisexualidad estuvo muy presente en la sociedad romana, especialmente durante los primeros siglos del Imperio.


II.- ¿Eran los romanos unos salidos?


Se podría hacer la pregunta al revés ¿somos nosotros unos mojigatos? ¿por qué nos ruborizamos si vemos un cuerpo desnudo? ¿por qué a mucha gente le da vergüenza desnudarse en un gimnasio? ¿por qué cambiamos de canal si sale un pecho o un pene y estamos delante de nuestros hijos? ¿es acaso esto más normal?

Por lo que primero habría que entender de donde venimos nosotros. Y venimos de una moral sexual muy restrictiva impuesta por la Iglesia Católica, que no sólo ha visto el placer sexual como algo negativo, sino que durante mucho tiempo a concebido el sexo bajo un fin únicamente reproductivo.

Así que ¡No! La cultura romana tenía una moral sexual bastante estricta, pero concebían el sexo, la desnudez o el placer sexual como algo natural, por lo que, si se disfrutaba de ellos con moderación y mesura, y dentro de sus propias normas morales, no había nada malo en ellos.

Además, como en casi cualquier cultura agrícola, existían numerosos rituales y festividades donde los conceptos de fertilidad, fecundidad, sexualidad, desnudos, falos, sangre, muerte, etc... estaban íntimamente ligados. Por lo que eran habituales los ritos y festividades donde la sexualidad humana se representase de forma bastante explícita para favorecer el ciclo regenerativo de la naturaleza.

Fiesta romana de Las Floralia


III.- ¿Entonces por qué hay tantas representaciones eróticas o pornográficas?


Tintinnabulum.
Porque para los romanos estas imágenes no eran vistas como obscenas, los falos o las imágenes de carga erótica para los romanos tenían un valor protector, para atraer la prosperidad o un valor catártico.

No existen imágenes pornográficas de por sí, sino es la mirada de quien las observa, quien le otorga ese valor.


Fue con la aparición del cristianismo, cuando estas imágenes empezaron a adquirir un valor negativo, estas esculturas, pinturas, cerámicas,... que cantaban a la vida, a la felicidad, a la naturaleza, se tornaron imágenes ofensivas a los nuevos valores cristianos.

Un ejemplo de esto son las tintinábulas, es decir, penes de los que colgaban campanillas y se colocaban en las puertas para alejar el mal de ojo o los maleficios. Resulta por tanto muy curioso pensar que lo que para aquella mentalidad parecería algo muy normal, la sociedad actual lo vería como algo obsceno

IV.- ¿Las mujeres romanas eran tan infieles como sus maridos?


Cualquiera que haya visto alguna de las series ambientadas en Roma, habrá visto como las tramas de seducción e infidelidad son bastantes recurrentes, implicando tanto a hombres como mujeres.

Se puede decir que en este caso el mito es un 50% cierto. Ya que la fidelidad dentro del matrimonio sólo era obligatoria para la mujer. Como ya explicamos en este post sobre la moral sexual romana, el hombre era libre de satisfacer su deseo sexual fuera del hogar, y la sociedad no veía nada malo en ello, ya que su mujer, la matrona romana, estaba para aportar hijos al matrimonio y a la sociedad, no para saciar las pasiones de su marido.

Si una mujer era infiel el castigo podía muy severo. No sólo ponía en riesgo su reputación, y la de su familia, sino que también había manchado la sangre de sus descendientes.


Pero aquí es importante tomar nota sobre la importancia del tiempo histórico donde queremos detenernos, ya que aunque durante la mayor parte de la historia de la cultura romana, la infidelidad de la mujer estuvo severamente castigada, todo parece indicar que durante el primer siglo del Imperio las mujeres romanas fueron adquiriendo mayor independencia y libertad.

Por lo que sus infidelidades aumentaron considerablemente, sino por qué el refinado Ovidio se vanagloriaba de que su mujer nunca le hubiese engañado, o el poeta Horacio, que también proclamaba orgulloso que su difunta esposa nunca le hubiese sido infiel.

Las mujeres se volvieron más desinhibidas y no dudaron en buscar satisfacer sus necesidades sexuales fuera del matrimonio, como bien nos muestra los numerosos testimonios literarios de muy diversos autores.


Podemos destacar el relato que nos hace Juvenal en una de sus sátiras donde narra como la esposa de un senador, llamada Epia, se fuga con su amante, un gladiador, a las playas de Egipto.

"Epia, casada con un senador, acompañó a un gladiador hasta la isla de Faros y el Nilo y las famosas murallas de Alejandría.  Sin tener en cuenta su casa, su esposo ni su hermana; sin importársele nada de su patria, abandonó despiadadamente a sus hijos llorosos".

Pero para que veamos como entienden los romanos la infidelidad de la mujer, a Juvenal no sólo le preocupa que Epia fuese la mujer de todo un senador, y que haya manchado el nombre de su familia, sino lo que más le preocupa es que este acto de impudicia es una afrenta para la dignidad de la misma Roma.

Pintura erótica pompeyana.

V.- ¿Realmente existieron las orgías?


Ya dedicamos una entrada sobre este tema, Orgías en la historia IV: Roma ¿mito o realidad?, y a la conclusión que llegamos es que tuvo que ser un fenómeno muy minoritario, de unas élites sociales muy exclusivas, y dentro un momento histórico muy concreto.

También habría que pensar ¿qué entendemos por orgía?: ¿sexo en grupo? ¿cuerpos desnudos retozando unos con otros? Porque si es esa la idea, aunque seguramente las hubo, fueron muy minoritarias. Si en cambio, entendemos como orgía un tipo de fiesta exclusivamente de hombres, sin la participación de matronas romanas, pero repletas de esclavas y esclavos traídos para estos menesteres, pues seguramente, sí que hubo bastantes orgías.



Estas "orgías" serían fiestas muy subidas de tono, con vino, bailarinas, música o incluso prostitutas traídas para la ocasión, pero más que una orgía de sexo en grupo, lo que se daría es un ambiente erótico muy cargado, pero después cada hombre se retiraría a alguna habitación apartada para satisfacer sus deseos. Ya que por raro que nos pueda parecer, si los hombres romanos ya eran bastante pudorosos para exhibir sus cuerpos desnudos, imaginaos para una sesión de sexo en grupo.


VI.- ¿Eran los emperadores unos depravados?


Este quizá sea un de los mitos más difíciles de desentrañar, porque se mezclan política, poder absoluto, sexo, y un cambio fundamental para el devenir de la cultura romana: el paso de la República al Imperio. Aunque estos nos pueda parecer un simple cambio político, como ya explicamos en este post sobre 'Poder, moral y sexualidad en Roma', supuso mucho más.

Por lo que muchas de las críticas a los emperadores, no sólo es una crítica a su persona, sino a la propia institución imperial que ellos mismos representan o al cómo han accedido a ella. 


Ahora, ya no es una república entre iguales, ahora hay un princeps, el primero de todos los ciudadanos, que acumula todo el poder político, económico y también social.

Por lo que cuando la figura del princeps se torna en tirano resulta sencillo retratarlo como un depravado. Los propios historiadores latinos a la hora de describir a estos emperadores tiranos los retrataban bajo una serie de rasgos compartidos, donde el elemento sexual siempre estaba presente.



La lujuria y la falta de control de sus pasiones son rasgos propios de Nerón, Calígula o Tiberio, emperadores que dieron rienda suelta a todos sus instintos sexuales, y que a sus despóticas medidas políticas hay que sumar una transgresión de todas las leyes morales: incesto, violación, sexo pasivo, fellatios, cunnilingus, pederastia, transexualidad, incluso bestialismo.

Como bien señala la doctora Elena Torregaray: "No se trata de juzgar los comportamientos sexuales en sí, sino la posición social en la que el Emperador pone a las personas que humilla sexualmente. La perversión sexual se utiliza más bien como metáfora de un régimen político que se pretende corrupto y tiránico y que sólo se mantiene gracias al uso de la fuerza."

Otro tanto pasa con las mujeres que tuvieron un importante papel político, los mitos y habladurías sobre la promiscuidad de Julia o Mesalina ¿eran ciertos o buscaban desacreditar el linaje imperial e impedir que sus hijos fueron los siguientes emperadores?

Aunque, quizás, para saber que hay de cierto tras este mito lo mejor sería preguntaros a vosotros ¿qué harías tú en su caso? Es decir, imagínate que está normalizado en la sociedad tener esclavos para uso sexual, súmale que eres casi un dios en la tierra, y ponle que hastiado de las intrigas políticas prefieres dedicarte a una vida de placer y hedonismo rodeado de absolutas riquezas...

¿Serías un ejemplo de conducta moral para el resto de tus ciudadanos? ¿satisfarías tus deseos y fantasías más ocultas? Tal vez, ahora, ya no los veas como unos depravados.... sino simplemente como seres humanos liberados de las barreras morales que la sociedad nos impone.

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¡¡SI TENÉIS CUALQUIER OTRA DUDA SOBRE CUALQUIER ASPECTO RELACIONADO CON LA SEXUALIDAD DE LOS ROMANOS, NO DUDÉIS EN DEJARLA REFLEJADA EN LOS COMENTARIOS, Y SEGUIREMOS AMPLIANDO ESTA SECCIÓN DE MITOS!!

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BIBLIOGRAFÍA


https://www.diariovasco.com/bidasoa/201407/19/sexo-imperio-romano-libre-20140719000521-v.html


https://nmas1.org/news/2018/08/26/sexo-romanos-ciencia




lunes, 17 de abril de 2017

El cortejo pederástico en la Grecia Clásica

Homosexualidad y Pederastia griega:
Capítulo 1.- Origen y causas
Capítulo 2.- El cortejo pederástico
Capítulo 3.-  La pederastia militar: el batallón sagrado de Tebas
Capítulo 4.- La homosexualidad femenina 
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 "Oh, muchacho, que miras igual que una doncella, te estoy mirando y tú no me haces casos porque no sabes que eres el auriga de mi alma!"
 - Anacreonte

Cortejo pederasta,
Vasija decorada de figuras negras.
530 a. C. – 520 a. C.
En el post anterior ya apúntabamos algunas de las posibles causas del nacimiento de esta relaciones pederásticas entre la aristocracia de algunas polis griegas. Pero podemos resumir que su fundamento ideológico estaba basado un concepto de la sociedad muy misógino, donde la mujer era vista como un ser inferior. Además esta institución también se desarrolló en sociedades donde el componente militar alcanzó gran importancia, todo ello hizo que el mundo de los hombres se replegase sobre sí mismo.

Lo masculino se convirtió en una escala absoluta para medir lo bello y lo civilizado, la mujer al ser un ser de rango inferior quedaba fuera de estos parámetros (tan es así, que incluso masculinizaban la representación de la figura femenina para acercarla a ese ideal de su belleza), por lo que el ideal de amistad y amor sólo se podía dar entre dos hombres libres y civilizados (maestro y alumno). Toda una exaltación de lo masculino, de su valor, de su fuerza pero también de su belleza y de su fidelidad. Por este motivo los griegos le dieron tanta importancia a las competiciones atléticas donde hombres desnudos competían entre ellos.

Por otro lado, el fin de la educación griega, la paideia, era el areté, la búsqueda de la excelencia, aprender a gobernarse a uno mismo, para así después ser capaz de gobernar sobre los demás. Un concepto muy similar al ideal caballeresco de nuestros Edad Media, donde el heroísmo y la virtud son los máximos valores que puede alcanzar un hombre.

La originalidad de la cultura griega es que el eros formaba parte de la educación, la educación también era transmitir los placeres de la vida, los secretos del eros.

¿Por qué era una institución sólo aristocrática?

El principal motivo sería el tiempo libre, mientras que cualquier otro ciudadano pasaba la mayor parte de su tiempo trabajando para ganarse su sustento, la clase aristocrática griega que podía vivir de sus rentas, tenía el suficiente tiempo libre, para pasar el día en el gimnasio, pudiendo cumplir sus funciones de tutoramiento e instrucción de los jóvenes.

El otro motivo sería la condición social de las mujeres en el mundo griego, ya que mientras las mujeres de condición humilde podían salir libremente de sus casas y relacionarse con otros hombres y mujeres. Las mujeres de la aristocracia estaban recluidas en sus casas, por lo que sus maridos llenaban ese vacío social mediante su relación con los jóvenes erastoi o las famosas hetairas.

Harmodio y Aristogitón,
copia romana.
La confirmación de esta homosexualidad de carácter exclusivamente aristocrático vendría refrendada por los textos clásicos. Así en las comedias de Aristófanes se muestra un rechazo bastante claro a aquellos personajes homosexuales pasivos, por lo que el pueblo llano no vería con buenos ojos este tipo de prácticas.

Algunos expertos como Victoria Wohl incluso ven una relación directa entre los conceptos de democracia griega, aristocracia y homosexualidad. Es decir, los conceptos de democracia e igualdad de los ciudadanos se asentaba en esta pederastia aristocrática, ya que a través de ella se educaba y se inculcaban dichos valores a los futuros ciudadanos de la polis.

El mejor ejemplo de todo esto vendría representado por los tiranos Aristogitón y Harmodio, dos amantes considerados símbolos de la libertad al derrocar al tirano Hipias.

Por último, y como veremos en el siguiente post, porque esta pederastia griega también estaba vinculada al componente militar, y era precisamente estaba clase aristocrática guerrera la que formaba los cuerpos de élite de los ejércitos griegos.



El cortejo

"Oh joven, escúchame dominándote; no voy a decirte palabras carentes de persuasión ni atractivo para tu corazón. Ea, pues, haz por comprender mi proposición; al fin y al cabo no estás forzado a hacer lo que no desees".
- Teognis (s. VI a.C.)

Si algo emocionaba a un griego era su famosa máxima de 'mens sana in corpore sano'. Su ideal de belleza y perfección residía en conjugar estos dos valores: la belleza del cuerpo físico y la adquisición de virtudes morales.

Así no había joven griego rico que no dedicase la mayor parte de su tiempo a entrenar desnudo en la palestra o gimnasio municipal. Allí se congregaban los jóvenes para entrenarse en las más variadas disciplinas atléticas y guerreras, pero también los adultos a contemplar la belleza de esos cuerpos juveniles y atléticos, como bien atestiguan los numerosos textos que recogen alabanzas y suspiros de admiración  por la belleza o la destreza de tal o cual joven. Incluso es famosa la figura del mirón ("paidopipes") que deambulaba por estos lugares en busca de los mejores jóvenes.




"La corona de olivo adorna al atleta; la alta tiara, al gran rey; el yelmo, al guerrero, pero la rosa es el adorno de un hermoso muchacho porque se le parece en fragancia y color. No eres tú el que se adorna con rosas sino las rosas las que se adornan contigo!"  
- Filóstrato

Seguramente fuese en estos lugares donde se daban los primeros encuentros entre erastés y erómenos, intercambio de miradas, entablar conversaciones y si había conexión iniciar un largo y laborioso cortejo.

Este cortejo homoerótico era visto con buenos ojos en numerosas polis griegas, sólo si este cortejo tenía un fin exclusivamente sexual estaba mal considerado. Se trataba de encontrar un compañero de experiencias con el que compartir y disfrutar los placeres de la vida: la danza, la música, el vino, una buena conversación... por todo ello, este amor homosexual era superior al amor de las mujeres, ya que las mujeres de su misma condición social no podían participar en los banquetes y en las actividades de su vida social, sólo se admitían la presencia de mujeres de baja condición social como danzarinas, prostitutas, músicas....


Este cortejo debía seguir unas estrictas reglas no escritas,  una conquista amorosa al más estilo amor cortés medieval... halagos, continúas muestras de amor, de valentía, de honor, de inteligencia pero también a base de muchos regalos, y es que este último asunto no era tema baladí.

Por contra, el amado debía mantenerse firme y no caer fácilmente al deseo de su amante, ya que caer a sus promesas demasiado pronto suponía un signo de debilidad. Por lo que el cortejo era un juego continúo de dar y tomar, de conceder y negar, de asediar y resistir hasta comprobar que el interés del amante no sólo era sexual.

Todo este universo del cortejo pederástico quedó reflejado perfectamente en las cerámicas griegas, no sólo nos muestran los regalos con los que el erastés obsequiaba al erómenos: trofeos de caza, mascotas, armas y armaduras, vajilla de lujo, ... sino que nos informan sobre las diferentes fases del cortejo, desplegándose ante nosotros como un cómic: desde la conversación inicial, a la entrega de regalos, los tocamientos, el rechazo a ir más allá, hasta finalmente la consumación.



Incluso muchas vasijas vienen acompañadas de textos que nos facilitan el nombre de los protagonistas o aluden a su belleza física, es más, algunas nos muestran las conversaciones producidas entre sus protagonistas: - 'Déjame' le suplica el adulto, mientras el joven le dice 'Estate quieto'... un diálogo de lo más explícito...


¿Qué tipo de relación existía entre erastés y erómenos?

Aunque hoy en día ya nadie pone en duda la existencia de este tipo de relaciones entre un joven y un adulto, aún muchos investigadores se preguntan qué tipo de relación existía entre erastés y erómenos: ¿eran relaciones basada en el amor o en el simple respeto? ¿Era una relación que incluía la práctica del sexo o era una relación asentada en una especie de amor platónico sin ningún tipo de contacto sexual entre ellos? Incluso, con tal de intentar poner paños calientes al asunto se han llegado a preguntar si habiendo sexo entre la pareja ¿realmente había penetración anal o no?

Como vemos muchas de estas cuestiones giran en torno al sexo, y tal vez, nosotros le demos más importancia de la que le daban los propios griegos a esta cuestión, ya que este tipo de educación se basaba en otros valores muchos más principales que los aspectos meramente sexuales, aunque sin duda, el sexo también tuvo que tener su importancia.

En cuanto al tema de la reciprocidad en las relaciones algunos autores, los menos, sostienen que el tipo de relación existente entre el hombre adulto (erastés) y el adolescente (erómenos) estaba basada en una clara relación de jerarquía, donde el erastés siempre tomaba al erómenos.

Pero la mayoría de investigadores sostienen que estas relaciones reflejaban un claro sentimiento de amor mutuo, por lo que el sometimiento obligado del erómenos parece fuera de todo lugar. Además parece difícil creer que no existiese una relación sexual claramente recíproca.

Aún así hay estudiosos que dudan de la existencia de una penetración anal real, defendiendo que simplemente se realizaban penetraciones simuladas, utilizando para ello los muslos del amante, ya que no existe ninguna representación en la cerámica griega tan explícita.

Creemos que todas estas posturas sólo son simples parches que se intentan poner a una realidad, tan evidente como molesta para muchos investigadores, que se aferran a todo tipo de argumentos para intentar "salvar la honra" de sus queridos griegos.

Escena con penetración intercrural.
Copa ática de figuras negras. 550 a.C.–525 a.C.

La ausencia de este tipo de representaciones en la cerámica parece obedecer a un claro motivo de "elegancia", ya que sólo se representan escenas sexuales explícitas con personajes de baja condición social como pueden ser las heteras o cortesanas, ya que sería de muy mal gusto representar a un futuro ciudadano en una postura tan indecorosa...

Además, los testimonios escritos también parecen claros al evidenciar la existencia de penetraciones anales  y no sólo en la alta literatura sino incluso en los numerosos graffitis de carácter popular que aluden a este tema.

Por todo ello, parece una necedad negar la existencia de esta pederastia aristocrática griega basada en una homosexualidad evidente y activa, aunque dentro de un marco de rígidas reglas que incluía toda una serie de derechos y obligaciones y una cierta justificación cívica que lo distinguía de otras relaciones de carácter homoerótico (mujeres, libertos, pueblo llano) que sí eran consideradas deshonrosas.


La Edad

El tema de la edad es de vital importancia, ya que la misma institución de la pederastia griega se basa en la formación de los jóvenes en su tránsito de la edad adolescente a la adulta. A grandes rasgos podemos decir que el rango de edad del erómenos estaba comprendido entre los 12 y los 17 años.

"Me complace el muchacho de doce años; pero más deseable que éste es con mucho el de trece. El que tiene catorce es la más dulce flor de los amores, pero más encantador es el que acaba de cumplir los quince. El año decimosexto es propio de dioses. Al de diecisiete no me toca a mi buscarlo, sino a Zeus. Si alguno desea un muchacho de más edad, ya no juguetea, sino que busca “responde dándose la vuelta”. 
- Estratón

Así mientras la edad de inicio estaba mucho más vigilada, siendo duramente castigados aquellos hombres que mostraban claras preferencias por los efebos excesivamente jóvenes, la edad de finalización en este tipo de relaciones era algo más laxa, ya que se supone que ésta debería finalizar cuando el adolescente daba muestra de los primeros signos de hombría (cambio de voz, aparición de vellosidad).

Kylix de figuras rojas.

La prolongación de esta relación homoerótica más allá de estos límites suponía toda una afrenta al deber cívico de cualquier ciudadano, y era considerada una perversión, ya que ponía en peligro uno de los fundamentos básicos para el buen funcionamiento de la sociedad, el contraer matrimonio y dar hijos a la polis.

"Cipris me incendia con llamas de amor femenino
y las bridas de Eros a los hombres me llevan.
¿A quién sigo? ¿A la madre o al hijo? Ella misma lo dice:
este niño atrevido se sale con la suya
"
- Meleagro

Por ello, durante el período de edad posterior a la adolescencia, denominado neanískoi, que abarcaba desde los 18 hasta los 25 años,  el joven tenía prohibido participar en cualquier tipo de relación pederástica. Por un lado, ya era demasiado mayor para seguir con su papel de erómenos, pero demasiado joven para asumir el rol de erastés y encargarse de la educación de un joven.

Evitar la continuación de estas relaciones homoeróticas una vez superados los límites establecidos no tuvo que ser nada sencillo, tal es así, que incluso se promulgaron leyes, como la 'Ley de Bórea', que prohibía a estos jóvenes entrar en los gimnasios.

Todo esto nos indica que, sin ninguna duda, muchas de estas relaciones se mantuvieron fuera de esos marcos "legales", ya que creemos que tuvo que ser bastante difícil romper con aquellas relaciones tutor-alumno más intensas amorosamente. Por lo que el acceso al matrimonio no supondría el abandono de esta alternancia bisexual. Así la literatura nos da numerosos ejemplos de relaciones pederásticas que iban mucho más allá de este rígido esquema e incluso hombres que en su vejez seguían manteniendo relaciones con jóvenes adolescentes.



La pederastia griega ¿una moda temporal?

Pero como venimos advirtiendo desde el inicio de este blog, esta institución no se puede extender a toda una cultura, ya que esta pederastia de carácter aristocrático estuvo muy limitada en el tiempo, aunque precisamente su apogeo fue en la época donde la cultura griega alcanzó mayor gloria, por lo que seguramente por este motivo, han sobrevivido tantos testimonios de su práctica.

Así la pederastia griega alcanzó su auge a finales del siglo VI y principios del V. Aunque rápidamente entró en declive, los motivos esgrimidos son por un lado, la evolución de la sociedad, pasando a un modelo pedagógico más profesional, a través de maestros privados o escuelas.

 

También se ha aludido a que la misma institución pederástica se fue corrompiendo progresivamente, los ideales sobre los que se sustentaba pronto fueron sustituidos por meros intereses mucho más terrenales como los económicos o los sexuales.

Así, poco a poco, cada vez más intelectuales y corrientes filosóficas se postularon en contra de estas prácticas, aunque hay que reconocer que siempre tuvo partidarios, especialmente entre los poetas.

El último gran testimonio de esta pederastia aristocrática la representa el Batallón Sagrado de Tebas, un cuerpo de ejército de élite formado por 150 parejas de amantes, y que representan el último canto de cisne de este ideal de la masculinidad, un ideal barrido en el campo de batalla por el padre de Alejandro Magno, Filipo de Macedonia en la Batalla de Queronea (338 a.C.)

No podemos despedir este post sin recordar que esta concepción de la homosexualidad, como vínculo de aprendizaje entre maestre y alumno siguió presente muchos siglos después, no sólo en la Roma Clásica sino incluso entre algunas comunidades de los primeros cristianos.




Bibliografía:

Brioso Sánchez, M.; La pederastia en la novela griega antigua , Excerpta philologica: Revista de filología griega y latina de la Universidad de Cádiz, Nº 9, 1999, págs. 7-50.

Dover, K.J, Homosexualidad Griega, El Cobre Ediciones, Barcelona, 2008.

Cantarella, E.; Según Natura: La bisexualidad en el mundo antiguo, Akal, 1991.

Eslava Galán, J., Amor y sexo en la antigua Grecia.

Redondo Moyano, E.; La imagen de la sexualidad en la novela griega antigua, Minerva: Revista de filología clásica, Nº 16, 2002-2003, págs. 53-76.


Imágenes extraídas de:

https://es.slideshare.net/fatimaprietojimenez/homosexualidad-en-la-antigua-grecia-presentation








sábado, 27 de septiembre de 2014

Poder, Moral y Sexualidad en Roma

Parte I:  El concepto de Amor y matrimonio en el mundo romano
Parte II: Poder, Moral y Sexualidad en Roma
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En esta entrada vamos a profundizar en los cambios morales, sexuales y políticos que se produjeron en Roma con el paso de la República al Imperio. Si en otro post, ya explicamos algunos de estos cambios, centrándonos en el papel del estoicismo, en este, vamos a sumergirnos en los entresijos de la sociedad romana y sus relaciones de poder; veremos como las profundas transformaciones políticas de las élites supusieron también un cambio en sus conceptos de moralidad y por consiguiente en todos los temas relacionados con la sexualidad, como el matrimonio, el aborto, el concepto de amor o la fidelidad.

LA SEXUALIDAD EN ROMA

A pesar de que hablemos de cambios en la concepción de la sexualidad en Roma, hay un dato que nunca variará, la sociedad romana es muy patriarcal y por lo tanto muy machista, así que el patrón de la sexualidad vendrá marcada por este factor. El romano es un hombre caracterizado por su promiscuidad, agresividad y violencia, que asume sin ningún pudor una sexualidad activa.


Roma es el centro del mundo y al romano se le educa para conquistar, a someter a todos.  Y por lo tanto su ética política se traslada a su ética sexual. El modelo de la sexualidad romana era la relación del amo con sus subordinados (esposa, pajes, esclavos), es decir, el sometimiento. El ejemplo más claro de esta conducta lo tenemos en su bisexualidad, permitida siempre que la parte activa (el que somete) sea el amo, y el sometido sea un inferior. Someter era loable, ser sometido era vergonzoso solamente si se era un varón adulto libre. Si se era mujer o esclavo era lo natural
 
Si al ciudadano romano se le educa en una sexualidad activa, a la mujer se la orienta hacia una sexualidad pasiva, sometida al control masculino, tanto dentro como fuera del matrimonio. La función de la matrona es engendrar y educar ciudadanos romanos. Su sexualidad y sus deseos  no importan, son completamente ignorados. A pesar que las leyes las protegen y disfrutan de relativas libertades sociales, esto se debe a que es una casta que el estado romano desea proteger. Estas matronas desprecian a los grupos de mujeres con menos o ningún derecho como son las libertas, esclavas o prostitutas.

Las fuentes con las que contamos, sobre todo el material literario, nos aporta una visión de la mujer sesgada, bajo un prisma masculino, patriarcal y machista, por lo que casi siempre, el comportamiento sexual femenino retratado se debe más al imaginario y al deseo masculino que a su realidad.

Los textos clásicos también van imponiendo otros modelos de comportamiento, sobre todo para la mujer, así Plutarco, en sus ‘Deberes del matrimonio’ elogia a la mujer casta, fiel a su marido, capaz de controlar su sexualidad, pero capaz de entender la infidelidad de su marido e incluso su agresividad por su carácter viril. Es decir, a la mujer hay que educarla en la moderación sexual, por lo que el marido debe limitarse a tener sexo con su mujer sólo para la procreación. Ya que hasta el simple deseo sexual por parte de la mujer hacia su marido se puede considerar una degradación moral de la mujer.

CAMBIO POLÍTICOS, CAMBIOS MORALES

Los códigos morales sobre la sexualidad se fueron transformando, sobre todo a partir de los siglos I y II d.C., que es cuando se da un cambio más radical en las relaciones sexuales y en la concepción del amor conyugal. Estos cambios en el ámbito doméstico son un reflejo también de los cambios en las relaciones de poder de la sociedad romana entre el emperador y la aristocracia romana.
Mosaico del museo de Sousse, Túnez.

Es el paso de una aristocracia competitiva a una aristocracia de servicio. En la Roma Republicana hay una competitividad entre los clanes por hacerse con el poder, a partir del Imperio hay una competitividad menor, ya que todos los nobles pasan a ser funcionarios imperiales donde el mejor camino para prosperar es el entendimiento con los otros señores.

Esto se traslada a su moral sexual, antes, el patricio republicano era el señor y amo de su mujer, de sus esclavos y de sus posesiones. Ahora es un noble igual que los demás, respetuoso con sus pares y por supuesto también con su mujer que es tan noble como él.

Es decir, se pierde la autoridad que surgía de la propia figura del pater familias, esta autoridad venía garantizada por los valores de la sociedad republicana. Bajo el Imperio estos altos funcionarios necesitan y buscan una nueva ley moral ante la pérdida de los valores tradicionales.

CAMBIOS MORALES, CAMBIOS SEXUALES

Ya hemos visto como los enormes cambios políticos que sufrió el Imperio romano provocó al mismo tiempo y de manera muy sutil, unos cambios en la moralidad de las clases gobernantes que se vieron reflejados en el uso y costumbres sexuales.

Los principales cambios respecto a su sexualidad fueron el pasar de una bisexualidad orientada al placer, a una heterosexualidad de reproducción; el otro  cambio es que pasamos de una sociedad donde el matrimonio es una institución menor, a una sociedad donde el matrimonio se transforma en su principal institución, todo ello gracias al nacimiento de la idea del amor conyugal y el concepto de pareja que tenemos actualmente.

Viñeta del cómic Murena, nº2 Sangre y Arena,

AMOR CONYUGAL

Uno de los mayores cambios es la invención del mito del amor conyugal, por medio del cual la mujer obedece y se somete al esposo, más que por un dominio concreto y físico del hombre sobre la mujer, por el amor que existe entre ambos y, sobre todo, el de la mujer hacia el esposo. Este sometimiento se va interiorizando y actuando de forma psicológica hasta el punto de que se vive y se siente como algo natural, único y necesario entre los sexos. Pero no deja de ser una estrategia que busca la dominación real del hombre sobre la mujer. 

Retrato de El Fayum
Esto no significa que no sea un amor elegido libremente, pero los moralistas de la época interiorizaron la visión del amor conyugal como el mejor modelo posible. Además, poco a poco, se fue relacionando este modelo de amor conyugal bajo un fin exclusivamente reproductivo, lo que implicaba un autocontrol y autorrepresión de la pasión sexual.

Es importante señalar, que esta sexualidad encaminada únicamente a la procreación dentro del matrimonio tiene otro objetivo, minimizar los riesgos de la mortalidad femenina ante los posibles partos, por lo que la mujer ante la ineficacia de los métodos anticonceptivos, se sentiría bastante aliviada por el bien de su salud reducir al máximo el número de partos.

Elementos como la castidad y la fidelidad masculina se elevaron al rango de virtud, convirtiéndose el matrimonio como una institución relevante para toda la sociedad y como modelo de convivencia ideal para la pareja.

MATRIMONIO

Como ya dijimos en anteriores posts, en la sociedad pagana nadie se casaba, no era necesario casarse para tener sexo, la castidad no era una virtud. El matrimonio era una cuestión económica, una institución destinada a formalizar la transmisión de la herencia o bienes a los posibles herederos, de ahí la preocupación de las autoridades romanas en fomentar los matrimonios entre los patricios. Es decir, las clases plebeyas, al no tener bienes que transmitir, no se casaban y los esclavos tenían prohibido casarse.

Retrato de El Fayum
Con el establecimiento de la nueva moral, la institución del matrimonio se extenderá a todos los sectores sociales, y las narraciones novelescas, cumplirán un papel propagandístico de estas nuevas formas de concebir y expresar la sexualidad.


Como venimos repitiendo en este artículo las relaciones privadas son un reflejo de las relaciones de los súbditos frente al poder imperial. El emperador es un buen señor que procura lo mejor para su pueblo, al igual que el buen marido cuida de su esposa, ambos, tanto el pueblo como la esposa, le deben profesar un amor incondicional a su señor.

Para resumir, tomamos las palabras de Paul Veyne, “Las relaciones privadas pretendían ser una réplica de las relaciones públicas y desde el poder se intentaba que pudiesen servir de modelo propagandístico para la consolidación de los cambios que se producían en la sociedad romana.
La pareja casada es una réplica del orden cívico, para seguir manteniendo y reproduciendo a nivel imaginario las relaciones de dominación en el marco de la familia y de la ciudad.”

OTROS CAMBIOS

Un fenómeno ligado a esta nueva morales que la vida sexual comienza cada vez en edad más tardía, la sexualidad de los adolescentes desaparece, ya no se inicia a los jóvenes cuando toman la toga viril a los 14 años, se tiende progresivamente a iniciarse en el sexo con el matrimonio.

Otro fenómeno es que algunas prohibiciones o tabúes se sacralizan, acciones que antes podían considerarse motivo de burla o estar mal vistas, pasan a estar completamente prohibidas y levantar un auténtico horror religioso, tales como el incesto o el aborto

CRISTIANISMO

Recordar que estas transformaciones de la sexualidad y de la conyugalidad no tienen nada que ver con el cristianismo, ya vimos que esta nueva moralidad vino impulsada por el pensamiento estoico.
La moral sexual cristiana, se limitará a apropiarse del programa de moral sexual nacido entre la aristocracia imperial romana. Ya que la moral sexual popular siempre fue bastante más represiva, conceptos como el aborto y la homosexualidad nunca fueron bien vistos entre las clases populares, es decir, el cristianismo elevó hasta la aristocracia esta moral plebeya.

BIBLIOGRAFÍA

Hidalgo de la Vega, M.J.; Usos sexuales y amorosos de las mujeres en el Imperio Romano.¿Imagen o realidad?, Sexo, muerte y religión en el mundo antiguo, Ediciones Clásicas, Madrid, 1994.

Veyne, P.; La sociedad romana, Mondadori, Madrid, 1990.